Especialista explica por qué muchos feminicidas no aparentan ser violentos ante la sociedad

La psicóloga clínica Angelina Sosa refiere muchos agresores se suicidan porque son conscientes del daño causado y de las consecuencias legales y sociales que enfrentarán

Esmeralda Moronta de los Santos fue ultimada en el sector Alma Rosa I, municipio Santo Domingo Este, por su expareja Omar Tejeda Guzmán, quien se quitó la vida tras cometer el hecho. (Archivo)

“Ella nunca nos dijo que él fuera agresivo”, expresó Ámbar Moronta, hermana de Esmeralda Moronta de los Santos, ultimada ayer a tiros por su expareja sentimental en la cercanía de la Unidad de Atención Integral a Víctimas de Violencia de Género, Intrafamiliar y Delitos Sexuales del sector Alma Rosa I, en Santo Domingo Este.

Al igual que la hermana de la víctima, conocidos del feminicida, quien se quitó la vida luego de cometer el hecho, afirmaron que nunca observaron una actitud violenta por parte del hombre.

Ante este hecho y otros recientes, la psicóloga clínica, Angelina Sosa, explicó que en muchos casos de feminicidios los agresores suelen proyectar una imagen tranquila y no violenta ante familiares y personas cercanas, mientras ejercen conductas agresivas dentro del hogar.

La especialista señaló que esto ocurre porque, culturalmente, muchas personas solo identifican la violencia cuando es física, dejando de lado otras manifestaciones: “Como nuestra cultura es muy violenta, nosotros no identificamos otros aspectos de la violencia, como la violencia psicológica o emocional”, expresó.

Indicó además que este tipo de conductas suelen pasar desapercibidas porque las personas entienden que la violencia es algo negativo y condenable socialmente, por lo que muchos agresores evitan mostrar esos comportamientos en público.

“Las personas conocen que el comportamiento violento es condenado, y por ende tienden a no mostrar esa conducta en público porque son conscientes de lo que están haciendo”, sostuvo.

La también directora del Instituto de Salud Mental y Telepsicología (Isamt) explicó que el afecto juega un papel importante en la dificultad para detectar señales de peligro dentro de una relación.

“Cuando tú tienes un afecto positivo hacia la otra persona, no lo percibe como amenazante, ni lo percibe como que va a pasar algo malo”, afirmó.

La especialista agregó que muchos agresores presentan rasgos de personalidad antisocial y poca capacidad para manejar conflictos, recurriendo a la violencia como forma de resolver problemas.

Asimismo, aclaró que hechos violentos, especialmente intrafamiliar, no deben justificarse por trastornos mentales, depresión o consumo de alcohol.

¿Por qué algunos agresores se suicidan?

La especialista también abordó el patrón que se observa en algunos feminicidios, donde el agresor se suicida después de asesinar a su pareja. Según explicó, estas personas son plenamente conscientes del daño que cometieron y del castigo social y legal que enfrentarán.

“Ellos saben lo que hicieron y saben que estuvo mal. Por eso luego huyen, se esconden o se suicidan para luego no afrontar las consecuencias”, manifestó.

Añadió que el sentimiento de culpa solo aparece cuando la persona tiene conciencia de sus actos y del daño causado.

Llamado a denunciar y buscar apoyo

Al referirse al reciente caso ocurrido en el sector Alma Rosa I, la psicóloga hizo un llamado a las mujeres que se sientan amenazadas a no guardar silencio y buscar apoyo en familiares, amistades y autoridades.

  • “Si usted se siente amenazada o que su vida corre peligro, además de ir a la fiscalía, que lo hizo muy bien, no se quede callada”, expresó.

Sosa indicó que muchas víctimas sienten vergüenza de hablar sobre la violencia que sufren, por lo que terminan enfrentando la situación en soledad.

“La mujer víctima de violencia se siente avergonzada, adolorida. No es algo que quiera estar diciendo públicamente, pero hay que buscar redes de apoyo y no pasar este proceso sola”, sostuvo.

Otros hechos similares

Previo a la muerte de Esmeralda Moronta, al menos 22 feminicidios marcaron el primer trimestre del año, algunos de ellos bajo el patrón repetitivo de homicida-suicida, como ocurrió el pasado 4 de marzo, cuando Ramón Cepeda ultimó de un disparo a su pareja sentimental, Carolina Camacho, y luego se quitó la vida, en el municipio Moca, provincia Espaillat.

Asimismo, la noche del domingo 10 de mayo, Rómulo Rafael Almánzar ultimó a tiros a la mujer con la que presuntamente mantenía una relación extramatrimonial y posteriormente se suicidó, en un hecho ocurrido en la comunidad de Ojo de Agua, municipio de Salcedo, provincia Hermanas Mirabal.

El pasado 7 de febrero una mujer identificada como Marlin Osmery Domínguez Rojas, fue ultimada a manos de Eddy Jiménez, quien posteriormente se quitó la vida dentro de una vivienda, en la provincia Dajabón.

Nelson Félix Miranda Hermida acabó con la vida de su esposa, Mayra Martínez Romero, de 65 años, y de su suegra, Doris Librada Martínez Romero, de 87, la mañana del 12 de octubre de 2025. Posteriormente, se suicidó en un hecho ocurrido en el sector El Milloncito, en el Distrito Nacional.

El 30 de julio de 2025, Hansel Antonio Solís García, de 38 años, mató a tiros a su expareja, Roselin Fortunato, de 24, e hirió en una mano a la madre de esta, Juana Fortunato Martínez, quien intentó intervenir durante una discusión ocurrida en la vivienda de la joven. Posteriormente, el agresor se suicidó de un disparo en la cabeza, en el sector Mata Gorda, municipio Santo Domingo Norte.

El 30 de enero de 2025, un sargento retirado de la Policía Nacional, identificado como Digno Ruíz Upia, de 60 años, mató de un disparo en la cabeza a su expareja, Ana Luisa Doñé Lara, de 51 años, en un hecho ocurrido en el sector Sabana Toro, en la provincia San Cristóbal. Tras cometer el crimen, el hombre se quitó la vida.

 Es periodista en Diario Libre.