Samuel Conde: “La crisis expone los problemas de inequidad todavía sin resolver en República Dominicana”

El presidente de EDUCA prevé un recorte en Educación por el descenso del PIB

Samuel Conde, presidente de EDUCA. (Fuente externa)

Con los alumnos en casa, recibiendo clases o tareas en línea, y el tercer trimestre del curso en suspenso presencial, los padres se preguntan qué va a pasar con este curso escolar.

Un tema complejo que en cada país se debate desde un ángulo diferente.

Samuel Conde, presidente de EDUCA, reflexiona en esta entrevista sobre las particularidades del sistema educativo dominicano en tiempo de pandemia.

—Italia va a dar aprobado general, España piensa ser muy “generosa” con los estudiantes, aquí se recomienda eliminar las Pruebas Nacionales... ¿Es un año escolar perdido? ¿Prevé alguna fecha de retorno a las aulas?

En primer lugar, la aparición del SARs-CoV- 2, que provoca la enfermedad denominada Covid19, ha impactado a nivel global las economías, los sistemas de salud, las agendas políticas y las rutinas de las familias, sin distinción de clase, posición o nacionalidad. De modo que la educación no podía permanecer ajena a esta nueva realidad. Lo primero y más evidente que se ha modificado de la agenda sectorial es el cumplimiento regular de los calendarios escolares en todos los contextos. El mundo, ante la pandemia, sin coordinación internacional, no dudó en tomar el mismo camino y suspender el dictado de cursos. No porque los niños y adolescentes sean aquellos más vulnerables a la enfermedad. Afortunadamente, los más jóvenes resultan más inmunes ante esta afección y cuando enferman experimentan síntomas leves o asintomáticos. Sin embargo, los niños y adolescentes, sí se constituyen en vectores transmisores de la enfermedad, pudiendo llevar el virus consigo y con esto contagiar a sus adultos mayores en el hogar y la comunidad.

En segundo término, ningún país en el mundo estaba preparado para un episodio de esta naturaleza y magnitud. Hecho que, de paso, dice mucho de las autoridades políticas a nivel global y de la capacidad de influencia de los organismos internacionales para construir agendas globales, porque ahora sabemos que la ciencia viene prediciendo, hace más de una década, la inminente ocurrencia de una pandemia de características similares a la que experimentamos por estos días. En consecuencia, el mundo entero, en aspectos económicos, sanitarios, y también en la educación, se encuentra improvisando y reaccionando sin un plan consolidado ni debidamente planificado.

Afortunadamente, para quienes adoptamos el calendario escolar boreal, esta pandemia llega con el 70 por ciento del programa escolar cumplido. De modo que una buena parte de los objetivos curriculares previstos para el año debieron haberse cumplido, y si no fue así, no es consecuencia directa de la aparición del coronavirus.

En tercer lugar, la finalización del calendario escolar fue prevista para el 26 de junio próximo, y ante la disyuntiva de anticipar la finalización del calendario escolar o hacer los esfuerzos por continuar con flexibilidad, métodos alternativos, esquemas múltiples de trabajo, EDUCA apuesta porque la educación no se detenga.

Educa habla de la oportunidad que la situación representa para reforzar el involucramiento de la familia en la vida escolar. ¿Está sucediendo?

Pocas veces hemos tenido la oportunidad de concentrar y disponer de tiempo para que padres, madres, familias completas, y estudiantes puedan compartir tiempo juntos. El ritmo de la vida moderna lo impedía, y volvió lo rutinario, lo que debía ser una excepción, que padres de familia y sus hijos y menores a cargo volvieran a compartir más tiempo juntos. Ese es uno de los efectos colaterales positivos de todo este episodio que tanto dolor y dificultad ha traído al mundo y a la sociedad dominicana. Por supuesto que no es simple.

Tampoco resulta por ello admitir con ingenuidad que todos los hogares están listos para compartir entre padres e hijos un tiempo útil para el aprendizaje. Pero eso no impide que como sociedad los dominicanos y aquellos que tenemos la oportunidad de pertenecer a instituciones públicas y privadas que pueden marcar un sendero, debamos intentar conseguir el milagro, y echar a andar un proceso que acerque nuevamente a la familia a la escuela y que la escuela vuelva a entrar en el hogar. Si se está cumpliendo o no, es prematuro para saberlo.

Lo cierto es que nos consta que algunos sectores con familias más constituidas, con acceso a recursos en sus hogares y con condiciones tecnológicas adecuadas, aprovecharán mejor este tiempo que aquellas que pertenecen a hogares desestructurados, con deficiencias acumuladas en las condiciones materiales, la conectividad, la energía eléctrica y hasta el nivel educativo de sus adultos referentes. En este sentido, la crisis expone, no solo agudiza, los problemas de inequidad que se presentan en la sociedad dominicana y que aún no hemos logrado resolver.

¿La COVID-19 está ensanchando la brecha digital? ¿Los colegios privados tienen mejores plataformas que los públicos?

Este es un momento para evitar las generalizaciones. La educación privada es incluso más diversa y heterogénea que la educación pública. Hay centros educativos privados en el país que disponen de las mejores y más avanzadas tecnologías, también de aulas virtuales y están brindando su plan de formación en línea. Mientras tanto, otros centros privados, al igual que la gran mayoría de los centros educativos públicos, no disponen de las condiciones de infraestructura tecnológica, conectividad y formación de sus docentes como para beneficiarse de esta herramienta que, dada la situación actual, se presenta como la de mayor potencial.

De modo que la diferencia significativa no es, por tanto, entre educación pública y privada. Es más bien, como fue mencionado, la evidencia de las características que expone la estratificación de la sociedad dominicana en términos de inequidad. Es decir, aquella brecha de desigualdad que es percibida como injusta. Esto daría para toda una disertación, pero la desigualdad en sí misma no es perjudicial.

Todos los seres humanos somos diferente uno de los otros, en decenas, cientos de atributos. Eso es lo que hace a la sociedad rica y diversa. Así podemos gozar los dominicanos de un Juan Luis Guerra, en el arte; de un Pedro Martínez, en el deporte; de una Julia Álvarez, en las letras; o de un Dr. Antonio Zaglul Elmúdesi, en la medicina. De esta diversidad todos nos beneficiamos. Sin embargo, como sociedad no podemos tolerar aquella desigualdad que no proviene de los talentos, las virtudes y el esfuerzo de cada quién. Esta situación que expone el estado de emergencia debe llamarnos a la reflexión para revertir esta situación y estar mejor preparados para que luego de superado este dramático episodio, juntos, podamos contribuir a llevar mayores niveles de equidad a los niños dominicanos. No solo en lo digital, sino también en la calidad de los aprendizajes.

Con este sentido, EDUCA ha elaborado la propuesta de escuelas exponenciales, una alternativas pedagógica e institucional, para que desde una perspectiva público-privada podamos ensayar cambios significativos en la forma de gestionar los procesos pedagógicos internos en un grupo reducido de centros educativos, esperando que el cambio sea capaz de generar procesos de aprendizajes muy por encima de los promedios nacionales. Dicha propuesta será presentada una vez superada la situación de emergencia y esperamos que el Gobierno nacional autorice su instrumentación al inicio del año escolar 2020-2021.

El concepto de aula invertida... ¿funciona para todas las edades?

El potencial del concepto de aula invertida tiene una relación directa con la trayectoria educativa del estudiante. Es decir, tiene mayor rendimiento y potencial para las etapas del proceso de aprendizaje en las cuales el estudiante adopta mayores niveles de autonomía. Pero sin dudas es una herramienta poderosa desde el segundo ciclo escolar. Es decir, a partir del tercer grado de la primaria. No obstante, y dada la situación de emergencia, de contar con la colaboración de las familias y adultos referentes tiene un potencial en todas las etapas del proceso educativo.

¿Es una opción que los estudiantes se queden sin vacaciones de verano y que recuperen estas semanas en ese tiempo?

Hay que ser cuidadoso y no generalizar las soluciones. Evidentemente aquellos estudiantes que vieron resentidos sus aprendizajes y que exhiben debilidades para continuar con la trayectoria educativa, el período de verano debiera representar una oportunidad para ponerse al día y superar las deficiencias. Pero esta solución no puede ser igual para aquellos que tienen sus calificaciones y conocimientos curriculares adquiridos. El tiempo de descanso es importante para los niños. Recuérdese que este momento de reclusión no es un tiempo de vacaciones, también los más pequeños y adolescentes están sometidos a un confinamiento que trae complicaciones y generan estrés, y el tiempo de vacaciones debiera considerarse como importante. Claro está que, al inicio del próximo año escolar, se deberá contemplar esta situación y comenzar con una actualización de contenidos del grado anterior. Sobre todo para aquellas áreas como la matemática o las ciencias que construyen el conocimiento de forma secuencial y acumulativa.

—¿Se ha mantenido la comida de la tanda extendida de manera regular?

El Ministerio de Educación de la República Dominicana y sus funcionarios a todo nivel vienen trabajando de forma dedicada y sin descanso. La alimentación escolar debe mantenerse hoy más que nunca. Muchas familias comienzan a experimentar los avatares económicos de la inactividad y la alimentación escolar para algunos hogares representa una ayuda insustituible en este momento. La educación en el país cumple también con esta función social. Recuérdese que el MINERD (Ministerio de Educación) entrega alimentación diaria a más de 1.5 millones de estudiantes. Es una tarea titánica en tiempos corrientes, así que ni qué decirlo durante la vigencia del estado de emergencia. Los esfuerzos de las autoridades deben primar por sobre los aspectos o problemas naturales a los cuales se intenta dar solución en los plazos más exiguos posibles.

—¿Cómo afecta esta situación para el Plan Estratégico 2017-2020?

Lo afecta completamente. No solo en lo que respecta a los asuntos curriculares y pedagógicos. También, afectará la situación económica que experimente el país y la disponibilidad presupuestaria que se prevé para el sector educativo. En EDUCA siempre hemos mantenido la posición contraria a asociar el presupuesto de la educación con el PIB. Esto constituye un error conceptual, dado que la educación, que es un sostén y red social ante situaciones de crisis, debe financiarse contra-cíclicamente. Es decir, en tiempos de crisis económicas el presupuesto de la educación debiera, incluso, incrementarse, por ser ésta una vía directa y canal para la aplicación de políticas sociales compensatorias, como la alimentación escolar que mencionamos antes.

Es altamente probable que las previsiones originales del comportamiento de la economía no se cumplan y que, aún más, se produzca una caída del PIB para el año 2020 y 2021. En consecuencia, los recortes en el presupuesto de la educación llegarán por el solo hecho de un crecimiento por debajo de lo esperado de la economía. Seguirá siendo el 4 por ciento pero de un PIB más pequeño. Por tanto, más que nunca tendrá vigencia la calidad de la inversión/gasto en educación y el cuidado de cada peso asignado en el presupuesto.

—¿Cómo valora EDUCA la actitud de la ADP en esta grave situación?

La ADP, como sindicato mayoritario de los docentes y trabajadores de la educación, está velando por las condiciones laborales y de seguridad de sus afiliados y eso es correcto y esperable. Este es un momento de sumar y de enfatizar en aquello que nos une más que en lo que nos separa. Los dominicanos saldremos airosos y más fuertes de esta pandemia si nos encuentra unidos y peleando codo con codo frente al único enemigo que hoy tenemos. Enemigo que es de origen biológico, invisible y que se empecina en llevarse a nuestros mayores antes de tiempo.

—Hablando ya fuera del marco dominicano, en esta situación algunos educadores y filósofos (Gregorio Luri, por ejemplo) hablan de la importancia de recuperar las asignaturas de Humanidades... ¿Cuál es su opinión al respecto?

Es algo que también EDUCA ha venido insistiendo y que hemos tratado y abordado en las dos últimas ediciones de los Congresos Internacionales de Educación Aprendo. Ante los cambios de la civilización y la irrupción de la inteligencia artificial y la tecnología, el espacio para reivindicar el aspecto humanista de la educación es más que nunca pertinente. Es importante que nuestros hijos y nuestros estudiantes sean capaces de competir en el mundo global dominando su lengua, el razonamiento lógico y las herramientas matemáticas fundamentales, la ciencia y la lengua global que es el inglés en nuestros tiempos. Pero esta pandemia ha dejado expuesto lo poco preparado que estamos los dominicanos para seguir reglas por nuestro propio bien y el de nuestros semejantes, adquirir hábitos de higiene, alimentarnos saludablemente, cuidar de nuestra salud, y ser responsables como ciudadanos. La salida de esta crisis traerá el retorno del humanismo y la educación cívica a las aulas. Aprender a ser ciudadanos es una función esencial de la escuela.

—El 4 por ciento para la Educación se asignó por primera vez en 2013. ¿Estamos donde deberíamos estar siete años después?

Desde que el primer Gobierno del Presidente Medina honró su palabra de asignar el 4 por ciento del PIB a la educación, dando así por cumplido lo que mandataba la ley desde 1997, se han invertido en el sistema educativo administrado por el MINERD más de 20 mil millones de dólares. El sistema ha mejorado. Hoy hay más y mejores escuelas, mejores condiciones laborales para el docente, más equipamiento, mayores niveles de cobertura en primera infancia, mayor capacidad de retención en la educación técnica y media, y más y mejor formación docente. Sin embargo, en términos de calidad de los aprendizajes estamos exactamente en el mismo punto que antes de esta asignación extraordinaria de recursos. Esto, a juzgar por los resultados medidos por pruebas nacionales, como lo ha dado a conocer EDUCA en un informe reciente.

La educación y su financiamiento son necesarios. Hoy tal vez más necesarios que nunca, pero la pandemia también ha expuesto la necesidad de financiar un sistema de salud de cobertura básica universal para todos los ciudadanos. En un país con las dificultades y nivel de desarrollo de la República Dominicana, hay limitaciones y elecciones prioritarias que tomar. En otras palabras, el sistema educativo deberá exhibir en el futuro mayores niveles de eficiencia y rentabilidad de la inversión, si es que pretende que la sociedad siga apostando a la educación como el buque insignia de la agenda social y de desarrollo de nuestro país.

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Inés Aizpún es una periodista dominicana y española. Ha recibido el premio Caonabo de Oro, el Premio de la Fundación Corripio de Comunicación por su trayectoria, y el premio Teobaldo de la Asociación de Periodistas de Navarra.