Ángela Bernal: “A nivel de talento no tenemos nada que envidiar al extranjero”

Arquitecta de formación, actriz por vocación y escenógrafa por destino, revela a Diario Libre, cómo la disciplina y la intuición se entrelazan para crear experiencias

Ángela Bernal concibe cada espacio como un relato: una experiencia sensorial donde el diseño, la emoción y la historia se encuentran. (Neal Cruz / Diario Libre)

En el arte escénico hay quienes construyen espacios y quienes construyen experiencias. Y Ángela Bernal pertenece, sin ambigüedades, a la segunda categoría. Su trabajo no se limita a diseñar estructuras: articula emociones, dirige atmósferas y traduce ideas abstractas en relatos visuales que impactan desde el primer instante. 

Arquitecta de formación, actriz por vocación y escenógrafa por evolución natural, su trayectoria es el resultado de una preparación constante y de una inquietud creativa que nunca ha aceptado límites.

“Yo creo que el tener la multidisciplina viene de querer muchas cosas a la vez y de tener unos padres que me abrieron las puertas y me entraron cuando me antojé de piano, cuando me antojé de ballet, cuando me antojé del jazz”, explica.

Esa apertura inicial no fue anecdótica: fue el cimiento de una manera de entender el arte como expansión, no como encierro. “Fui pasando por todas las artes, me gustaban todas y me formé en todas las necesarias para ser mejor. Y entonces me hice arquitecta, que también es arte”.

El giro hacia la escenografía no llegó como decisión planificada, sino como una irrupción del azar

  • “Por estar en el medio del teatro, vamos a decir por accidente, me invitaron a hacer el escenario de un evento pro recaudación de fondos en 2007. Lo hicimos, cada uno puso su granito de arena y la gente empezó: ‘Oh, pero ya ese escenario lo hizo Ángela’… y entonces ahí comenzó todo mi viaje como escenógrafa”.

A partir de ahí, lo que parecía una intervención puntual se convirtió en una carrera sostenida por una convicción íntima: la necesidad de expresarse

“Yo creo que fue la necesidad de contar lo que yo me soñaba, que la gente viera lo que podía hacer. Nunca pensé que lo hacía bien, pero yo quería que la gente lo viera”.

En su relato, la formación no aparece como un complemento, sino como una condición estructural. “La formación te hace estar listo para lo que llega, que a veces te cambia el rumbo completo a lo que tú pensabas que querías”. Esa idea atraviesa toda su práctica: la preparación como dispositivo de respuesta ante lo inesperado.

El quererlo de verdad con fuerza es lo que me ha hecho hacerÁngela BernalActriz y escenógrafa dominicana

Bernal no separa disciplinas; las integra. Aunque su oficio principal es la escenografía, su identidad artística sigue anclada también en la actuación

“Yo diría que sigo siendo escenógrafa y actriz. O sea, como actriz de teatro musical, esa integración de disciplina está intrínseca”. 

Esa doble condición le permite observar el espacio desde dentro: no solo como creadora, sino como usuaria. “El ser actriz para mí fue mi valor agregado para ser escenógrafa”.

Objetivo claro

Su enfoque, lejos de lo ornamental, se centra en la construcción de narrativas espaciales. “El ser humano, aunque no sea dado al arte, nació con códigos universales de color, de texturas… todo lo que esa persona ve desde que entra a ese lobby, el sonido, la iluminación, todo es llevar un mensaje”. 

En su visión, el espacio no decora: comunica. Esa lógica la ha llevado a expandir su práctica hacia el mundo corporativo, donde traslada las herramientas del teatro a eventos institucionales y de marca.

“Nosotros podemos crear experiencias con una historia con hilo conductor, con jerarquías… y hacer que un evento comunique esa marca de manera especial, que cree un alto impacto y una experiencia memorable en todo el espectador”.

En ese tránsito, la clave no está solo en la creatividad, sino en la traducción de lo intangible. “¿Cómo se traduce una emoción abstracta a algo visual que la gente puede ver y disfrutar? El ser humano tiene estímulos universales que nosotros sabemos trabajar”. Esa traducción, insiste, no es intuitiva únicamente, sino metodológica.

  • El proceso creativo, sin embargo, no está exento de tensiones. Bernal es enfática al hablar de los tiempos de producción y la responsabilidad del oficio. 

“El productor tiene que entender que todo se toma su tiempo… si el tiempo no es prudente, no se va a poder contar con Track Stage porque es una falta de respeto al proceso y a la calidad”.

Su evolución profesional también está marcada por una decisión estructural: el trabajo en equipo. “Yo me di cuenta en el 2015 que no podía sola. Que para crecer necesitaba un equipo”. 

Hoy, ese equipo, una estructura compacta de diseñadores, artistas y técnicos, sostiene proyectos de gran escala. “Tengo desde alumnos míos hasta colegas que se suman al proceso. Es un equipo muy especial”.

En su lectura del país, Bernal es clara en la dualidad. “A nivel de talento no tenemos nada que envidiar al extranjero. A nivel de recursos, sí”. 

La limitación material contrasta con la capacidad creativa local, que ha sido validada incluso por referentes internacionales.

“Un escenógrafo español me dijo: ‘Yo no sé cómo ustedes hacen tanto en tan poco tiempo’… y eso me hizo sentir que vamos bien”. Hoy, su presente está marcado por proyectos de alto impacto. Entre ellos, la exhibición del centenario de los Juegos Centroamericanos y el montaje del musical Chicago

Pero más allá de los títulos, su mirada sigue siendo la misma: la de alguien que entiende el arte como un proceso continuo. “Yo te puedo decir que he cumplido todos mis sueños, pero como que yo no termino… siempre hay otro”.

Y quizá ahí reside la esencia de su obra: en esa imposibilidad de cierre, en esa búsqueda constante que transforma cada espacio en una posibilidad de relato

Porque, como ella misma resume, con una frase que atraviesa toda su trayectoria: “El quererlo de verdad con fuerza es lo que me ha hecho hacer”.

Periodista dominicano con un máster en Comunicación Integral Avanzada y Marketing Digital cursado en Madrid. Actualmente se desempeña como redactor senior en Diario Libre. Cuenta con una sólida trayectoria en coberturas nacionales e internacionales, representando al país en eventos realizados en Corea del Sur, México y España.