Al cumplirse cuatro años del accidente aéreo de Helidosa, la investigación parece estancada y con poco desarrollo
La investigación del accidente aéreo de Helidosa ha sido criticada por su lentitud y falta de información, generando preocupación en la comunidad aérea
El pasado 15 de diciembre se cumplieron cuatro años del fatídico accidente aéreo de la empresa Helidosa, que cobró la vida de nueve personas. Un aniversario que, además de sombrío por la pérdida de colegas y seres queridos, enfurece a una comunidad aérea que espera la conclusión de una investigación atrasada mucho más allá de lo normal, con poca información oficial que ayude a evitar accidentes en el presente y el futuro.
El accidente
Pasadas las 5:00 p.m. del 15 de diciembre de 2021, la aeronave marca Gulfstream IV, matrícula HI1050, despegó del aeropuerto internacional La Isabela (Higüero), en Santo Domingo, con destino al aeropuerto internacional de Orlando, Florida.
Segundos luego de que el avión se fue al aire, la tripulación se vio envuelta en una complicada emergencia de control de vuelo. El spoiler derecho se había quedado extendido, lo que causaba una considerable resistencia al aire en el ala derecha, y con ello una pérdida de sustentación.
La tripulación declaró emergencia e inició un giro para intentar regresar a La Isabela. Durante el giro, la aeronave sobrevoló buena parte de la capital dominicana a baja altura, pudiendo ser grabada desde el estadio Quisqueya.
Dada la situación de falta de control y la pérdida de altura en el giro, el capitán al mando decide dirigirse al aeropuerto de Las Américas, donde finalmente la aeronave se estrella, pereciendo sus 9 ocupantes. El accidente consternó a la sociedad dominicana, que no había vivido un accidente aéreo de esta magnitud en décadas.
La investigación
El proceso de investigación de accidentes aéreos está organizado por el anexo 13 del convenio de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), y la Ley 491-06 de aviación civil de la República Dominicana, la cual asigna la responsabilidad de llevar a cabo la investigación de accidentes aéreos a la Comisión de Investigación de Accidentes Aéreos (CIAA).
Esa comisión está dirigida por el general de brigada piloto, Enmanuel Souffront, de la Fuerza Aérea de República Dominicana (designado con una segunda función como director del Cuerpo de Seguridad Aeroportuaria y de la Aviación Civil, o CESAC). A la investigación dominicana se le unen representantes de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB por sus siglas en inglés), así como representantes de los fabricantes de la aeronave y los motores, aunque las autoridades dominicanas mantienen el control de la investigación.
- Al día de hoy, cuatro años después del accidente, la CIAA solo ha publicado un informe preliminar, al cual solo se le ha hecho una que otra actualización, quedando el grueso del reporte aún por concluir o publicar.
Hasta el momento el reporte se ha enfocado en errores de mantenimiento que llevaron a la incorrecta instalación de una línea del sistema hidráulico, lo que causó que los controles de vuelo funcionaran de manera incorrecta durante el vuelo, y con ello, que los pilotos perdieran el control. El fabricante de la aeronave emitió un boletín de servicio donde se indica que se deben realizar modificaciones para evitar dicho error.
Poco se ha dicho de los muchos otros factores contribuyentes en el accidente, como la continuada violación de regulaciones de seguridad operacional por parte de la empresa, que incluía violaciones de períodos de servicio de sus pilotos y violaciones de mantenimiento, todo esto con conocimiento de las autoridades del Instituto de Aviación Civil (IDAC).
La última actualización del informe preliminar de la CIAA concluye diciendo que las próximas acciones son simplemente redactar el informe final, lo que deja claro que ninguno de estos temas neurálgicos será tocado.
No hemos aprendido nada
Uno de los principales aportes de las investigaciones de accidentes aéreos es precisamente aprender de los errores cometidos, y evitar volverlos a cometer. En ese sentido la aviación dominicana ha aprendido muy poco de esta tragedia aérea, pues hoy en día observamos muchos de los mismos problemas a lo largo de todo el sistema.
Recientemente pilotos de otro operador aéreo de importancia en el país se nos acercaron para expresarnos su preocupación por violaciones de reglamentaciones que afectan directamente la seguridad operacional.
Nos reportaron grotescas violaciones de períodos de servicio (tal cual sucedía en Helidosa antes del accidente y que claramente jugaron un papel contribuyente), así como de mantenimiento y supervisión por parte de las autoridades.
Al reportarlo al IDAC, nos encontramos con muchos de los mismos problemas estructurales que se vivían en 2021, así como problemas de filtraciones de los reportes hechos por nosotros, que llevaron a que la empresa envuelta tratara de intimidarnos con amenazas de demandas y cancelaciones, tal como lo vivieron los colegas de Helidosa antes y después del accidente.
La falta de un reporte final cuatro años después de la tragedia sigue siendo una nube negra sobre el sistema de aviación civil dominicano, que no solo es una vergüenza a la memoria de nuestros compañeros caídos, sino también un riesgo latente dentro del sistema, pues no hemos aprendido la lección de los errores cometidos.
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