Los vecinos de Chernígov no levantan cabeza entre tanta destrucción
La pequeña ciudad industrial de 300 mil habitantes ofrece un panorama desolador tras la marcha de los soldados rusos
El tejado de la casa de Svitlana tiene dos grandes boquetes provocados por el impacto de sendos cohetes que se abalanzaron sobre su barrio en Chernígov, una ciudad en ruinas cuyas heridas no cicatrizan y donde los vecinos siguen sin tener acceso al agua, al gas o a la electricidad tras vivir durante un mes bajo la ocupación de las tropas rusas.
Pasear por la carretera principal de Chernígov es suficiente para intuir el rastro de devastación que dejaron las tropas rusas a su paso por esta ciudad, en especial en el humilde barrio de Svitlana, Olexandrivka, que fue borrado de la faz de la Tierra a base de cohetes y disparos de artillería.
Ella, su marido y su hijo Stepán no huyeron durante la ocupación rusa y se tuvieron que esconder en un minúsculo almacén subterráneo día y noche, sin electricidad, agua ni gas: una pesadilla que todavía continúa a pesar de que los disparos cesaron hace ya dos semanas.
Chernígov fue antaño una humilde ciudad industrial de cerca de 300.000 habitantes, pero se convirtió en una estratégica localidad para las tropas rusas en su empresa para llegar al corazón del país, Kiev, así como en un escenario de atrocidades indiscriminadas. No se salvó ni el estadio de fútbol, apodado Yuri Gagarin durante la era soviética, en cuyo círculo central hay ahora un cráter y, en sus gradas, pedazos de metralla.
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