Pulseras, ropa y balsas improvisadas marcan la ruta clandestina de migrantes en el Río Grande

Las pulseras de diferentes colores son utilizadas por los traficantes para identificar a los migrantes durante su travesía hacia Estados Unidos

Una lancha rápida del Servicio de Migración y Protección Fronteriza de Estados Unidos. (Diario Libre/José Zapata)

La ribera del río Grande, en la zona fronteriza entre McAllen, Texas, y Reynosa, México, muestra señales visibles del paso constante de migrantes que intentan ingresar de manera irregular a Estados Unidos.

Durante un recorrido por el área del muro fronterizo, periodistas que participaron en el Programa de Cobertura sobre Migración, pudieron observar el terreno árido que se extiende tras cruzar el río.

Se trata de un bosque seco con vegetación espinosa y cactus, donde quedan evidencias del tránsito de personas que, tras cruzar en balsas, se internan en el monte con la intención de alcanzar carreteras cercanas.

Pulseras de distintos colores y textos para identificar el "pasajero"

En ese trayecto, entre la vegetación, se encuentran pulseras de distintos colores, además de zapatos abandonados, ropas, botellas vacías de agua, piezas de chalecos salvavidas y otros objetos utilizados durante el trayecto.

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Las pulseras, según autoridades, son empleadas por los traficantes de personas para identificar a los migrantes durante el viaje.

La agente federal de la Patrulla Fronteriza, Susana González, explicó que estas pulseras funcionan como una forma de identificación dentro de las redes de tráfico humano.

“En este lugar estamos muy cerca del río. Estamos viendo una cantidad de pulseras donde obviamente la gente ha cruzado. Todas tienen diferentes colores y nombres. Es una estrategia que utilizan las personas que cruzan ilegalmente a los migrantes”, indicó la agente.

Según explicó, el terreno presenta marcas visibles del paso reciente de grupos que cruzan por el área.

Los migrantes suelen llegar en balsas desde el lado mexicano del río y posteriormente se internan en el bosque en busca de rutas que les permitan evitar ser detectados.

Costos del cruce y cambios en el comportamiento de los migrantes

De acuerdo con información ofrecida por personal de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) en el sector de McAllen, el costo que cobran los llamados “coyotes” o traficantes para facilitar el cruce puede variar considerablemente.

Las autoridades indicaron que el precio por persona puede oscilar entre 4,000 y 25,000 dólares, dependiendo del trayecto, las condiciones del traslado y los servicios ofrecidos durante el viaje.

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Los agentes explicaron que en años anteriores muchos migrantes se entregaban voluntariamente a las autoridades tras cruzar la frontera, con la intención de solicitar asilo.

  • Sin embargo, actualmente se ha observado un cambio en ese comportamiento.

“Antes muchas personas buscaban a los agentes para entregarse. Ahora tratan de evadirnos porque saben que existen consecuencias”, señaló González.

En el área también se observan torres de videovigilancia, sensores y otras tecnologías utilizadas por la Patrulla Fronteriza para monitorear los movimientos en la zona.

Según las autoridades, estos sistemas permiten detectar a las personas antes de que logren avanzar hacia zonas urbanas.

Los migrantes que son detenidos en el área son trasladados a un centro de procesamiento ubicado en McAllen, donde se les toman huellas, se revisa su historial migratorio y se determina el procedimiento correspondiente.

De acuerdo con los agentes, hace tres o cuatro años las instalaciones llegaban a procesar más de 3,000 personas al día en momentos de mayor flujo migratorio.

Actualmente, el promedio diario se sitúa entre 50 y 70 personas detenidas en esa zona del sur de Texas.