Tras diseño de microchip biomédico, la Pucmm prepara una versión con capacidad neuronal
Los dispositivos desarrollados están enfocados en el área biomédica
Abrirse paso en la creciente industria de los semiconductores es la meta del equipo de profesores y estudiantes de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (Pucmm), que diseñó el primer microchip universitario de la República Dominicana.
Para el profesor e investigador Rafael Batista, integrante del equipo que trabajó en el desarrollo del dispositivo, este representa un punto de partida para que la casa de altos estudios adquiera conocimientos y experiencia en una industria considerada estratégica a nivel global.
“Estamos buscando cómo podemos ser parte de esta industria y realmente agregar valor a partir del conocimiento dominicano”, expresó el educador durante una conversación con un equipo de Diario Libre.
Batista explicó que el microchip constituye la primera experiencia de la universidad en el proceso de diseño de dispositivos semiconductores digitales, lo que les permitió adquirir conocimientos sobre las distintas etapas necesarias para desarrollar este tipo de tecnología.
No obstante, el docente aspira a que estos conocimientos se expandan a otras universidades del país y al sector industrial, de manera que el proyecto no genere únicamente un impacto académico. Además, considera importante la participación del Gobierno para promover el desarrollo de la industria de los semiconductores.
“El diseño de este microchip es una demostración de la capacidad que tenemos en la República Dominicana de unirnos a una industria de alto valor”, manifestó.
Además de Rafael Batista, en el equipo encargado de la creación del dispositivo participaron los profesores Carlos Pantaleón, Justin Bueno y Javier Martes, así como el doctor Julien Philippe, el egresado de la Pucmm Denys Merkushev y el estudiante Jeison Hernández.
- El microchip cuenta con unidades de procesamiento internas que permiten ejecutar secuencias de control para diferentes tipos de aplicaciones.
El docente indicó, además, que su diseño fue realizado mediante el uso de herramientas de software de la compañía Synopsys, empresa con la que la universidad estableció una colaboración, al igual que con GlobalFoundries, organización encargada de su proceso de fabricación.
De dónde surge la iniciativa
Batista señaló que el proyecto surgió luego de que un grupo de profesores de la Pucmm se acercara a Synopsys con el objetivo de formar parte de su programa de capacitación en el diseño de semiconductores, a proposito de la iniciativa impulsada por el Gobierno para promover la creciente industria.
El maestro indicó que como parte de este proceso, estudiantes y docentes participaron en un bootcamp (programa de formación intensivo), en el que aprendieron a utilizar las herramientas y el entorno tecnológico necesario para el diseño de estos dispositivos.
Adicionalmente, destacó que el equipo tuvo la oportunidad de participar en un programa universitario de tape-out, que permitió a determinadas universidades presentar propuestas para la fabricación de chips enfocados en áreas específicas.
Impacto en la salud
El microchip desarrollado está enfocado en el área de la biomédica. Según Rafael Batista, el dispositivo fue concebido como una unidad de control dentro de un sistema biomédico, capaz de ejecutar las instrucciones que se le asignen.
Sin embargo, el proyecto no termina con este primer chip, ya que el equipo trabaja en una nueva versión que busca incorporar capacidades de procesamiento más avanzadas.
“En iteraciones futuras esperamos poder crear aceleradores neuronales dentro del mismo chip. De hecho, ahora mismo ya tenemos un diseño que estamos esperando poder presentar en un segundo tape-out, de manera que podamos validar dicha unidad neuronal”, explicó.
- En cuanto a la inversión requerida para desarrollar el dispositivo, Batista explicó que el proyecto contó con el respaldo del programa de tape-out universitario, que permitió cubrir el proceso de fabricación del chip.
“Al momento de que nuestra propuesta fue aceptada, GlobalFoundries cubrió toda la parte de fabricación sin el encapsulado”, enfatizó.
En ese orden, agregó que la Pucmm asumió el costo correspondiente al empaquetado del dispositivo.
En esta primera fase se fabricaron 50 unidades del microchip. De estas, 10 fueron encapsuladas, es decir, empaquetadas y preparadas para ser utilizadas como componentes electrónicos, mientras que las 40 restantes permanecen directamente sobre el silicio, tal como salen del proceso de fabricación.
Ante el desarrollo del microchip, Rafael Batista exhortó a los jóvenes a mantenerse curiosos, a no limitarse y a explorar las posibilidades que ofrecen las carreras de ingeniería, que pueden contribuir al avance del país en la industria de los semiconductores.
“Debemos seguir agregando valor a todo lo que tiene que ver con el sector industrial dominicano”, concluyó.
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