Mauricio Salazar: "La capacidad de adaptación tecnológica es una de las fortalezas de RD"
El vicepresidente de Negocios de Altice destaca el potencial tecnológico del país y el papel de la inteligencia artificial en la productividad empresarial
Con más de tres décadas de experiencia liderando equipos comerciales en América Latina, Mauricio Salazar, vicepresidente de Negocios de Altice Dominicana, conversa con Diario Libre sobre la evolución del ecosistema empresarial dominicano, los retos tecnológicos que enfrentan las organizaciones y el papel que desempeña Altice Negocios en este proceso.
Además, comparte su visión sobre el impacto de la inteligencia artificial y por qué, más que sustituir a las personas, cambiará la forma en que trabajamos.
Altice Negocios cumple más de una década de operaciones en el país. Desde su perspectiva, ¿cuáles han sido los principales hitos de esta evolución?
Altice Negocios tiene ya más de una década de operaciones. Si hablamos de los principales hitos de su evolución, hay que remontarse a la génesis de la empresa. Nuestro rol parte precisamente de la creación de Altice y, de manera particular, de Altice Negocios.
La combinación de las marcas que dieron origen a Altice permitió construir un portafolio muy amplio e interesante. Pero, además, cuando llegó el nuevo inversionista que integró Orange y Tricom para formar Altice, tomó una decisión estructural que no solo transformó la empresa, sino que cambió el mercado de las telecomunicaciones en República Dominicana.
En ese momento se hizo una pregunta muy sencilla: ¿cuánto costaban 100 megas de internet en el país? Cuando conoció el precio, entendió que era demasiado elevado y que eso explicaba la baja penetración del servicio. La decisión fue reducir prácticamente en un 90 % el costo por megabyte.
Lo que antes costaba alrededor de 30 mil pesos pasó a costar cerca de 3 mil. Ese cambio generó un verdadero movimiento sísmico en el sector.
A partir de ahí se impulsó una mayor inversión para ampliar el acceso a internet, tanto en el sector privado como en el público. El Indotel también fortaleció sus programas para llevar conectividad a las zonas menos favorecidas mediante los recursos del CDT.
Actualmente seguimos participando en proyectos de expansión de infraestructura, especialmente en el sur profundo del país, donde los operadores asumimos el compromiso de desarrollar y mantener estas redes durante varios años.
Altice Negocios atiende a empresas de todos los tamaños y sectores, desde una microempresa o un salón de belleza hasta grandes corporaciones, y contamos con un portafolio diseñado para responder a las necesidades de cada segmento.
¿Cómo han ido cambiando las necesidades tecnológicas de los negocios en estos años?
Han evolucionado en paralelo con los modelos de negocio. Hace apenas cinco años, para realizar un pago era necesario entregar una tarjeta de crédito; hoy basta con acercar un teléfono móvil. Esa transformación ha generado una demanda creciente de infraestructura tecnológica.
Esa infraestructura se sostiene sobre tres pilares fundamentales: la conectividad, las aplicaciones y los equipos. A ellos se suma un elemento transversal que hoy resulta indispensable: la ciberseguridad.
La evolución tecnológica responde, precisamente, a la evolución de los modelos de negocio.
A veces es difícil determinar qué ocurre primero: si un nuevo modelo de negocio impulsado por la tecnología disponible, que luego demanda determinada infraestructura, o si es la propia infraestructura la que habilita la adopción de nuevas tecnologías y, con ello, el desarrollo de nuevos modelos de negocio.
En países como República Dominicana ocurre, sobre todo, lo segundo. La infraestructura y la tecnología suelen avanzar más rápido que la transformación de los modelos de negocio, por lo que las empresas terminan adaptándose a las capacidades que la industria pone a su disposición.
República Dominicana, además, se caracteriza por ser un early adopter. Históricamente hemos sido un país que adopta las nuevas tecnologías con gran rapidez, en parte por nuestra cercanía con Estados Unidos, lo que nos permite incorporar innovaciones incluso antes que otros mercados de la región.
Esa capacidad de adaptación es, sin duda, una de nuestras principales fortalezas.
Desde su experiencia, ¿qué tecnologías están marcando hoy una mayor diferencia en la eficiencia y el crecimiento de las empresas dominicanas?
Respuesta: Si volvemos a los componentes fundamentales, el primero es la conectividad. La conectividad significa velocidad, y hoy las aplicaciones demandan cada vez mayor capacidad de infraestructura para procesar información de manera eficiente. Prácticamente todas las aplicaciones son multimedia y consumen grandes volúmenes de datos.
Hace unos 30 años, cuando trabajaba en Washington en desarrollo de productos, hablábamos del killer application, esa aplicación que impulsaría la demanda de infraestructura en telecomunicaciones. Con el tiempo entendimos que esa aplicación estaba en manos de las personas.
La telefonía se convirtió en una aplicación más, aparecieron los contenidos multimedia y las redes sociales, y esa nueva dinámica disparó la necesidad de conectividad de alta velocidad.
Hoy una oferta residencial de 100 megabits es algo común, mientras que hace apenas diez años esa capacidad estaba reservada para grandes empresas. Incluso ya existen planes residenciales de un gigabit, pensados para usuarios que consumen contenido en alta definición o realizan actividades como el gaming, que requieren un gran ancho de banda.
En el ámbito móvil, esa evolución está representada por la tecnología 5G, que permite velocidades mucho mayores y una mejor experiencia para empresas y consumidores. A medida que esta infraestructura continúa expandiéndose en el país, también se amplían las posibilidades de desarrollar nuevos servicios y modelos de negocio.
Pero la conectividad, por sí sola, no es suficiente. Hoy las empresas también demandan conectividad segura. La ciberseguridad se ha convertido en una prioridad. Solo durante la primera mitad de 2025, República Dominicana registró más de 230 millones de ciberataques.
El reto ya no es preguntarse si una empresa será atacada, sino cuándo ocurrirá. Por eso la seguridad debe estar presente en toda la infraestructura: en la red, en las plataformas, en los dispositivos, en los servidores y también en los usuarios.
De hecho, cerca del 95 % de las amenazas llegan a través del correo electrónico o de aplicaciones de mensajería como WhatsApp, Telegram o Signal, por lo que la educación del usuario también forma parte de la estrategia de protección.
Otro pilar fundamental es la nube. La nube no es más que capacidad de procesamiento y almacenamiento ubicada fuera de las instalaciones de la empresa, ofrecida por grandes proveedores como Google, Amazon o Microsoft Azure. Esta tecnología permite a las organizaciones acceder a recursos de forma más eficiente, flexible y escalable.
República Dominicana acaba de dar un paso importante con la decisión de Google de instalar una granja de servidores en el país. Esto permitirá que gran parte del contenido que hoy se consulta desde el extranjero pueda procesarse localmente, mejorando la eficiencia de las redes y optimizando el uso de la infraestructura existente.
Sobre esa infraestructura funcionan las aplicaciones como servicio (Software as a Service o SaaS), un modelo mediante el cual las empresas ya no compran licencias permanentes, sino que pagan únicamente por el uso de herramientas como Microsoft 365 u otras soluciones empresariales.
A esto se suman aplicaciones especializadas para la gestión financiera, inventarios, producción y operaciones, como SAP, Oracle o Microsoft Dynamics. Estas plataformas pueden instalarse en servidores propios o ejecutarse directamente en la nube, siempre respaldadas por una red segura y de alta capacidad.
En Altice Negocios desarrollamos precisamente ese ecosistema. No somos una empresa de software, pero integramos a distintos proveedores para ofrecer soluciones completas adaptadas al tamaño, presupuesto y necesidades de cada empresa, desde una pequeña pyme hasta una gran corporación.
Desde que llegó a Altice Negocios, ¿cuál ha sido la visión que se ha propuesto para esta nueva etapa de la empresa?
Mi visión está muy ligada a un concepto en el que siempre he creído: la democratización del acceso a la tecnología. Es una convicción que tengo desde hace muchos años, incluso antes de llegar a Altice.
Soy mexicano, he vivido en distintos países de Latinoamérica y otras regiones, y siempre he defendido esa idea, aunque nunca le hubiera puesto ese nombre.
Cuando me invitaron a formar parte de Altice y escuché que ese era también el propósito de la empresa, sentí que estaba llegando al lugar correcto.
En República Dominicana existen más de 300,000 empresas de distintos tamaños y alrededor del 90 % son pequeñas y medianas. Sin embargo, la penetración tecnológica en ese segmento todavía tiene un amplio margen de crecimiento.
Aunque cerca del 85 % de la población tiene acceso a internet, el porcentaje de empresas conectadas sigue siendo mucho menor.
Creo que vivimos un momento de enorme oportunidad. Tecnologías como la inteligencia artificial están acelerando la transformación de los negocios a una velocidad que todavía todos estamos tratando de comprender. Más que temerle, debemos aprender a utilizarla correctamente, porque puede convertirse en un gran impulsor de la productividad.
Muchas personas piensan que la inteligencia artificial sustituirá a los trabajadores. Yo creo lo contrario: desplazará tareas, no personas. Ya ocurrió con la robotización en la industria hace décadas.
Los robots no eliminaron los empleos, sino que transformaron la forma de trabajar y permitieron que las personas aportaran mayor valor. Lo mismo ocurrirá con la inteligencia artificial. No hay que tenerle miedo; hay que entenderla y aprovecharla.
Altice trabaja con clientes que van desde mipymes hasta grandes corporaciones. ¿Cuál es el mayor reto al diseñar soluciones que realmente se adapten a cada tipo de negocio?
La diversidad siempre representa un reto. Toda empresa busca estandarizar sus productos porque la estandarización permite optimizar procesos. Sin embargo, cuando trabajamos con grandes empresas o con el sector público desarrollamos soluciones completamente a la medida.
Integramos distintos componentes tecnológicos y trabajamos junto a aliados especializados para construir soluciones adaptadas a las necesidades específicas de cada organización. En cambio, para las medianas y pequeñas empresas ofrecemos un portafolio mucho más estandarizado.
Los principales desafíos de estas empresas son tres
- El primero es comprender la tecnología y saber cómo aplicarla; eso requiere conocimiento y habilidades técnicas.
- El segundo son los recursos económicos. Aunque la tecnología es hoy mucho más accesible que antes, sigue representando una inversión.
- Y el tercero es la capacidad de gestionar y gobernar adecuadamente esa tecnología.
Nuestro objetivo es que las empresas puedan concentrarse en su negocio mientras nosotros nos ocupamos de toda la infraestructura tecnológica. No necesitan saber qué es un terabit o cómo funciona una base de datos relacional. Nosotros ofrecemos infraestructura como servicio y asumimos esa complejidad.
Ese modelo tiene otra gran ventaja: elimina el costo de la obsolescencia tecnológica. La tecnología evoluciona muy rápido y renovar infraestructura cada dos o tres años resulta costoso. Cuando una empresa contrata infraestructura como servicio, nosotros garantizamos que siempre contará con la tecnología que necesite, sin tener que realizar nuevas inversiones de capital.
En las grandes corporaciones suele existir un modelo híbrido. Algunas soluciones prefieren gestionarlas internamente, especialmente en sectores como el financiero, mientras que otros, como el turismo, buscan delegar completamente la gestión tecnológica para concentrarse en su actividad principal.
Un ejemplo muy claro ocurrió con una cadena hotelera del Este del país. Durante años mantuvieron una baja satisfacción de sus huéspedes porque no actualizaban su infraestructura tecnológica.
Diseñamos un modelo adaptado a sus necesidades y, en apenas tres meses, su calificación pasó de 2.1 a 4.7. Ese resultado cambió completamente su visión sobre la inversión tecnológica y terminó influyendo en otros hoteles del sector.
Hoy la experiencia del cliente depende, en gran medida, de la tecnología. Los huéspedes esperan una conexión rápida, segura, acceso sencillo a internet y la posibilidad de utilizar sus propias plataformas de streaming desde la habitación. Todo eso requiere infraestructura tecnológica robusta y bien diseñada.
Altice Dominicana presenta su visión de sostenibilidad corporativa
Lanzan “Altice Conecta”, una plataforma que impulsa la transformación empresarial
Altice impulsa iniciativas como Altice Conecta. ¿Cómo surge este espacio y qué impacto buscan generar en el ecosistema empresarial?
Todo lo que hemos conversado durante esta entrevista resume perfectamente el propósito de Altice Conecta: provocar conversaciones.
No es un foro para vender servicios de conectividad, nube o infraestructura. Nuestra intención es generar espacios de diálogo donde empresarios, expertos, líderes tecnológicos y representantes de distintos sectores puedan intercambiar ideas sobre el futuro de la tecnología y los negocios.
Siempre que inauguro un evento de Altice Conecta hago la misma promesa. Al finalizar pregunto al público si sintieron que intentamos venderles algo. Si la respuesta es no, significa que cumplimos nuestro objetivo.
Buscamos reunir empresas de distintos tamaños e industrias, especialmente a personas que influyen en la adopción tecnológica dentro de sus organizaciones. Queremos provocar conversaciones que luego continúen dentro de las empresas y, cuando esas conversaciones generen necesidades concretas, que nos inviten a participar.
Por eso invitamos expertos de alto nivel, tanto nacionales como internacionales, así como representantes de instituciones públicas y organismos vinculados a la transformación digital. Nuestra intención es mucho más didáctica que comercial.
Desde su perspectiva, ¿qué tan preparadas están las empresas dominicanas para enfrentar los próximos desafíos tecnológicos?
No existe una única respuesta porque depende del tamaño y del sector de cada empresa. Hay industrias mucho más avanzadas que otras.
Lo que sí puedo afirmar es que República Dominicana tiene una característica muy positiva: históricamente ha sido un país que adopta la tecnología de forma temprana.
Es cierto que la velocidad con la que hoy están llegando innovaciones como la inteligencia artificial está sorprendiendo a todos, pero también existe una gran apertura para incorporarlas.
La diferencia está en el ritmo de adopción. Algunas empresas podrán avanzar más rápido porque cuentan con mayores recursos; otras lo harán de manera gradual. Pero no es un tema de destino, sino de velocidad. El camino ya está definido.
Además, las nuevas generaciones están acelerando ese proceso. Más de la mitad de la población dominicana es joven y completamente digital. Esas generaciones tienen una forma distinta de aprender, trabajar y relacionarse con la tecnología. Las organizaciones deberán adaptarse a esa nueva realidad si quieren seguir siendo competitivas.
¿Está Altice Negocios preparada para ofrecer a las empresas todo lo que necesitan para afrontar esta transformación tecnológica?
Somos una empresa de tecnología, así que, de forma natural, estamos preparados para ello. Por supuesto, como cualquier organización, tenemos retos y tropiezos, pero esa evolución forma parte de nuestro trabajo y la asumimos con total compromiso.
República Dominicana tiene un déficit de talento especializado en tecnología, pero precisamente ahí la inteligencia artificial puede convertirse en una gran aliada. Hoy existen plataformas con capacidades extraordinarias, incluso orientadas al desarrollo de software, que permiten potenciar las habilidades de los profesionales.
Yo utilizo prácticamente todas las herramientas de inteligencia artificial disponibles porque vivo de esto. Trabajo constantemente con ellas para entender su evolución y preparar la estrategia de la empresa. Esa es también la actitud que queremos promover en nuestros clientes.
Al mismo tiempo, mantenemos una relación muy cercana con el sector académico, el ITLA y distintas universidades para impulsar la formación del talento que el país necesita. Ese es uno de los grandes desafíos.
También vemos avances importantes desde las políticas públicas. Un ejemplo es el acuerdo firmado entre República Dominicana y NVIDIA, que contempla la creación de un centro de excelencia en el país y la formación de al menos mil profesionales durante 2026.
Son pasos importantes para cerrar esa brecha de talento y fortalecer el ecosistema tecnológico nacional.
Mirando hacia el futuro, ¿cómo le gustaría que las empresas dominicanas perciban a Altice Negocios en los próximos años?
Me gustaría que nos siguieran viendo como una empresa que democratiza el acceso a la tecnología y que desafía el status quo. Esa ha sido nuestra historia.
Fuimos protagonistas cuando rompimos esquemas en el mercado de las telecomunicaciones, cuando transformamos el acceso al contenido, cuando revolucionamos las comunicaciones personales y cuando impulsamos una reducción histórica en el costo del internet.
Nuestra aspiración es seguir honrando ese legado y continuar acompañando la evolución tecnológica del país al ritmo que las empresas lo necesitan. Somos una empresa ágil, cercana y comprometida con la innovación.
Siempre digo que somos una gran empresa, más que una empresa grande. La diferencia está en la vocación de servicio. El verdadero tamaño de una organización lo determina el impacto que tiene en el mercado y en las personas a las que sirve.
También somos una empresa comprometida con nuestros accionistas, porque toda inversión debe generar valor, pero igualmente comprometida con el Estado dominicano y con la sociedad. Cuando una empresa quiere construir un legado, debe aspirar a permanecer en la memoria colectiva y en la vida cotidiana de las personas y las organizaciones.
Esa conexión con nuestros clientes es la que queremos seguir fortaleciendo. La transformación tecnológica siempre implica desafíos y presión, pero cuando existe un propósito claro y una relación cercana con quienes servimos, ese proceso se vuelve mucho más estimulante.
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