Una motosierra y rastros de sangre: el atroz asesinato de la dominicana Runy Leidy Medina Pacheco
Una disputa por US$3,000 y una familia que queda sin donde llorarla
Búsquedas en Google sobre en qué parte del cuerpo se encuentra la vena aorta, cuánto cuesta una motosierra y qué se hace en Estados Unidos con la basura, fueron encontrados en el celular de quien hoy ha sido acusada de asesinar a una dominicana de 42 años que desapareció en Orlando el 25 de diciembre de 2022. También compró guantes y bolsas negras de basura.
La condena de Gisselle Victoria González marca el final de casi cuatro años de investigación por la desaparición y muerte de Runy Leidy Medina Pacheco, durante los cuales González mostró una actitud tranquila y colaborativa, al tiempo que intentaba desesperadamente borrar los rastros de un crimen que desencadenó la destrucción de una familia que no tendrá dónde llorar a la mujer que viajó a EE. UU. para “buscar una salida” a un problema personal.
La sentencia de 25 años, con un descuento de 665 días por el tiempo que había estado detenida, ha destapado la crueldad de un asesinato que se originó en una disputa por la pérdida de 3,000 dólares que Medina Pacheco había reunido con su trabajo y que enviaría a su familia en el país.
De acuerdo con los investigadores, el conflicto inició una semana antes de Navidad, cuando el dinero desapareció y Runy amenazó a Gisselle con llamar a la policía.
Según contó a este medio Massiel Medina, prima de Runy, el conflicto fue tan grave que llevó al despido de González del trabajo que compartía con Medina Pacheco. Esta última había llegado por recomendación de la condenada y siguió trabajando allí después de su salida, lo que habría provocado resentimiento, consideró Massiel.
- Más adelante, Gisselle admitiría ante los investigadores que tenía problemas con el alquiler y las crecientes facturas de servicios.
La amenaza no se cumplió y quien llamó a la policía el 27 de diciembre fue González, para denunciar la desaparición de su compañera de piso. Aseguró que no la había visto desde el día de Navidad, pero el pasaporte de Runy seguía en el apartamento.
Esto dio inicio a una serie de inconsistencias en el relato de la mujer que más tarde llevarían a su arresto.
El historial de Google y el GPS
En los días posteriores a la desaparición, mientras la familia de Medina Pacheco hacía esfuerzos desesperados por dar con su paradero, González buscaba en Google dónde estaba la aorta, los precios de una minisierra eléctrica y, finalmente, respuestas a dos preguntas que daban señales de su siniestro plan: “¿Qué hacen con la basura en Estados Unidos?” y “¿Qué hacen con la basura en Orlando?”.
Además, el 26 de diciembre, las cámaras de seguridad de una tienda Lowe’s la muestran comprando una motosierra. Más tarde, ese mismo día, acudió a un Walmart y compró bolsas de basura resistentes, guantes de goma y jabón para platos Dawn.
Según los videos de la entrevista con los investigadores, afirmó que compró la máquina motorizada para cortar árboles o como regalo para un tío en la República Dominicana. Sin embargo, los investigadores se comunicaron con sus familiares y con la empresa naviera, y la máquina nunca llegó a la República Dominicana.
De acuerdo con Massiel, al momento de confesar el delito frente a la madre y los hijos de Runy, González admitió que usó la motosierra para cercenar el cuerpo de su compañera de cuarto y luego distribuyó las partes en diferentes bolsas que, cada día, llevó a distintos botes de basura.
“Ella lo mezclaba por días con la basura y no lo llevaba a un solo depósito. Ella lo llevaba a distintos sitios”, dijo, al tiempo que aclaró que la información le llegó a través de su tía, la madre de Runy, ya que a esa audiencia solo podían asistir los familiares directos de la víctima.
Massiel explica que los resultados de la investigación a lo largo de estos años solo eran divulgados a la madre y a los dos hijos mayores de Runy, y a cuentagotas. Esto respondía a un esfuerzo de las autoridades por proteger la investigación en un caso en el que el cuerpo no había sido encontrado y necesitaban reunir pruebas sólidas para apresar a González.
Sangre por todo el salón
En ese período, los investigadores accedieron al apartamento que ambas mujeres compartían en Orlando el 15 de febrero de 2023. A pesar de que todo estaba impecable, las pruebas químicas revelaron abundantes rastros de sangre por toda la habitación, que más tarde se confirmó que pertenecía a Runy.
“Pensó que había borrado todas las evidencias de la casa, pero ellos tienen sus mecanismos y tienen la forma de saber qué ocurrió allí”, dijo Massiel, quien agregó que los investigadores “prácticamente se mudaron” al lugar, que quedó abandonado después de que González se mudara a Connecticut, donde fue detenida casi dos años después de la desaparición de Medina Pacheco.
“Investigaron cada rincón y determinaron el crimen como ‘un crimen desordenado’ por la cantidad de evidencias que ellos encontraron en esa casa”.
Massiel agrega que, para identificar la sangre de Medina Pacheco, los investigadores viajaron hasta la República Dominicana para tomar muestras de ADN de los familiares de Runy.
“Los investigadores vinieron aquí, tomaron pruebas de ADN a sus hijos, para confirmar que esa sangre realmente pertenecía a nuestro familiar”.
El celular de Runy
Los investigadores viajaron al país al menos una vez más para recoger el celular de Runy, que González había enviado de regreso a República Dominicana.
“Ella incluso mandó el celular de mi prima y ella lo mandó aquí a Santo Domingo, a la casa de su familia”, indicó.
- Ese celular fue determinante. Los investigadores se dieron cuenta de que González siguió usándolo después de reportar la supuesta desaparición de Runy.
En uno de los interrogatorios, uno de los investigadores le pregunta directamente:
“Déjame hacerte esta pregunta. Vale. Porque obviamente ahora algo no va bien, ¿no? Volvería a lo del teléfono porque creo que nos falta algo. ¿Estarías de acuerdo? Si el móvil de Runy está en un sitio y aquí estás, y ella no está, ¿qué significa eso?”.
“No lo sé”, respondió González. “¿Qué crees que significa?”, insistió el investigador, quien obtuvo la misma respuesta.
Además, los detectives descubrieron que la ubicación del teléfono de Runy coincidía exactamente con los movimientos de Gisselle durante el día de Navidad y al día siguiente. Finalmente, 13 días después de su desaparición, el perfil de Facebook y las fotos de portada de Runy se actualizaron repentinamente.
Intenciones de quedarse
Medina Pacheco y González no eran amigas íntimas, pero González alojó a Runy en su casa a cambio de que pagara el alquiler y asumiera ciertos gastos.
Al ser preguntada por el tiempo que Runy llevaba en Estados Unidos, Massiel admite que quizás las intenciones de su prima eran quedarse allí después de ingresar con una visa de paseo. Contó que Medina Pacheco había decidido hacer el viaje después de haber tenido un inconveniente con su pareja.
“Quizás buscando una salida o quizás queriendo o no enfrentando la realidad que estaba viviendo con su pareja y simplemente decidió dar la espalda a eso”, dijo. “Según el tiempo que ya ella tenía, a nosotros nos parece que ya no tenía intención de regresar”, concluyó.
Runy Leidy llegó a Estados Unidos a principios de octubre. Al principio, su familia informó que había ido para celebrar las fiestas navideñas; las autoridades después indicaron que se trataba de unas “vacaciones extendidas”. Ahora se sabe que la mujer se encontraba trabajando y ya casi cumplía tres meses en el país cuando desapareció.
Una llamada no contestada en Navidad fue la que alertó a su madre de que algo no andaba bien. Cuando finalmente recibió una respuesta, una voz femenina áspera contestó y solo le dijo fríamente que Runy no estaba allí y colgó abruptamente.
El pasado miércoles, González, de 44 años y que se encontraba en EE. UU. de manera ilegal, fue condenada a 25 años de prisión tras declararse culpable de asesinato en segundo grado.
“Yo sé que no se la voy a devolver, pero perdónenme. En ese momento no era yo, no era yo. Yo todos los días quiero que esto sea un sueño y que yo voy a despertar de esa pesadilla y que todo va a volver a la normalidad. Lo siento”, dijo González ante el juez A. James Craner.
Espera su regreso
La desaparición y muerte de Medina Pacheco provocó que su padre requiriera ayuda psiquiátrica. Perdió el habla y, aparentemente, su mente suprimió lo sucedido a su hija, según contó Massiel.
El hombre ha quedado al cuidado de la madre de Runy, quien también se ha hecho cargo de los dos hijos menores de la víctima: un niño de unos ocho años y una adolescente.
“A la persona que le quitó la vida a mi hija yo no la odio, no siento nada de rencor por ella, porque es Dios que sana las heridas, Dios es que da las fuerzas”, dijo Elba Altagracia Pacheco de Medina, madre de Runy, quien se desmayó antes de tomar la palabra durante la audiencia.
“Lo demás vamos a dejárselo a Dios. No quiero tener esa herida ahí pensando en esa señora todo el tiempo que le quitó la vida a mi niña, que era su mejor amiga, que es lo que no entiendo”, agregó la mujer.
“Es grande cuando a ti te dejan las manos vacías”, concluyó.
Según contó Elba ante el tribunal, el más pequeño de los niños aún espera que su madre regrese y conserva sus cosas y pide que no las toquen.
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