Uno de cada cuatro estudiantes dominicanos muestra riesgo cardiometabólico, según estudio
Investigación realizada en 59 centros educativos encontró que el 27.1 % de los escolares presenta indicadores asociados a futuras enfermedades cardiovasculares y metabólicas
El estudio también concluye que el estado nutricional no influye significativamente en el rendimiento académico
Uno de cada cuatro estudiantes dominicanos presenta riesgo cardiometabólico, que es la probabilidad de que una persona desarrolle enfermedades del corazón, los vasos sanguíneos o trastornos metabólicos, como la diabetes tipo 2 en etapas posteriores de la vida.
El dato se desprende de una investigación realizada en 59 centros educativos de las provincias Azua, La Vega, Santo Domingo y Monte Plata, durante el año escolar 2025-2026.
El estudio, desarrollado por el Instituto Dominicano de Evaluación e Investigación de la Calidad Educativa (Ideice), con una muestra de 918 estudiantes de primero a sexto grado de centros públicos y privados.
Los investigadores evaluaron características antropométricas, como peso, talla y medidas corporales, así como el estado nutricional, indicadores clínicos, factores familiares y socioeducativos, actividad física y rendimiento académico.
Los resultados muestran que el 27.10 % de los escolares presenta riesgo cardiometabólico combinado (aumentado o alto), asociado principalmente a la acumulación de grasa abdominal medida mediante la razón cintura-talla, uno de los indicadores utilizados para identificar riesgos metabólicos en la infancia.
Exceso de peso supera el 37 %
La investigación encontró que el problema se concentra principalmente en los estudiantes con exceso de peso. Entre los escolares con obesidad, el 93.38 % presentó riesgo cardiometabólico aumentado o alto. De ellos, el 72.85 % mostró riesgo aumentado y el 20.53 % riesgo alto.
Entre los estudiantes con sobrepeso, el 37.41 % presentó riesgo cardiometabólico aumentado y el 0.68 % riesgo alto. Sin embargo, uno de los hallazgos que más llamó la atención de los investigadores fue que el riesgo no se limita a quienes presentan obesidad o sobrepeso.
El estudio identificó que el 4.33 % de los estudiantes con estado nutricional normal también mostró riesgo cardiometabólico, lo que evidencia que el índice de masa corporal por sí solo no permite detectar todos los casos.
Por esta razón, los autores recomiendan complementar las mediciones tradicionales con indicadores de adiposidad abdominal, como la razón cintura-talla, que en la muestra evaluada registró un promedio de 0.47, muy próximo al umbral de riesgo de 0.50.
La investigación muestra que la mayoría de los estudiantes evaluados mantiene un estado nutricional normal, representando el 60.40 % de la muestra.
No obstante, el exceso de peso alcanza al 37.11 % de los escolares, distribuidos entre un 18.31 % con sobrepeso y un 18.80 % con obesidad. En contraste, la prevalencia de delgadez y delgadez severa apenas alcanzó el 2.49 %.
Los investigadores consideran que estos resultados reflejan un patrón compatible con la transición nutricional que experimenta el país, caracterizado por la coexistencia de problemas asociados al exceso de peso y otras formas de malnutrición.
Pero el peso no determina las calificaciones
Uno de los resultados más llamativos del estudio fue la ausencia de una relación significativa entre el estado nutricional y el rendimiento académico.
Al analizar las calificaciones en Lengua Española, Matemáticas, Ciencias Naturales y Ciencias Sociales, los investigadores encontraron que las variables con mayor influencia sobre el desempeño escolar fueron la edad, el grado cursado, el sexo y el tipo de centro educativo.
En cambio, el estado nutricional no mostró asociación estadísticamente significativa con las notas. Incluso, los estudiantes con sobrepeso registraron algunos de los promedios más altos en las asignaturas evaluadas, seguidos por los estudiantes con obesidad y luego por aquellos con peso considerado normal.
Según los autores, estos resultados sugieren que el rendimiento académico depende principalmente de factores estructurales, educativos y sociodemográficos, más que de la condición nutricional evaluada mediante el índice de masa corporal.
La alimentación escolar aparece como factor asociado
Entre las variables socioeconómicas y familiares analizadas, el consumo de alimentos escolares fue la única que mostró una asociación significativa con el perfil antropométrico de los estudiantes.
La edad también presentó una asociación altamente significativa con las características físicas y nutricionales observadas. Por otra parte, el consumo de vitaminas fue la única variable que mostró una asociación significativa con el índice de masa corporal estandarizado para la edad.
Los investigadores consideran que estos hallazgos sugieren una posible influencia de la alimentación escolar sobre el estado nutricional infantil, aunque advierten que los determinantes de la salud responden a múltiples factores que interactúan entre sí.
Diferencias por región, edad y sexo
El perfil antropométrico de los estudiantes estuvo asociado principalmente a variables estructurales y demográficas. Las asociaciones más significativas se observaron con la regional educativa, el sexo, el grado escolar y la edad.
La muestra estuvo integrada por 350 estudiantes de La Vega, 269 de Santo Domingo, 162 de Monte Plata y 137 de Azua. Asimismo, el 58.61 % pertenecía a zonas urbanas y el 41.39 % a zonas rurales, mientras que el 71.90 % estudiaba en centros públicos y el 28.10 % en centros privados.
La edad promedio de los participantes fue de 8.8 años.
Factores psicológicos influyen en la actividad física
La investigación también analizó la participación de los estudiantes en actividades físicas escolares. Los resultados indican que síntomas generales, problemas digestivos o condiciones clínicas no mostraron una relación significativa con el estado nutricional.
Sin embargo, sí se identificó una asociación entre el estado nutricional y factores vinculados a la condición física y psicológica de los estudiantes, incluyendo lesiones musculares, temor, timidez y dificultades psicomotoras.
Asimismo, las actividades de fuerza y acondicionamiento físico fueron las únicas que mostraron una asociación significativa con el estado nutricional, a diferencia de las actividades aeróbicas, deportivas, de coordinación o flexibilidad.
Recomendaciones
Ante estos hallazgos, los investigadores recomiendan fortalecer el monitoreo antropométrico en los centros educativos mediante mediciones periódicas de índice de masa corporal, perímetro braquial, puntajes estandarizados y razón cintura-talla.
También plantean establecer mecanismos de seguimiento para estudiantes con sobrepeso, obesidad o riesgo cardiometabólico, así como adaptar progresivamente las actividades de educación física a las características y necesidades de la población escolar.
Las conclusiones del estudio sugieren que la salud infantil en República Dominicana debe abordarse desde una perspectiva integral que combine nutrición, actividad física, seguimiento clínico y condiciones educativas, debido a que los factores que influyen tanto en el bienestar como en el aprendizaje de los estudiantes son múltiples y están estrechamente interrelacionados.
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