Bajado el telón 2026, la MLB enrumba hacia una tormenta
Se vislumbra un paro que puede afectar la campaña 2027
El tope salarial es el nudo más apretado en las negociaciones
Apenas concluido el último out de la Serie Mundial, las Grandes Ligas se alistan para encarar un escenario sombrío, con los actores llamados a sellar la paz en posturas tan distantes como izquierdistas y derechistas en la arena política.
Tras la expiración del actual acuerdo colectivo de trabajo (CBA en inglés) programada para las 11:59 p.m. del próximo primero de diciembre, los propietarios de los equipos tienen previsto aplicar un lockout (cierre patronal).
Ante el abismal distanciamiento entre las partes, la industria se encamina a una parálisis total de sus operaciones cuyo alcance e impacto en la temporada 2027 aún son inciertos. La unión de peloteros guardó munición (no repartió ingresos de patrocinios este año) para un invierno extendido.
El punto neurálgico del conflicto radica en la exigencia de los dueños de implementar un tope salarial estricto. Esta propuesta ha sido calificada como una “bomba nuclear” por el sindicato de jugadores (Mlbpa), que rechaza categóricamente cualquier sistema que limite o fije sus ingresos como una proporción predeterminada de las ganancias de la liga.
Los peloteros abogan por flexibilizar el impuesto de lujo elevando el primer umbral de 244 a 300 millones de dólares, una pretensión que las franquicias consideran inaceptable por entender que profundizaría la disparidad nómina entre mercados.
El riesgo real
A partir de diciembre, la actividad operativa entre equipos y jugadores del róster de 40 quedará suspendida. Las firmas de agentes libres, los traspasos, el uso de las instalaciones de entrenamiento e incluso la comunicación entre gerencias y peloteros estarán prohibidos.
Si bien la estufa fría podría registrar un frenesí temporal durante noviembre, el invierno sufrirá un congelamiento absoluto. A diferencia del lockout de 2021-2022, el cual se limitó a la pausa invernal y permitió disputar los 162 partidos de la fase regular, en esta oportunidad existe un riesgo tangible de cancelar encuentros de la temporada 2027.
La historia demuestra que los jugadores no aceptarán un tope salarial sin resistir. La última vez que la patronal intentó imponer un límite de nómina, en 1994, la huelga derivó en 232 días de paro y la cancelación de la Serie Mundial.
Millones en juego
El choque laboral pone en riesgo una industria que roza los 13,000 millones de dólares en ingresos anuales. Además de la pérdida directa en taquilla y transmisiones, la suspensión de juegos amenaza las futuras negociaciones de derechos televisivos nacionales que la liga planea concretar.
Traspasar la barrera de los 60 juegos cancelados acarrearía sanciones financieras severas en los contratos con las cadenas de televisión.
Un tramo muy equilibrado
Los propietarios basan su postura en la búsqueda de equilibrio competitivo y en el deseo de incrementar la valoración de las franquicias -que cotizan por debajo de las de la NBA o NFL-. Los datos desmontan la tesis del desequilibrio.
Desde 2001 hubo 17 campeones distintos, siete lograron su primer cetro y solo Red Sox, Astros, Dodgers y Giants lograron más de un título, el tramo de mejor reparto de los 150 años de historia de la liga. Sin embargo, la fractura con la fanaticada representa el mayor peligro a largo plazo.
En un entorno mediático saturado de alternativas de entretenimiento digitales, provocar el distanciamiento del público tras tres décadas sin cancelar juegos por disputas laborales regulares plantea un costo que ambas partes podrían lamentar.