Hoy es 10 de marzo

El sexismo también se asienta en los diccionarios

La lucha contra el sexismo debe ser un compromiso diario que va más allá de fechas conmemorativas como el Día de la Mujer, centrándose en un ámbito específico: los diccionarios. (Fuente externa)

Hoy es 10 de marzo. El Día de la Mujer quedó atrás. Sin embargo, esos días que tienen nombre propio –y, por tanto, se escriben con mayúsculas– están pensados para recordar compromisos que siguen ahí cuando el día se acaba.

La discriminación por razón del sexo sigue asentada cada 9 y cada 10 de marzo. Luchar contra ella es una tarea diaria, en cada una de nuestras actitudes en la vida cotidiana, en la educación de nuestros hijos, en la relación con nuestras parejas y en la vida laboral y académica.

Cada quien, hombres y mujeres, puede elegir su camino para hacerlo.

En la lucha por la eliminación de actitudes sexistas tenemos mucha tarea por delante. Hoy quiero hablarles de cómo el sexismo también se asienta en los diccionarios.

Cada vez menos, todo hay que decirlo, gracias a la investigación de cómo se reflejan estas actitudes machistas en nuestras obras lexicográficas y a la práctica lexicográfica constante y minuciosa para rastrearlas y eliminarlas.

La Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española, gracias a los lexicógrafos que en ellas trabajamos, han avanzado mucho en la eliminación de la perspectiva masculina de las definiciones y los ejemplos que incluimos en nuestros diccionarios, muy abundante en otras épocas.

Tanto es así que, cuando diseñamos por allá por 2010 nuestro Diccionario del español dominicano, hicimos mucho hincapié en redactarlo desde una perspectiva no sexista para que estuviera a la altura de los tiempos y se acercara a una expresión justa de la sociedad dominicana.

¿Quieren algunos ejemplos? Acompáñenme a consultar diccionarios dominicanos de finales del siglo XX desde esta perspectiva. Tomemos la definición que Carlos E. Deive (2002) y Orlando Inoa (2010) dan del verbo levantar: ‘conquistar a una mujer’.

Yo me pregunto, ¿es que solo los hombres conquistan a las mujeres? ¿Y no al revés? La definición del Diccionario del español dominicano: ‘conquistar a alguien, generalmente con fines sexuales’. El verbo marchar, que Deive define como ‘requerir de amores a una mujer’, suscita la misma pregunta.

El DED lo resuelve así: ‘pretender a una persona, tratar de conquistarla’. Una vez más; emburujarse es para Deive e Inoa ‘tener amorosas e ilícitas relaciones un hombre con una mujer’.

Dejando de lado esa calificación de las relaciones como ilícitas, que casi daría para otro artículo, fijémonos en quién es el sujeto de la acción (un hombre) y quién el objeto (una mujer).

Sin embargo, todos sabemos muy bien que en el uso dominicano tanto el sujeto como el objeto pueden ser personas de ambos sexos o del mismo.Y así lo refleja el Diccionario del español dominicano: ‘iniciar una relación amorosa’.

Parecen detalles insignificantes, pero no lo son. Hay un significado implícito que nos da pistas de la ideología personal de quien redactó las definiciones.

Los lexicógrafos cada día más estamos comprometidos a desterrar los sesgos ideológicos de las definiciones para que nuestros diccionarios no perpetúen actitudes machistas.

Y ojo, no se trata de suprimir del diccionario palabras que expresan estas actitudes; existen en la lengua, son usadas por los hablantes, aunque no nos gusten, y su sitio son los diccionarios. El objetivo es eliminar el machismo de las definiciones.

Desterrarlo de nuestras palabras y de nuestra vida no es tarea de los diccionarios, sino de todos y cada uno de nosotros.

María José Rincón González, filóloga y lexicógrafa. Apasionada de las palabras, también desde la letra Zeta de la Academia Dominicana de la Lengua.