Vakeró: A diferencia de otros que quieren parecer del extranjero, prefiero ser netamente dominicano

Manuel Varet Marte habla sobre su proceso creativo, los sacrificios en su carrera y cómo la música y su familia lo han transformado en una mejor versión de sí mismo

La historia de Vakeró con la música parece predestinada. Él asegura que su madre siempre decía que fue inquieto desde que estaba en el vientre: “Será artista o chulo”, palabras que, según él, marcaron sin saberlo el rumbo de una carrera que ya supera tres décadas. Desde niño, la música estuvo presente en su vida y en cada paso que daba, y esa semilla sembrada desde su hogar lo llevó a buscar un camino único dentro de la música urbana.

Desde sus inicios, Vakeró buscó un estilo que lo distinguiera.

“Siempre quise que mi música tuviera algo diferente, porque crecí en un ambiente cargado de buena música. Escuchaba salsa, son, orquestas… y dije: algún día haré lo mismo, pero a mi manera. Hoy presento algo distinto a lo que hace la manada; mientras otros se conforman con un DJ y dos bailarines, yo trabajo con músicos excelentes, a quienes llamo ‘gavilleros’”, explica.

Su intención siempre ha sido crear un sonido que no solo entretenga, sino que también deje una marca cultural y artística, un sello que identifique la música dominicana.

Para Vakeró, la música tiene un poder que va mucho más allá del entretenimiento. “Mi padre siempre decía que la música es el alma de los pueblos, y yo le creo. Cuando atravieso algo, se me aloja en el cuerpo, pero la música me sana.

Recuerdo que un músico mío tenía dolor y le dije que subiera al escenario; al final me contó que ese momento lo curó. Eso demuestra el poder de la música. Es todo para mí”.

Esta filosofía lo ha llevado a cuidar cada detalle de sus presentaciones, asegurando que la experiencia del público sea auténtica y vibrante.

Compromiso con la excelencia

Ese compromiso con la excelencia se transmite a cada escenario. “Cuando estamos en tarima, se nota la diferencia”, afirma. Para él, la autenticidad es esencial, y su música refleja la esencia de su tierra. “Mi sonido tiene mucho de San Pedro de Macorís, de los guloyas. A diferencia de otros que quieren parecer del extranjero, yo prefiero ser netamente dominicano”. Vakeró ha convertido su identidad cultural en un elemento clave de su arte, y cada canción es un reflejo de sus raíces.

Sacrificio y familia

El camino artístico también implica sacrificio personal.

“Mis hijos, cuando eran pequeños, no disfrutaron mucho de su papá porque el trabajo me llevaba. Pero es parte de lo que uno hace para llevar pan a la casa y convertir la pasión en oficio”, admite.

Reconoce que la vida de artista no es sencilla: “Me tocó lidiar con alegrías enormes, como ser abuelo, y con pérdidas dolorosas, como la muerte de la tía de mi esposa. Aun así, uno tiene que cumplir con el compromiso frente al público”. La disciplina y la constancia son pilares que han definido su carrera y su vida personal.

Más allá de lo urbano

Vakeró se muestra crítico con lo que hoy se etiqueta como “música urbana”. “Muchos logran llamar la atención creando ruido y controversia, y eso está bien para ganarse unos pesos, pero no puedo decir que eso sea música de verdad. La música urbana de calidad requiere talento, respeto por la cultura y un enfoque genuino, no solo popularidad momentánea”.

Asimismo, reconoce a quienes han dejado un legado auténtico, como Luis “El Terror” Díaz, destacando la importancia de representar verdaderamente la dominicanidad.

“No se puede comparar a alguien que representa la cultura de su país con los que solo buscan fama rápida. Hoy se llama urbano a cualquiera, y eso desvirtúa el movimiento”. Para Vakeró, la esencia de la música urbana debe preservarse, fomentando la creatividad y el respeto por las raíces.

Siempre quise que mi música tuviera algo diferente porque me crié en un ambiente cargado de buena músicaVakeróIntérprete urbano

Respeto hacia la mujer

Su último sencillo, Arte, refleja una evolución tanto personal como artística. “Esta canción surgió para Nelly (Yannely Medina, su esposa), pero ahora pertenece a todas las mujeres. Ellas son mi inspiración, lo más parecido a Dios”, confiesa. Para Vakeró, esta admiración se cimentó en los valores inculcados en su hogar: “Mis padres nos enseñaron respeto, lectura y valores. Eso influye en cómo veo la vida y la música”. Su obra busca transmitir un mensaje positivo, mostrando que la música puede ser vehículo de respeto y reconocimiento hacia la mujer.

  • El camino de Vakeró no fue sencillo. “Al principio me dijeron que no, incluso mi padre pensaba que esto estaba vinculado con drogas. Pero con la canción Dame lo mío logré su apoyo. Siempre tuve la certeza de que algo grande vendría conmigo”. Cada tropiezo se convirtió en una lección: “Si eres inteligente, aprendes; si no, sigues tropezando”. Esta mentalidad de aprendizaje constante y resiliencia lo ha ayudado a mantenerse vigente y crecer dentro de la industria.

Hoy, Vakeró dice sentirse se en la mejor etapa de su carrera. “Tengo tiempo en el juego, pero siento que veo todo desde otra perspectiva. Sigo buscando más éxito, pero con tranquilidad. Tengo música, nominaciones a los Soberanos, participaciones en cine con A tiro limpio, y proyectos por venir. La vibra es súper positiva”. Su motivación para subir al escenario sigue intacta: “El grito, la euforia de la gente, los niños… eso me impulsa a seguir. Vale totalmente la pena dedicarme a esto”.

A quienes quieren emprender en la música o cualquier otra pasión, Vakeró deja un consejo personal: “Nunca dejen de creer. Primero tienes que creer en ti mismo, y luego el resto se va dando”. Su historia demuestra que la perseverancia, la autenticidad y el amor por lo que se hace son los verdaderos motores del éxito.

Periodista dominicano con experiencia en medios escritos impresos y digitales. Formado en el área de marketing digital y periodismo digital. También cuenta con experiencia en televisión.