Etiopía, Egipto y Sudán, sin acuerdo de nuevo sobre la presa del Nilo Azul

Adís Abeba, 9 ene (EFE).- La cuarta ronda de negociaciones para resolver la disputa por la construcción de la Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD) en el Nilo Azul, que enfrenta a El Cairo y Adís Abeba, terminó hoy sin acuerdo y con la reafirmación, por parte del Gobierno etíope, de que el llenado comenzará en julio.

La reunión había citado en Adís Abeba a los ministros de Recursos Hídricos de Egipto, Sudán y Etiopía, con la esperanza de alcanzar puntos de acuerdo.

'Aunque ha habido progresos significativos durante los dos días de reunión, ha habido unas cuantas diferencias y no se ha podido llegar a un acuerdo final', anunció el representante etíope, Seleshi Bekele, en una rueda de prensa tras la conclusión de las negociaciones.

Explicó que 'Egipto vino con una mueva matriz que sitúa el tiempo de llenado de la presa entre doce y veintiún años' y, para Etiopía, 'eso es inaceptable'.

'Etiopía empezará a llenar la presa el próximo julio', aseveró.

La propuesta de su país es completar el llenado en un periodo de cuatro a siete años, muy lejos de lo que pide Egipto, que considera este proyecto una 'amenaza' por la potencial reducción del caudal de agua hacia su territorio.

Las posiciones de El Cairo y Adís Abeba sí están más cerca en otros asuntos, como por ejemplo las cantidades de agua a liberarse en escenarios de sequía.

'Aunque Etiopía dice que puede avanzar con la propuesta de Egipto, los egipcios dijeron que quieren más tiempo para llegar a una decisión incluso para eso', expuso Seleshi al respecto, quien lamentó la 'indecisión' de El Cairo.

Por su parte, el ministro egipcio de Recursos Hídricos, Mohamed Abdel-Aty, declaró a la prensa que se logró 'claridad' en los asuntos sobre la mesa, aunque 'no se llegó a un acuerdo'.

No hizo comentarios, sin embargo, sobre los motivos del fracaso del encuentro.

Esta cuarta ronda de negociaciones sobre el proyecto hídrico etíope, que está valorado en 5.000 millones de dólares y que Adís Abeba considera clave para su desarrollo, fue propuesta por Estados Unidos, país que, junto con el Banco Mundial, actuó como observador en las reuniones.

El lunes, los gobiernos de los países implicados deberán presentar sus avances en otro encuentro de mediación en Washington.

Etiopía empezó la construcción de la presa en 2011, con el objetivo de garantizar recursos hídricos al país.

Además, planea exportar electricidad para generar riqueza e impulsar su desarrollo.

El país del Cuerno de África prevé que la obra quede terminada en 2023

Egipto, por su parte, considera el proyecto una 'amenaza a la seguridad nacional' porque puede reducir notablemente el agua que llega a sus campos y presas desde Etiopía a través de Sudán.

Los tres países acordaron en 2015 que la construcción de la presa no debía afectar a la economía, al caudal del río y a la seguridad hidroeléctrica de ninguno de los tres Estados ribereños, pero desde entonces sólo se han producido discrepancias. EFE

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