Iván Gómez a 15 años de ascender el Everest: "Somos hormiguitas en este mundo tan impresionante"

El alpinista que es el primer dominicano en escalar las cinco elevaciones más alta de cada continente, alzó su voz para que cuidemos el planeta que tenemos al tiempo que exhortó a aprovechar las montañas que ofrece el país

El pasado 21 de mayo, se cumplieron 15 años de que Iván Gómez, acompañado de Karim Meya y Federico Jovine, levantaron la bandera dominicana a 8,848 kilómetros de altura. Habían llegado a la cima del monte Everest.

Ha pasado el tiempo, pero no ha sido en vano. 

A través de su trabajo como conferencista motivacional, Gómez no solo reflexiona sobre lo que fue ese momento en la historia del deporte dominicano, sino que además señala cuáles son las grandes enseñanzas que se desprenden de la hazaña no solo para el país, sino para la humanidad en sentido general.

El difícil y tenso momento de la llegada a la cima, la resiliencia de la que todos podemos echar mano en una travesía, y una merecida valoración de la maravillosa nave espacial en la que viajamos, y que conocemos como planeta de tierra (la cual ha sido contemplada por Gómez desde ángulos sensacionalmente impresionantes al ser el primer dominicano en subir las cinco máximas elevaciones de cada continente), son parte de este conversatorio.

DL: Aprovechando este tema de que la reciente misión Artemis 2 que fue al lado oculto de la luna. El alpinismo y la preparación de los astronautas tienen algunas similitudes: ¿Qué sentiste tú cuando finalmente, así como Neil Armstrong cuando hizo al viaje del Apolo 11, y pisó la luna y clavaron la bandera norteamericana?… ¿Cuando ustedes pisaron la cima del Everest y pusieron la bandera dominicana? ¿El sentimiento cuál fue?

IG: Wow, tú sabes que no fue el momento glorioso que yo siempre soñé. Yo empecé a soñar con el Everest con 13 años. La primera vez que quedé en el Pico Duarte con mi grupo del colegio de Loyola, fue por Mata Grande.

Mi padre me llevó. Una experiencia lindísima y yo me enamoré de la montaña, me enamoré de la naturaleza, de lidiar con los elementos de la tierra, de hacer desaparecer esa montaña bajo tus pies, que es lo que sucede cuando escalas una montaña, de estar más cerca de Dios. Eso para mí fue como que mágico. Y descendiendo de esa excursión, muchacho, al fin empiezo a soñar con el Everest.

Durante esos 20 y pico de años, yo me mantuve haciendo disciplinas y actividades al aire libre, siempre lidiando con la naturaleza, lo cual me fueron dando experiencia. Fui adquiriendo también conocimientos relacionados al montañismo y expediciones en todo tipo y es asombroso esta máquina perfecta, que nos regaló Papá Dios, nuestro cuerpo humano.

En la cima del Everest estuve 14, 15, 16 minutos, como mucho, y me desplomé, le di gracias a Dios, pero el cuerpo se está muriendo, ya después de los 8 mil metros, tú entras en la zona de la muerte, y las células van muriendo poco a poco, se me estaba acabando el oxígeno, tú tienes que usar oxígeno suplementario, pero el tanque dura 8 horas, y si tú no lo administras bien, también, o tienes que abandonar, o se atacaba allá arriba y es una muerte casi segura.

Me estaba congelando, la temperatura era menos 30, menos 35 grados, le acababa de pasar por encima a un japonés que había muerto el día anterior, y todavía agarrando de la soga, tuve que desconectarme, conectarme, pasarle por arriba y seguir, y ahí mismo tú te cuestionas, y tú dices: ¿qué yo hago aquí?.

Y me puse como en automático: poner la bandera dominicana en la cima del mundo, la foto con la bandera. Perfecto, los patrocinadores, porque todo esto es sin fines de lucro, la foto con la familia. Luego me dijeron que teníamos que bajar, e inmediatamente, te vuelves a poner en modo de supervivencia

Al bajar a los campamentos, me desplomé en la tienda de campaña, y ahí sí, empecé a llorar como un niño, de la alegría y la felicidad, duré como una hora llorando, empecé a llamar a mi familia, a todo el mundo por el teléfono satelital, aquí en el país había un gran evento, donde estaban siguiéndonos por gps en tiempo real.

Mótivo mayor

DL: De hecho, no tendría sentido embarcarse en este tipo de empresas si no hay un motivo mayor. Estás arriesgando tu vida. Hay que tener una vocación mayor. ¿Cuál era la que tenías?

IG: Llevar nuestra bandera donde muchas potencias incluso no han podido llegar. Demostrar que los dominicanos sí podemos crear ídolos con los valores y principios morales que nos invocaron nuestro padre de la patria para esta generación que donde hay tanta pérdida de valores.

Todo eso hacía sentido el sacrificio de inclusive arriesgar nuestra vida. Pero volver a hacerlo porque yo quiero escalar otra vez la montaña para mí sería un acto egoísta.

Hombre de Fe

DL: Noto que mencionas a Dios. ¿Qué opinión te merece exponer al cuerpo humano a los límites de lo creado, de lo que podemos ver, qué tan maravilloso para ti es el planeta tierra?, ¿Crees que de verdad necesitamos nosotros salir a la luna o a Marte para buscar dónde vivir?

IG: Cuando tú estás allá arriba en las altas montañas, 7,000 , 8,000 o casi 9.000 metros de altura, tú te sientes tan insignificante frente a esta creación de Dios, que es algo espectacular.

 Básicamente ves la curvatura de la tierra, como si tú tuvieras montado un avión, en el Aconcagua yo veía Chile, todo Chile y Argentina de este lado, en el Everest subiendo ya la última fase yo veía el Tíbet, la región autóctona de China, pero de este lado estaba Nepal y a lo lejos se veía otra cosa. Somos hormiguitas en este mundo tan impresionante y tan espectacular que creó nuestro Dios, el creador y la evolución también en que hemos sido parte.

Yo no entiendo por qué queremos conquistar Marte, es algo muy personal. Si lo tenemos todo aquí entonces en vez de gastar tantos recursos y energía y talento, recursos humanos, en aventurarnos a un planeta porque supuestamente este va a extinguir, vamos a enfocarnos en que este no se extinga, vamos a preservar nuestros recursos naturales que no son renovables, vamos a cuidar la madre tierra.

Hay ejemplos de que se puede, ahí está el agujero de la capa de ozono. Ya se cerró y era algo que se parecía imposible.

Avances tecnológicos

DL: Uno de los elementos que ha cambiado con el paso del tiempo en cuanto a completar esa meta, es que suponemos que la tecnología le ha facilitado las cosas a los alpinistas de hoy en día. En los tiempos de ustedes, algunas tareas se hacían “a mano pelada”.

IG: Así es. Subimos una temporada más cruda, más o menos “a mano pelada”, en donde hay que sacar de abajo y fabricar, como decimos los dominicanos.

Nosotros nos comunicabamos con un teléfono satelital, y la llamada solo duraba seis minutos, mientras el satélite estaba por encima de nuestras cabezas.

La tecnología en cuanto a equipos, suplementación, personal de apoyo, etcétera, ha mejorado muchísimo. Entonces ver esa evolución de manera positiva y a veces negativa ha sido bastante interesante, porque nos hace entender que el reto fue bastante demandante, que definitivamente valió la pena, pero que volviendo a nuestro refrán, no hay nada imposible en la vida.

Eramos 25 escaladores de varias partes del mundo, tres eramos dominicanos. En el proceso fueron abandonando algunos y al final, hicimos cima, 18, seis tuvieron que abandonar y murió un compañero nuestro, un norteamericano. 

O sea que fíjate lo imponente y lo demandante y todo lo que se está jugando para hacer un sueño realidad y llevar la tricolor a la cima del mundo.

Primero en los cinco

DL: ¿Explicanos cómo es eso de que eres el primer dominicano que ha estado en las cinco elevaciones más altas de cada continente del planeta?

Fui el primero, ya que nuestra amiga Thais Herrera también lo hizo.

En el 2012 yo completé los cinco continentes. Primero fue el Kilimanjaro en África en el 2006, después vino el Aconcagua, el más alta de toda América en Argentina en el 2007, después fue el Elbrus en Rusia, la más alta de Europa, el Everest 2011, la más alta del mundo y del continente asiático, entonces me quedaba solamente Oceanía.

 Le pusimos a ese proyecto el final de la travesía y en el 2012 escalé la pirámide de Carstens en la isla de Papúa Nueva Guinea, fue algo interesante porque primero teníamos que atravesar la selva con todo lo que eso implicaba , animales, tribus rebeldes, caníbales, llegar a las rocas, poner un equipo de rock climbing, escalar, hacer cima, descender y de nuevo salir de la selva.

  • Ahí completé los cinco continentes habitados del planeta, que son los cinco anillos olímpicos que se ven en una bandera que le entregué a la delegación dominicana que fue a los Juegos Olímpicos de Londres 2012, y en representación de nuestros atletas que iba a hacer sus hazañas.

Alpinismo para todos

DL: Los proyectos en los que has participado son para atletas élites, pero debe haber un alpinismo amateur y más accesible que muchos podrían hacer. ¿Qué tú podrías recomendarle a los que le interese?

IG: Claro, definitivamente el montañismo de alto nivel como hemos hecho nosotros requiere de muchos recursos y equipos de trabajo. El que iniciarse en este mundo puede empezar como dándole la vuelta al botánico con una mochila.

Son seis kilómetros pero hay desniveles. Luego pueden hacer montañismo. Ahí está el Diego del Campo, el Mogote, Valle de Dios y ya cuando domines esas travesías tenemos nuestro majestuoso Pico Duarte que ha escalado más de 200 veces y mientras vida y salud tenga lo seguiré haciendo, ya que es la montaña más alta del Caribe y de todas Las Antillas, con sus 3,101 metros sobre el nivel del mar. 

Si hiciste el Pico Duarte pues está la Pelona, la segunda en elevación con 3,096 metros, después la Rusilla con 3,048, después te vas a Valle Nuevo y hay muchísimas montañas también y te vas como nosotros que escalamos las 10 montañas más altas del país en 10 días, puedes hacer muchísima experiencia, puedes practicar el montañismo o el senderismo a nivel local y ya si te sientes preparado.

Mensaje personal

DL: Qué le podemos decir a alguien que sea por una enfermedad, un problema familiar o cualquier problema de otra índole tiene hoy que “escalar su propio Everest”?

IG: “Hay una frase de Einstein que me encanta, no existe fuerza motriz más poderosa que la voluntad humana y lo han demostrado muchísimos seres humanos a lo largo de la historia en el mundo entero, cuando tú tienes la voluntad, cuando tú te decides hacer algo realidad, cuando te decides a perseguir tus sueños, cuando te decides escalar tu propia montaña y llegar a tu Everest, cuentas con esta máquina perfecta que nos regaló Dios, solamente necesitas voluntad y pasión, pasión porque realmente tienes que sentir que lo estás haciendo porque quieres hacerlo, a mí me hubieran pagado por subir la bandera del Everest y quizá cuando murió Rick yo me hubiera devuelto, yo digo no, yo no me interesa este dinero, pero yo no estaba haciendo por dinero, yo estaba haciendo por pasión y con esa pasión usé la voluntad para que mi cuerpo se adaptara a lo imposible con las aclimataciones y el cuerpo entonces fue produciendo glóbulos rojos, fue adaptándose a las temperaturas, fue cerrando las córneas para el sol y con esa pasión y esa voluntad y esta máquina perfecta que nos regaló Dios, puedes hacer de algo imposible, algo posible.

Licenciado en Comunicación Social, egresado de la Universidad Católica Santo Domingo. Es periodista especializado en deportes desde 1999.