De un almacén a campeón: la historia de Yaxel Lendeborg en la NCAA
Luego de la mejor campaña de su carrera en la NCAA apunta al Draft de la NBA
El nombre de Yaxel Lendeborg quedó inscrito en una lista histórica que cada vez gana más peso dentro del deporte quisqueyano.
Lendeborg se convirtió en apenas el cuarto dominicano en levantar el título de la División I de la NCAA, uniéndose a Charlie Villanueva (2004 con UConn); Al Horford (2006 y 2007 con Florida) y Eloy Vargas (2012 con Kentucky).
Su consagración también marcó un momento especial para la Universidad de Michigan, que conquistó su segundo campeonato y primero desde 1989.
Apodado “El LeBron dominicano” por sus compañeros, se coronó como campeón siendo el más influyente en la victoria de su equipo entre los dominicanos que han logrado este título. Promedió poco más de 30 minutos por partido, 20 puntos, nueve rebotes y 4.3 asistencias.
Fuera del básquet
Pero detrás de ese éxito hay una historia que va mucho más allá de la cancha.
Terminado el bachillerato y con bajo índice académico para ingresar a una universidad de división uno, en 2019, Lendeborg trabajaba en un almacén en Ohio, lejos de los reflectores y sin garantías de que su sueño en el baloncesto pudiera materializarse.
Fue entonces cuando su madre, Yissell Raposo, tomó una de las decisiones más importantes de su vida: dejarlo todo para apostar por su desarrollo académico y deportivo en un junior college (instituto técnico) en Arizona.
Luego pasó por la Universidad de Alabama Birmingham, antes de retirar su nombre del Draft de 2025 y optar por disputar una temporada más en el baloncesto universitario bajo la dirección de Dusty May, en Ann Arbor, sede de la Universidad de Michigan.
Raposo, una exvoleibolista que estudió con beca deportiva en Puerto Rico donde el hoy delantero de 6’9 nació en 2002, lo motivó a no abandonar su pasión por el baloncesto. Ese impulso familiar terminó siendo el punto de partida de una transformación que hoy lo tiene celebrando en la cima del deporte universitario.
La temporada 2025-26 disparó los ya altos bonos del hijo de Okary Lendeborg. No solo por el campeonato, sino por el crecimiento mostrado a medida que avanzaba la competencia.
Se convirtió en el primer dominicano seleccionado en el primer equipo All American.
Su energía, versatilidad y capacidad de adaptación lo colocaron en el radar de evaluadores y cazatalentos.
La lesión que sufrió en el partido semifinal ante los Arizona Wildcats puso en peligro su consagración. Aun así, permaneció 36 minutos en cancha y terminó con 13 puntos y dos rebotes.
Al medio tiempo del juego de campeonato, hizo pública su frustración al autodefinir su desempeño como “suave, terrible y muy flojo”, durante una entrevista en la transmisión oficial.
“Sentí que no estaba permitiendo que el equipo se desarrollara. Entendía que podíamos dominar el partido más temprano; tenía oportunidades para hacer jugadas y no las hacía”, agregó.
Ahora, el siguiente capítulo está por escribirse. Con el Draft de la NBA en el horizonte, surge la interrogante sobre cuál será el destino de Lendeborg en el baloncesto profesional.
La mayoría de pronósticos lo señalan como una selección de primera ronda.
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