Osvaldo Ríos: “Los gestos que nacen del alma trascienden el tiempo”

Tras la partida de Carlos Batista Matos, el actor boricua revive para Diario Libre el emotivo instante en que le regaló su corbata en televisión, reflexionando sobre la autenticidad, la memoria y el valor de los gestos genuinos

Foto de archivo de Osvaldo Ríos, actor, productor y músico puertorriqueño, quien conversó con Diario Libre tras la circulación de un video en el que aparece regalando una corbata al fallecido comunicador Carlos Batista Matos. (Fuente extterna)

A raíz del fallecimiento del emblemático comunicador dominicano Carlos Batista Matos, ha resurgido un momento televisivo cargado de simbolismo: aquel en el que el actor puertorriqueño Osvaldo Ríos le obsequió su corbata en plena entrevista. Hoy, ese gesto adquiere una dimensión emocional aún más profunda.

En esta conversación, Ríos reflexiona sobre ese instante, su vínculo con la espiritualidad, su trayectoria artística y el compromiso humano que ha marcado su vida.

—Tras la partida de Carlos Batista Matos, han vuelto a circular imágenes de aquel emotivo encuentro en “Con los famosos”. ¿Qué siente al revivir ese momento?

La nostalgia es inevitable. Carlos fue una figura fundamental en la comunicación dominicana, pero más allá de su legado profesional, atesoro el recuerdo de un ser humano elegante, generoso y con un sentido del humor extraordinario. Ese día en el estudio fue muy especial.

  • Él ya había manifestado admiración por esa corbata en un encuentro previo, incluso recordando haberla visto en una de mis telenovelas junto a Victoria Ruffo, a quien admiraba profundamente.

Decidí llevarla con la intención de regalársela. Su reacción fue completamente genuina, espontánea. Ese tipo de momentos no se fabrican. Me llamó “el mejor actor” en un tono tan dulce y jocoso que permanece vivo en mi memoria. Hoy lo recuerdo con tristeza, pero también con una sonrisa.

—Ese gesto suyo ha sido ampliamente comentado. ¿Qué valor tienen estos actos en un medio muchas veces dominado por la imagen y las métricas digitales?

Vivimos en una era donde el valor humano suele medirse en cifras: seguidores, visualizaciones, tendencias. Sin embargo, los gestos auténticos rompen esa lógica. Nos recuerdan que seguimos siendo seres humanos.

Yo no actué desde la estrategia, sino desde el afecto. Sabía lo que ese objeto representaba para él, que coleccionaba corbatas de figuras públicas, y quise contribuir a esa pasión. Cuando un acto nace del corazón, encuentra eco en el corazón de los demás.

—Durante su reciente visita a Santo Domingo, destacó su paso por la Catedral Primada de América. ¿Qué papel ocupa hoy la espiritualidad en su vida?

La espiritualidad ha sido una constante en mi existencia. Fui criado en la fe católica, incluso serví como monaguillo en mi infancia. Con el paso del tiempo, amplié mi búsqueda: estudié el espiritismo de Allan Kardec, así como corrientes del hinduismo, el brahmanismo y el judaísmo.

  • Hoy tengo la convicción de que vivimos un momento crucial a nivel global, una lucha entre fuerzas opuestas: la luz y la oscuridad. Es un tema profundo, complejo, que requiere reflexión seria, pero sin duda guía muchas de mis decisiones.

—También habló de un “baño de pueblo” durante su recorrido en la ciudad. ¿Qué representa ese contacto directo con la gente?

Es esencial. El artista no puede desconectarse de su público. Ese intercambio directo valida, humaniza y da sentido al trabajo que hacemos.

Recorrer el metro, compartir con la gente, escuchar sus historias… fue una experiencia profundamente gratificante. Yo le debo todo a ese “soberano”. Es mi responsabilidad devolver, aunque sea en parte, el cariño que recibo.

—Usted ha protagonizado producciones icónicas como Kassandra y La viuda de blanco. ¿Qué las convierte en referentes duraderos?

La respuesta es simple: la historia. Sin una gran historia, no hay proyecto que sobreviva. Tuve el privilegio de trabajar con escritores extraordinarios como Delia Fiallo y Julio Jiménez.

A menudo se olvida que el verdadero protagonista es el guion. Es ahí donde todo comienza. Gracias a esas historias, mi trabajo ha trascendido fronteras y lenguas.

—Ha vivido la evolución de la industria hasta la era digital. ¿Cómo ha enfrentado esos cambios?

Desde 2012, con mi productora, me he enfocado en el cine, asumiendo roles como productor ejecutivo y actor. He tenido el honor de trabajar con figuras legendarias como Shirley MacLaine, Christopher Plummer y Charlize Theron, entre muchos otros.

El lenguaje cambia, las plataformas evolucionan, pero la esencia permanece: contar buenas historias con verdad.

—Además de actor, usted es músico. ¿Cómo dialogan ambas facetas en su proceso creativo?

La música fue mi primera escuela. Esa sensibilidad se traslada a mi trabajo como actor. En 1994 lancé el álbum Osvaldo Ríos: En el alma y en la piel, en paralelo al éxito de Kassandra.

Esa formación también me abrió las puertas al teatro musical, donde confluyen todas las disciplinas. Es un terreno exigente, donde se mide la integralidad del artista.

—Su labor humanitaria ha sido constante. ¿Qué experiencia lo ha marcado profundamente?

Sin duda, la respuesta tras el paso del huracán Huracán María. Fue una operación titánica que logró movilizar millones de libras de ayuda para Puerto Rico.

Ver a mi gente reconstruirse, acompañarlos en su proceso, ofrecerles apoyo tangible… son experiencias que te transforman. Ahí es donde uno entiende el verdadero propósito del servicio.

—¿Qué personaje ha dejado una huella más profunda en usted?

Los gemelos de Kassandra representaron un desafío enorme en mi juventud. Pero el general Alejandro de la Vega, en El Zorro: La espada y la rosa, marcó un antes y un después. Era un personaje complejo, exigente, que me llevó al límite y me recompensó con el reconocimiento internacional.

—¿Cómo equilibra la figura pública con su vida personal?

Con disciplina y conciencia. Mi familia es mi eje. Practico deporte, meditación, yoga. El equilibrio no es negociable. La vida no se trata de evitar caídas, sino de aprender a levantarse con más fuerza.

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—Finalmente, ¿qué legado aspira a dejar?

Quisiera ser recordado como un trabajador del arte, alguien que ejerció su oficio con pasión, con respeto y con compromiso humano. Un hombre que no permaneció indiferente ante la injusticia.

Si algo he aprendido, es que los gestos sinceros, como aquel que hoy muchos recuerdan, son los que verdaderamente perduran.

Periodista dominicano con un máster en Comunicación Integral Avanzada y Marketing Digital cursado en Madrid. Actualmente se desempeña como redactor senior en Diario Libre. Cuenta con una sólida trayectoria en coberturas nacionales e internacionales, representando al país en eventos realizados en Corea del Sur, México y España.