"La búsqueda de un desaparecido no puede depender de la suerte": Asodofade valora ley de Alerta RD

La entidad considera que la promulgación de la Ley 25-26 marca "un antes y un después" para miles de familias que enfrentan la desaparición de un ser querido

Evelyn Abreu, presidenta de la Asociación Dominicana de Familiares de Desaparecidos (Asodofade). (Fuete externa)

La promulgación de la Ley 25-26, que crea el Sistema Nacional de Alertas "Alerta RD" y elimina la espera de 24 horas para iniciar la búsqueda de personas desaparecidas, representa un "cambio histórico" para las familias dominicanas que han enfrentado la incertidumbre de no saber el paradero de un ser querido.

Así lo considera Evelyn Abreu, presidenta de la Asociación Dominicana de Familiares de Desaparecidos (Asodofade), quien afirmó que la nueva legislación responde a una de las principales demandas de las familias: la activación inmediata de mecanismos de búsqueda desde el momento en que se reporta una desaparición.

"Esta ley marca un antes y un después para todas las familias de personas desaparecidas en la República Dominicana", expresó Abreu al valorar la promulgación de la normativa por parte del presidente Luis Abinader.

Aunque la legislación establece alertas diferenciadas para niños, adolescentes, adultos mayores, personas con discapacidad y mujeres en contextos de violencia o trata, la dirigente explicó que el beneficio se extiende a todos los casos de desaparición.

"También las personas que no entren dentro de esas alertas diferenciadas, por ejemplo, hombres adultos que no necesariamente son adultos mayores, se beneficiarán de esta legislación. Es una victoria para todos los familiares porque ahora no tendrán que enfrentar solos estos procesos tan difíciles", señaló.

Las primeras horas son decisivas

Para Asodofade, uno de los mayores avances de la ley es la eliminación de los períodos de espera que tradicionalmente enfrentaban las familias al momento de denunciar una desaparición.

Abreu recordó que durante años muchas personas recibieron la instrucción de esperar horas o incluso días antes de que las autoridades iniciaran una búsqueda formal.

"Las primeras horas son cruciales para poder encontrar a una persona con vida o no. Es algo en lo que Asodofade ha insistido muchísimo: que se activen mecanismos inmediatos. Eso no estaba sucediendo y esperamos que a partir de esta promulgación se haga efectivo", afirmó.

La activista considera que el despliegue inmediato de operativos y protocolos especializados puede marcar la diferencia entre localizar a una persona a tiempo o perder oportunidades valiosas para encontrarla.

"Yo siempre he dicho que la búsqueda de un desaparecido no puede depender de la suerte. No puede depender de la improvisación o de un 'vamos a ver qué pasa'. Tiene que depender de protocolos efectivos", sostuvo.

Los retos para que la ley funcione

A pesar de valorar positivamente la nueva legislación, Abreu advierte que la aprobación de la norma es apenas el primer paso.

A su juicio, uno de los principales desafíos será garantizar que las instituciones encargadas de recibir denuncias y activar las alertas cuenten con personal capacitado y recursos suficientes para responder de manera efectiva.

"Lo primero que tienen que hacer es capacitar al personal. Lamentablemente, lo digo por experiencia propia, muchas veces las personas que reciben las denuncias no tienen la capacidad para lidiar con la angustia que viven los familiares en ese momento", Evelyn Abreu, presidenta de la Asociación Dominicana de Familiares de Desaparecidos (Asodofade).

Agregó que las autoridades deberán invertir en equipos tecnológicos, c1|apacitación especializada y recursos humanos para asegurar que los protocolos establecidos en la ley puedan aplicarse correctamente.

"El éxito de esta ley se va a traducir en el futuro en la cantidad de vidas que pueda salvar cuando se activen verdaderamente esos protocolos inmediatos", afirmó.

Más allá de la búsqueda

La presidenta de Asodofade entiende que el país aún tiene importantes desafíos pendientes en materia de protección y acompañamiento a las familias de desaparecidos.

Entre ellos destaca la necesidad de fortalecer la asistencia psicológica y social para quienes enfrentan la desaparición de un familiar.

"Cuando alguien desaparece, lo que vive una familia es una tragedia. Hay poco apoyo o casi nulo. No existe un acompañamiento psicosocial adecuado, no hay una reparación al daño ni garantías de no repetición", expresó.

Abreu considera que el acceso a la justicia debe incluir no solo la activación de mecanismos de búsqueda, sino también apoyo emocional y asistencia integral para las familias afectadas.

Asimismo, manifestó su esperanza de que en el futuro República Dominicana avance hacia marcos legales más amplios que contemplen de manera más específica todos los perfiles de personas desaparecidas.

¿Qué establece la Ley 25-26?

La Ley 25-26, promulgada el pasado miércoles por el presidente Luis Abinader, crea el Sistema Nacional de Alertas "Alerta RD", un mecanismo diseñado para coordinar de forma rápida y efectiva la búsqueda de personas desaparecidas en todo el territorio nacional.

La normativa elimina la necesidad de esperar 24 horas para activar una búsqueda y establece cuatro categorías de alertas: Alerta Amber para niños, niñas y adolescentes; Alerta Silver para adultos mayores; Alerta Azul para personas con discapacidad; y Alerta Rosa para mujeres desaparecidas en contextos de violencia o trata.

Además, crea el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y el Consejo Nacional para la Búsqueda de Personas Desaparecidas, integrado por diversas instituciones estatales. La ley también dispone la difusión inmediata de información a través de medios de comunicación y plataformas digitales, así como la coordinación de operativos de búsqueda a nivel nacional e internacional cuando sea necesario.

El Poder Ejecutivo tendrá un plazo de 90 días para aprobar el reglamento que definirá los procedimientos operativos del sistema, considerado uno de los cambios más importantes en materia de búsqueda de personas desaparecidas en la historia reciente del país.

 Periodista y locutora. Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Dominicana O&M. Desde 2016 ha trabajado en diversos medios de comunicación, entre ellos El Pregonero y El Nuevo Diario.