Dos muertes en un mismo día: la tragedia que golpeó a una familia en Guaymate, La Romana

Antes de morir, Angela pudo despedirse de su abuela, a quien abrazó por última vez y con quien mantenía un vínculo estrecho

En un mismo día, dos tragedias tocaron las puertas de una familia del municipio de Guaymate, en la provincia La Romana. La primera pérdida fue la de Angela La Flor, una niña de 10 años que murió tras ser atropellada por el conductor de una motocicleta mientras intentaba cruzar la carretera principal.

Horas después, cuando la familia aún no asimilaba la noticia, falleció en la misma casa su bisabuela, Alicia Juan, de 102 años.

La vivienda, que hasta ese día era un espacio de risas y conversaciones, se convirtió en un lugar de llanto. Dos generaciones se despidieron el mismo día, dejando un vacío que los familiares describen como imposible de llenar.

Angela cursaba el cuarto grado de primaria y soñaba con convertirse en doctora o profesora. Vivía junto a su madre, su abuela y otros parientes. Era una niña tranquila, educada y cariñosa, conocida en su entorno por su buen comportamiento y por pasar la mayor parte del tiempo bajo el cuidado de su abuela.

Entre ambas existía un vínculo profundo, construido a base de compañía, cuidados y afecto. La menor estaba pendiente de su abuela, la acompañaba y buscaba consolarla, incluso frente a la enfermedad y posible muerte de su bisabuela.

“Era una niña muy buena conmigo, me quería mucho. Se pasaba el día besándome, diciéndome: ‘Abuela, te quiero, te amo, no llores, mi abuela. Cuando mi bisabuela se muera, yo te voy a dar mucho cariño’”, relató María Santelly Federico, abuela de la menor.

El último abrazo

La señora repetía una y otra vez lo cariñosa que era Ángela, conocida por sus seres queridos como Yeye.

Ese vínculo quedó marcado en los últimos minutos de vida de la menor. En el centro de salud, mientras los médicos intentaban estabilizarla, Ángela solo pidió una cosa: que llamaran a su abuela. Cuando esta llegó, la niña la reconoció y se aferró a ella. La abrazó con fuerza, la besó y permaneció pegada a su pecho durante varios minutos.

“Cuando llegué, me dijo: ‘Abrázame, abuela, te quiero, bésame, abuela’. Me estaba abrazando y me besó”, narró María.

La tía de la menor también presenció ese momento y aseguró que la niña solo quiso despedirse de su abuela.

“La sobrina mía y yo estábamos ahí delante de ella y ella no nos llamó. Cuando llegó la abuela, le dijo: ‘Ven, abrázame fuerte’. Era una relación muy linda. Nunca uno se va a olvidar de esa niña”, expresó.

Ese mismo día, Felicia Mesca perdió a su sobrina y a su madre, un golpe que describe como devastador y para el cual, asegura, no existen palabras suficientes.

Su tía recuerda que " Yeyé" tenía la costumbre de abrazar y besar a sus familiares constantemente, incluso después de ser regañada, y que su presencia obligaba a sonreír a todos en la casa.

Mientras la familia enfrentaba el impacto de ambas pérdidas, el domingo, en la sala de la vivienda, eran velados los restos de Alicia Juan, bisabuela de Angela, una señora que desde hacía algún tiempo enfrentaba un estado de salud complicado.

En un primer momento se indicó que quien había fallecido era la abuela de la niña. Sin embargo, la tía afirmó que se trató de su bisabuela y no de la abuela de la menor.

Los familiares exigen justicia por la muerte de Ángela. Piden que el conductor involucrado en el accidente sea sometido a la justicia y que el caso sea debidamente esclarecido.

“No hay nada que nos la pueda devolver. Justicia para mi sobrina, eso es lo único que tenemos en las manos”, expresó su tía.

“Jamás uno se va a olvidar de ella. Es un dolor muy fuerte. Si uno hubiera sabido comprar vidas, y no que es Dios que las da, hubiera costado lo que costara la vida de la niña y la hubiéramos comprado. Pero es Dios que da la vida y Dios se la llevó. Le damos las gracias por todo”, expresó la tía de la menor entre sollozos.

Una vía sin condiciones para peatones

La carretera principal de Guaymate, donde ocurrió el accidente, es una vía por la que los vehículos transitan de manera constante y a alta velocidad. En el tramo donde se produjo el hecho no existen reductores de velocidad, ni semáforos, ni pasos peatonales que permitan a las personas cruzar de forma segura hacia el otro lado de la vía.

El accidente ocurrió la tarde del sábado en la carretera principal de Guaymate, próximo a una estación de combustible y un colmado. De acuerdo con su tía, la menor había salido de su casa diciendo que iría al Ayuntamiento, donde supuestamente estarían entregando juguetes. Al no encontrar a nadie, se dirigió a la vivienda de una tía y, al regresar, intentó cruzar la vía junto a un niño de ocho años, nieto de su tía.

Un autobús se encontraba detenido y la niña salió por detrás del vehículo. Al intentar cruzar, fue impactada por una motocicleta que transitaba por la carretera. El niño que la acompañaba logró detenerse a tiempo, quedando a pocos pasos de donde ocurrió el impacto.

“El nieto mío iba a cruzar, pero cuando vio el motor le dijo: ‘Yeye, mira un motor’, pero ya ella estaba corriendo. Ella estaba como a dos pasos de mi nieto" añadió.

Ángela fue trasladada a un centro de salud, donde permaneció con vida por un corto tiempo. Pese a los esfuerzos del personal médico, falleció a causa del accidente.

Accidentes de tránsito: una problemática persistente

Aunque las muertes por accidentes de tránsito en el país registraron una reducción en 2025, la problemática continúa siendo una de las principales causas de fallecimientos. De acuerdo con datos del Observatorio Permanente de Seguridad Vial del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), en 2025 se reportaron 1,994 muertes por siniestros viales, la cifra más baja de los últimos años y una disminución del 32.9 % en comparación con 2024, cuando se registraron 2,971 fallecidos.

Las personas lesionadas también disminuyeron, al pasar de 136,828 en 2024 a 104,666 en 2025, lo que representa una reducción del 36.2 %. La tendencia a la baja se mantiene al comparar con años anteriores como 2023, 2022, 2021 y 2020, en los que las muertes superaron las dos mil.

Sin embargo, pese a estos avances, la Organización Mundial de la Salud sitúa a la República Dominicana entre los países con mayor tasa de mortalidad vial, con 67.23 fallecidos por cada 100,000 habitantes. A esto se suman debilidades en la regulación del tránsito, especialmente en el uso de motocicletas, ya que para marzo de 2025 se registraban 3,587,028 motocicletas, pero solo 10,827 personas contaban con licencia para conducir este tipo de vehículo, equivalente a apenas el 0.3 % de los motociclistas.

Es periodista en Diario Libre.