Una tonelada de té donado mete al presidente libanés en un nuevo escándalo
Isaac J. Martín
Beirut, 9 sep (EFE).- Acusado de ser un 'ladrón de té', el presidente del Líbano, Michel Aoun, ha tenido que salir al paso hoy para defenderse de otro escándalo en su carrera, tras haber distribuido 1.675 kilos de té de Ceilán, donado por Sri Lanka a los ciudadanos afectados por la explosión del puerto de Beirut, entre sus guardias al considerar que era un 'regalo' personal.
El cargamento de té de Ceilán se entregó como 'un regalo para el presidente Michel Aoun para expresar la solidaridad y amistad entre Sri Lanka y el Líbano', apunta hoy un comunicado de la Presidencia, que se mostró 'sorprendida' por los comentarios de los usuarios en las redes sociales que acusan a Aoun de falta de transparencia en la distribución de ayuda humanitaria.
Esa ayuda está llegando al Líbano de muchos países de todo el mundo después de la explosión el pasado 4 de agosto de 2.750 toneladas de nitrato de amonio en el puerto de Beirut, que dejó 191 víctimas mortales, 6.500 heridos y a más de 300.000 personas sin hogar.
'Entre los soldados, algunos han resultado afectados por la explosión en el puerto de Beirut, al igual que otros ciudadanos', afirma la Presidencia, justificando así el reparto del té a las guardias presidenciales.
'LA FIESTA DEL TÉ'
'Ladrón de té' se ha convertido en la primera tendencia en la red social Twitter en el Líbano y hasta algunos usuarios han enviado 'una invitación a la fiesta del té (...) en el palacio de Baabda', sede oficial de la Presidencia libanesa.
Los imágenes manipuladas de Aoun bebiendo té en un vaso de grandes proporciones no se han hecho esperar, así como los montajes del rostro del presidente en la característica caja amarilla del té.
Pero de las bromas en internet se ha pasado a la indignación por un caso más que evidencia la corrupción de la clase política.
'Deberías haberle dado las donaciones directamente a la gente a través de tus propios voluntarios o algunas ONG. Ahora entiendes porque no hay gobernanza en el Líbano', escribe un usuario de Twitter dirigiéndose a la misión diplomática de Sri Lanka.
Para la exdiputada libanesa Paula Yacoubian, 'repartir la ayuda humanitaria a tu entorno es vergonzoso', según denunció a través de Twitter.
ESCÁNDALO TRAS ESCÁNDALO
El reparto de ayuda humanitaria ha estado en el punto de mira desde que una serie de países comenzaron a anunciar el envío de donaciones en apoyo al pueblo libanés y su ya muy frágil economía, devastada por décadas de corrupción y mala gestión de los recursos.
Si bien Aoun alegó hoy que el té fue 'un regalo' por parte de Sri Lanka, en el comunicado del 24 de agosto, cuando el país asiático anunció esta donación, la misma Presidencia aseguró que el cargamento estaba destinado a 'los afectados por la explosión', sin decir si era o no una dádiva exclusiva para el presidente.
Hasta el momento Sri Lanka no ha reaccionado ante lo sucedido.
Pero los temores ya existían y la Universidad Americana de Beirut (AUB), en colaboración con Transparencia Internacional y la Asociación de Transparencia Libanesa, lanzó recientemente un programa para supervisar la recuperación y reconstrucción tras la catástrofe 'en respuesta a la significante amenaza de corrupción y mal uso de los fondos', según un comunicado de las instituciones.
También muchos líderes, como el francés Emmanuel Macron, han insistido en que esa ayuda debe llegar 'directamente' a la población a través de las ONG y la ONU sin pasar por las autoridades, a las que han acusado de haber llevado al Líbano a una de las peores crisis económicas en sus cien años de historia.
Aparte de la mala gestión económica, Aoun reconoció que supo de la existencia de 'una gran cantidad' de nitrato de amonio tan solo dos semanas antes de la explosión que asoló gran parte de Beirut y cuya responsabilidad para muchos recae en los propios dirigentes libaneses. EFE