Así apreció Europa el eclipse solar

Aunque en ningún punto de España la totalidad duró más de dos minutos, este anochecer adelantado fue un gran espectáculo

Vista del eclipse solar en Zaragoza. (EFE/ Javier Belver)

En medio del atardecer se hizo la noche. Un eclipse solar sumió este miércoles en la oscuridad desde los confines del Ártico ruso hasta las islas mediterráneas de España, en un inusual fenómeno astronómico seguido con entusiasmo por millones de europeos.

"Casi me pongo a llorar, me ha subido un escalofrío por el cuerpo, era precioso", dijo Alejandro Cuesta, un investigador científico de 30 años en la ciudad española de Tarragona.

"Se veían las manchas solares que salían rojizas... Lo mejor de mi vida que yo haya visto", dijo el hombre que lo presenció con su madre.

Poco antes de las 17H00 GMT, la alineación perfecta entre la Luna y el Sol proyectó en el extremo norte de Rusia una enorme sombra, que se desplazó sobre Groenlandia, Islandia y España hasta desaparecer en el Mediterráneo una hora y media después.

En las afueras de Madrid, en Colmenar Viejo, cuando la Luna cubrió completamente el Sol y solo dejaba ver su flameante corona, el ambiente refrescó y la luz se hizo más tenue.

En medio del asombro, los asistentes se hicieron fotos e intercambiaron abrazos, gritaban de alegría y algunos hacían sonar las bocinas del coche.

"Espectacular, muy bonito la verdad. Un momento único", reconoció Rosa María Zamora, una jubilada de 72 años que se desplazó desde Madrid hasta esa localidad montañosa, unos 30 km al norte.

El raro fenómeno astronómico atravesó España en diagonal, desde el noroeste atlántico hasta las Baleares, por donde desapareció alrededor de las 18H30 GMT.

Aunque de forma parcial, el fenómeno también captó el interés de multitud de personas en el resto de España, gran parte de Europa occidental, Canadá, el noroeste de África y Estados Unidos.

Eclipse solar visto desde la playa de Riazor en Coruña. Por (EFE/Lavandeira Jr)
Comienza el eclipse de sol visto desde Castillo de Pambre en Palas Rei, Lugo. Por (EFE/Eliseo Trigo)
Decenas de personas aobservan el eclipse de sol visto desde la playa de Doniños en Ferrol. Por (EFE/Kiko Delgado)
El Castillo de los Templarios de Ponferrada se ha convertido en uno de los principales puntos de encuentro científico internacional para seguir el eclipse total de sol, con investigadores llegados de distintos países y una presencia de científicos vinculados a la NASA. Por (EFE/Ana F. Barredo)

 La "reacción de la naturaleza" -

El espectáculo fue fugaz. La fase de totalidad duró menos de dos minutos, como máximo, en las zonas más afortunadas.

Pero el fenómeno en su conjunto, desde que la Luna empezó a tapar el Sol hasta que volvió a desaparecer, se extendió casi dos horas.

En Lodoso, un pequeño pueblo cerca de la ciudad norteña de Burgos, centenares de personas, equipadas con lentes de protección, lo siguieron embelesados y estallaron en vítores cuando se alcanzó la oscuridad.

"Es la primera vez y también la última, la única vez que voy a ver un eclipse", decía entusiasta Yenny Guevara, una peruana de 50 años, que viajó desde Francia para vivir este acontecimiento "excepcional".

El azar astronómico recompensó a partes de la conocida como "España vaciada", zonas del interior más rural y despoblado, adonde acudieron multitud de turistas, amantes de la astronomía y científicos.

El astrofísico británico Graham Jones se desplazó por ejemplo a Fonatil de los Oteros, en el norte de España, para contemplar su enésimo eclipse.

"Las aves empiezan a revolotear por todas partes, los perros empiezan a ladrar. Esa reacción de la naturaleza es uno de los grandes alicientes", dijo.

Para los científicos, el evento representa una oportunidad poco frecuente de estudiar la atmósfera del Sol y su capa más externa, con la esperanza de desentrañar los secretos de los vientos solares y del campo magnético del astro.

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- "La noche más breve" -

En Reikiavik, el divulgador científico y astrónomo Saevar Helgi Bragason dijo a la AFP que llevaba "más de diez años esperando" para contemplar "la noche más breve, repentina, hermosa, única y, ojalá, más memorable de nuestras vidas".

Sin embargo, el cielo nubloso y la lluvia impidieron apreciar el baile entre la Luna y el Sol, aunque igualmente la ciudad se sumió en la oscuridad total. "Es como si hubiera perdido a alguien querido", dijo Bragason.

Desde 1433 no se vivía un eclipse total en la capital islandesa. En España peninsular el último se produjo hace más de un siglo, pero el país vivirá otro en agosto del próximo año.

Aun así, muchos prefirieron no dejar escapar la ocasión. En las salidas de Madrid y Barcelona, fuera de la franja de la totalidad, se formaron retenciones de coches que se dirigían hacia zonas más afortunadas.

Mercedes Búa, por ejemplo, convenció a su padre en silla de ruedas para viajar hasta Colmenar Viejo.

"Yo quería quedarme en casa porque estoy inválido, pero mi hija se ha empeñado en que me tenía que traer", refunfuñó Antonio, de 81 años. "No cabe duda que es un hecho que si lo puedes vivir, mejor".

Otros llegaron de más lejos, como Paolo Boschetti, que viajó desde Italia con su familia y su gran telescopio hasta Tarragona, unos 100 km al sur de Barcelona.

"Vinimos a ver el eclipse, y luego Barcelona y Tarragona", dijo el informático de 50 años, deseoso de experimentar el "total black".

Segundo destino turístico mundial, España espera que el eclipse aporte una contribución neta de unos 400 millones de dólares y casi 450.000 turistas adicionales en las principales zonas, según el gobierno.

Pero la esperada afluencia de turistas en lugares poco acostumbrados a ellos, suscitó también la inquietud de las autoridades, que llamaron a la prudencia, especialmente ante las altas temperaturas y el riesgo alto de incendios.

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