Sumar medallas exige cultura deportiva

El esquí náutico recuerda la necesidad de enfocar inversión a disciplinas con retorno

Andrea Pigozzi Perdomo aportó una medalla de oro y dos de plata. (Fuente externa)

Albergar eventos multideportivos fomenta la oferta, permite a muchos conocer nuevas disciplinas y hasta probar con ellas. Y la cuarteta Pigozzi Perdomo ha venido a recordarnos lo imprescindible de una cultura amplia para aspirar a competir en el medallero en competencias plurales como Juegos Centroamericanos y del Caribe, Panamericanos y Olímpicos.

Ese enfoque choca con la tendencia casi natural en nuestras naciones a reducir la pasión deportiva a las disciplinas de masas. En el Caribe castellano, donde el béisbol se respira en cada esquina y el baloncesto paraliza barriadas, el éxito suele medirse bajo el sesgo del alcance popular. 

Sin embargo, cuando se trata de competir en el escenario multinacional el verdadero motor que impulsa a una delegación a escalar peldaños en el medallero es la diversidad de su oferta deportiva.

La actuación histórica dominicana dejó una lección categórica al respecto. En las aguas del Catalina Water Ski Lake en Boca Chica, la familia Pigozzi convirtió el esquí náutico en una mina de metales para la causa nacional. El memorable 1-2 firmado por los hermanos Paolo y Andrea Pigozzi en la prueba de Overall masculino enciende un debate necesario sobre la estructura del deporte dominicano.

¿Cuántas disciplinas no tradicionales como el esquí náutico, el golf o el tiro con arco quedan relegadas por carecer de arrastre multitudinario? La respuesta suele ser amarga, pero los resultados internacionales son pragmáticos: un oro ganado en la rampa de salto de esquí vale lo mismo en la tabla general que una dorada obtenida en la cancha de voleibol o el estadio de béisbol

  • La diferencia radica en la densidad de reparto. Mientras los deportes de conjunto requieren más de una docena de atletas para disputar un único metal, el esquí náutico o la natación reparten múltiples preseas que puede lograr un atleta.

Judo (que aportó 12 medallas) y taekwondo (9) entran en esa ecuación, necesaria de repetir.

Ampliación estratégica del abanico

Diversificar la cultura deportiva no implica desmantelar el apoyo a las disciplinas tradicionales, sino ensanchar la sombrilla. El caso de los hermanos Pigozzi demuestra que apoyar a atletas que practican modalidades “alternativas” o “de nicho” puede ser una estrategia de alto rendimiento. 

Países que dominan los medalleros no lo logran por ser potencia en dos o tres deportes populares, sino por su capacidad de arañar podios en casi todas las disciplinas del programa. Fomentar esta pluralidad exige romper barreras de acceso, garantizar infraestructura y brindar visibilidad mediática a quienes entrenan lejos de los grandes reflectores. 

La hazaña de los Pigozzi debe servir como catalizador para que las autoridades y el sector privado entiendan que el futuro olímpico y regional de la nación reside en la pluralidad

Ampliar el abanico deportivo no solo enriquece nuestra cultura física, sino que representa el camino más rápido para consolidar a la República Dominicana como una potencia integral en el deporte continental.

Licenciado en Comunicación Social, egresado de la Universidad Dominicana O&M. Ejerce como periodista especializado en deportes desde el 2001. Es editor de Deportes de Diario Libre.