Custo Dalmau: “Lograr que inviertan en una prenda tuya es, en el fondo, un acto de seducción”
El creador de la firma española Custo Barcelona defiende la creatividad, la autenticidad y el poder de las prendas capaces de trascender el tiempo y las tendencias
Hablar con Custo Dalmau es descubrir que detrás de una de las marcas más reconocibles de la moda española hay una filosofía de vida.
Poco antes de presentar su colección en la primera edición del Casa de Campo Fashion Week, el fundador de Custo Barcelona reflexiona para Diario Libre sobre la creatividad, la tecnología, la sostenibilidad y el relevo generacional de su firma.
Con el entusiasmo que asegura conservar desde su primera pasarela, reivindica la moda como una experiencia emocional y un ejercicio permanente de innovación.
-Ya has visitado República Dominicana en otras ocasiones, pero esta es tu primera vez en Casa de Campo Fashion Week. ¿Qué te motivó a formar parte de esta edición?
Nosotros somos unos amantes de República Dominicana porque tenemos conexiones con el país tanto a nivel emocional como profesional. En Nueva York, donde desfilamos desde hace más de 25 años, trabajamos con mucho personal dominicano que participa en la puesta a punto de la pasarela.
Hay una comunidad dominicana muy grande en Nueva York y muchos de ellos se dedican a la moda. Tienen muchísimo talento; hay gente realmente buena.
Además, a lo largo de estos 45 años hemos trabajado con modelos dominicanas de primer nivel. Las dominicanas, en pasarela, tienen sangre para ello. República Dominicana también ha dado grandes exponentes de la moda, como Oscar de la Renta.
Por otro lado, este fue el primer país de América Latina donde presentamos nuestra colección, hace ya muchos años, y aquello fue un boom muy importante. Todo esto hace que tengamos una conexión emocional y profesional muy fuerte con República Dominicana.
En esta ocasión vinimos con el trabajo que presentamos esta temporada en las Semanas de la Moda de Milán y Madrid, la colección para el próximo invierno.
También preparamos algunas piezas adaptadas especialmente para esta ocasión porque nos encantó que nos invitaran a la primera edición del Casa de Campo Fashion Week y porque entendemos que este evento puede convertirse en la base de una importante plataforma de moda en el futuro.
Eso implica un compromiso. Tenemos que hacerlo bien y nosotros nos lo tomamos muy en serio. Vinimos con ganas de hacer un gran trabajo.
-Después de tantas colecciones y pasarelas alrededor del mundo, ¿qué sigue emocionándote antes de un desfile?
Sigo sintiendo emoción, pero no por inseguridad. No estoy nervioso ni preocupado. Lo que siento es la ilusión de querer hacer el mejor trabajo posible.
Además, aquí hemos encontrado una organización impresionante. De verdad, impresionante. A nivel de Nueva York, París o Milán. Hay mucha energía, mucha profesionalidad y muchos medios apostando fuerte por crear una plataforma que pueda mantenerse en Casa de Campo.
Creo que podría llegar a ser una de las pasarelas más importantes, no solo de América Latina, sino incluso del continente americano. Quizá la única que podría hacerle un poco de sombra sería Nueva York, pero aquí los componentes son totalmente distintos.
Al final, una semana de la moda es un momento emocional. La moda no la necesita nadie; la moda es una emoción. Y una semana de la moda se alimenta de experiencias.
Las experiencias que puedes vivir en Casa de Campo son totalmente diferentes a las que puedes tener en Nueva York o en cualquier otra gran metrópoli del mundo.
-Custo Barcelona es una marca con una identidad visual muy reconocible. Después de 45 años, ¿qué aspectos de tu proceso creativo permanecen intactos y cuáles han cambiado con el tiempo?
Hemos tratado de mantener la genética de la marca, aunque siempre en evolución. Nunca de una forma estática. Esa genética está basada en la fusión de materiales, colores y el mundo experimental de las formas. Eso no ha variado desde el primer día.
Lo que sí ha cambiado es la manera de trabajar, porque la industria de la moda ha cambiado muchísimo, como ha cambiado el mundo. Hemos tratado de adaptarnos a esta nueva realidad, que tiene un perfil muy tecnológico.
La tecnología es importantísima. Hoy, por ejemplo, nuestro principal canal de venta es el comercio electrónico. Hace 45 años eso era impensable; simplemente no existía.
Salir de la zona de confort forma parte de esa evolución. Cuando aparecen los problemas es cuando realmente tienes la oportunidad de evolucionar.
-Tras más de cuatro décadas diseñando, ¿qué sigue despertando tu curiosidad creativa y te impulsa a crear nuevas colecciones?
El reto que supone tener que cambiarlo todo para continuar siendo los mismos, pero de un modo fresco y distinto. Ahí está la adrenalina de este trabajo. Esa adrenalina es necesaria para un artista si quiere mantenerse en una efervescencia constante.
-Siempre has dicho que la moda debe emocionar. En una época marcada por el consumo rápido y las tendencias efímeras, ¿cómo se diseña una colección capaz de conectar con las personas más allá de una temporada?
Nosotros no seguimos tendencias. Nunca las hemos seguido. Nos consideramos diseñadores de emociones, más que diseñadores de moda.
Tratamos de crear piezas emocionales a través de un mensaje de moda avanzado, con el objetivo de seducir tanto a las mujeres como a los hombres, pero desde la emoción.
Al final, este trabajo es un ejercicio de seducción. Conseguir que una persona saque la billetera e invierta su dinero en una prenda tuya es, en el fondo, un trabajo de seducción.
-Tus diseños siempre han celebrado la individualidad. ¿Qué tan importante es que la moda ayude a las personas a expresar quiénes son, más allá de seguir tendencias?
Para nosotros es fundamental. Precisamente porque no seguimos tendencias, tratamos de ofrecer piezas con personalidad propia, capaces de conectar emocionalmente con las personas y de ayudarles a expresar quiénes son.
Nuestro trabajo es crear emociones. Si tuviésemos que rebautizar la marca, probablemente la llamaríamos Emoción. Esa es la palabra clave de nuestro proyecto.
-Custo Barcelona apuesta por prendas que duran años e incluso encuentran una segunda vida en el mercado vintage. ¿Crees que el gran desafío de la moda sostenible está en cambiar la forma en que consumimos, más que en cómo se fabrica una prenda?
Nosotros tratamos de crear piezas que tengan una larga vida, a base de ofrecer muchísima calidad y de conseguir que puedan pasar de una generación a otra.
No estamos inventando nada. Esto es lo que hoy conocemos como vintage: prendas que se transmiten de generación en generación.
En el tipo de ropa que hacemos hay una permanencia en el tiempo porque son piezas emocionales. Si una prenda te emociona a ti, puede que también emocione a tu hijo en algún momento de su vida.
-Has comentado que Latinoamérica vive la moda como un fenómeno social. ¿Qué encuentras en el público latinoamericano que hace tan especial esa conexión con la marca?
Creo que América Latina es una sociedad muy sociable. El ser humano es sociable por naturaleza, pero hay sociedades que lo son más que otras y, en mi opinión, el continente latinoamericano lo es especialmente.
Los norteamericanos, por ejemplo, son más fríos. En América Latina la sociabilidad ocupa un lugar muy importante. Y no hay que olvidar que la moda es una herramienta para socializar. Creo que esa manera de entender las relaciones humanas hace que exista una conexión muy especial con nuestra marca.
-Te hemos visto aquí acompañado de tu hija. Ella representa, de alguna manera, el relevo generacional de Custo Barcelona. ¿Cómo vives ese momento?
Claro, trato de que así sea. Ella es la primera que ha levantado la mano y ha dicho: "Oye, yo me apunto".
Se llama Montana. Tengo cinco hijos: Carlota, Montana, Morena, Vasco y Remo. Ella es la primera que ha mostrado interés por incorporarse al proyecto. Ha estado ocho años estudiando en Inglaterra y ya ha regresado a España. La idea es que se vaya integrando poco a poco.
La verdad es que sí me emocionó cuando decidió hacerlo. Cuando llevas 45 años dedicando tanto tiempo y tanta energía a un proyecto, llega un momento en que piensas en el relevo, no solo empresarial, sino también emocional y generacional.
Al final, uno sabe que no va a estar aquí toda la vida y se pregunta qué pasará con todo esto.
Que ella haya dado el paso y haya dicho que le gustaría formar parte del proyecto es una alegría enorme. Sus hermanos pequeños todavía son muy jóvenes, pero ella ha sido la primera en querer asumir ese reto.