Los escándalos que provocaron la caída de la exnovia de Donald Trump Jr. como embajadora en Grecia

La Casa Blanca confirmó la renuncia de Kimberly Guilfoyle, quien enfrentaba múltiples denuncias sobre su conducta y relaciones con empresarios

La exembajadora de Estados Unidos en Grecia, Kimberly Guilfoyle, durante su intervención en una ceremonia de inauguración celebrada en la cancillería de la embajada estadounidense en Atenas, el 7 de octubre de 2026. (AFP/MARK SCHIEFELBEIN / PISCINA)

La embajadora de Estados Unidos en Grecia, Kimberly Guilfoyle, renunció este martes 13 de octubre después de que la Casa Blanca le solicitara abandonar el cargo, en medio de una serie de denuncias sobre presuntos favores políticos, relaciones cuestionadas con empresarios y una solicitud de 100,000 dólares a un donante republicano para pagar una deuda personal de su tarjeta de crédito.

Guilfoyle, de 57 años, es una antigua aliada del presidente Donald Trump y fue prometida de su hijo mayor, Donald Trump Jr. Su salida se produjo después de que el diario The Wall Street Journal publicara investigaciones sobre su comportamiento antes y durante su gestión diplomática en Atenas.

La decisión fue anunciada por Katie Zacharia, portavoz de la Casa Blanca, quien confirmó que la administración había solicitado su dimisión.

Aunque reconoció su trabajo como embajadora, la portavoz indicó que el Gobierno había decidido poner fin a su gestión. Horas después, Guilfoyle confirmó su salida y rechazó las acusaciones.

La factura de US$100,000 que precipitó su salida

Una de las acusaciones más comprometedoras surgió el 8 de octubre, cuando The Wall Street Journal reveló mensajes que presuntamente Guilfoyle intercambió en julio con Eric Deters, empresario, antiguo aspirante al Congreso y donante de Trump.

Según esa investigación, Guilfoyle pidió a Deters transferir 100,000 dólares directamente a su cuenta de American Express, poco antes de comparecer ante el Senado estadounidense para su confirmación como embajadora.

Los mensajes indicaban que buscaba realizar la operación sin que figurara en sus declaraciones financieras.

Deters aseguró que la entonces candidata a embajadora le había ofrecido utilizar sus contactos dentro de la administración Trump para ayudarlo con asuntos fiscales y judiciales.

El empresario afirmó que había entregado aproximadamente 300,000 dólares a Guilfoyle a lo largo de varios años, sin obtener los favores que esperaba.

Sin embargo, Deters no realizó el pago de los 100,000 dólares solicitado para la tarjeta, según los reportes periodísticos.

La defensa de Guilfoyle ha cuestionado la autenticidad de los mensajes y sostiene que las cantidades reclamadas correspondían a pagos pendientes por intervenciones públicas y otros compromisos profesionales.

Los otros escándalos: empresarios, viajes de lujo y amenazas diplomáticas

La controversia por la tarjeta de crédito no fue el único cuestionamiento que enfrentó Guilfoyle.

Desde finales de septiembre, The Wall Street Journal había publicado investigaciones sobre la relación de la diplomática con empresarios y grupos de presión en Grecia.

Uno de los señalamientos sostiene que promovió los intereses de una empresa griega de construcción y energía, Aktor, mientras permitía que un representante vinculado a esos intereses participara en reuniones diplomáticas privadas.

También se le atribuyen declaraciones en una recepción en las que habría insinuado que Estados Unidos tenía capacidad para debilitar al Gobierno griego.

Las informaciones provocaron preocupación entre sectores políticos de Grecia, donde dirigentes opositores solicitaron explicaciones sobre el comportamiento de la representante estadounidense y sus posibles implicaciones para las relaciones bilaterales.

Otra investigación periodística abordó sus viajes en aviones privados y la hospitalidad de empresarios adinerados, incluidas referencias a desplazamientos de lujo a Francia con ejecutivos del sector energético.

Sus abogados rechazaron que esas actividades constituyeran irregularidades y aseguraron que Guilfoyle había solicitado orientación al Departamento de Estado y cumplido las normas aplicables a sus viajes.

Una investigación dentro del Departamento de Estado

Los cuestionamientos también llegaron a los organismos de supervisión estadounidenses.

NBC News informó el 9 de octubre que la Oficina del Inspector General del Departamento de Estado examinaba denuncias relacionadas con Guilfoyle y el funcionamiento de la Embajada estadounidense en Atenas.

La agencia Associated Press confirmó posteriormente que funcionarios estadounidenses tenían conocimiento de esas indagaciones, aunque no pudieron precisar si se había abierto una investigación formal.

En paralelo, legisladores demócratas, entre ellos el representante Gregory Meeks y la senadora Jeanne Shaheen, reclamaron una investigación sobre las acusaciones.

Hasta el momento, las denuncias publicadas no equivalen a una determinación judicial de culpabilidad contra la exembajadora.

Trump pasó del respaldo a exigir su salida

El lunes 12 de octubre, Trump reconoció públicamente su malestar cuando periodistas le preguntaron si consideraba destituir a Guilfoyle.

El mandatario confirmó que estaba evaluando su continuidad. Un día después, la Casa Blanca anunció que había pedido su renuncia.

Trump declaró posteriormente que Guilfoyle había realizado un buen trabajo, pero que no le habían gustado las informaciones publicadas sobre ella.

El secretario de Estado, Marco Rubio, había defendido anteriormente su desempeño diplomático, aunque evitó pronunciarse sobre el fondo de las acusaciones cuando fue interrogado durante una visita a Grecia.

La propia Guilfoyle reaccionó a su salida mediante una publicación en X en la que negó las acusaciones y aseguró que defendería su nombre, su reputación y su integridad. También reiteró su respaldo político a Trump.

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