"Junta de Comercio" EE. UU. - China podría estrechar lazos pero preocupar al mercado
Estados Unidos y China evalúan la creación de una "Junta de Comercio", un mecanismo orientado al comercio gestionado que busca formalizar las importaciones y exportaciones entre ambas potencias
Mientras Washington y Pekín sopesan un nuevo mecanismo para ajustar el comercio bilateral, algunos analistas advierten que podría interferir en los mercados y otros lo ven como un camino hacia una coexistencia más fluida.
¿Cuál es el enfoque del comercio que la administración de Donald Trump busca con China, cuando ambas partes trabajan para que el presidente estadounidense se reúna con el líder chino Xi Jinping en las próximas semanas?
¿Qué es una "Junta de Comercio"?
Tras las conversaciones que mantuvieron altos responsables económicos de Estados Unidos con sus homólogos chinos en París el fin de semana pasado, el enviado comercial estadounidense Jamieson Greer dijo que ambas partes debatieron la creación de una "Junta de Comercio entre Estados Unidos y China".
El mecanismo ayudaría a formalizar e identificar qué tipos de bienes debería exportar e importar Estados Unidos desde China, explicó.
La junta podría estudiar oportunidades para expandir el comercio en productos no sensibles o conversar sobre la reducción mutua de aranceles en sectores no estratégicos, señaló Wendy Cutler, del Asia Society Policy Institute.
Por ahora, los funcionarios parecen haber avanzado hacia compromisos de compra chinos de productos agrícolas, energía y aviones estadounidenses, añadió Cutler, exfuncionario comercial de Estados Unidos.
¿Es algo nuevo en las relaciones entre EE. UU. y China?
Las conversaciones se producen mientras Washington mira hacia el "comercio gestionado", que, según Chad Bown, del Peterson Institute for International Economics, se centra en los resultados más que en las políticas.
Esto podría significar compromisos de importación o restricciones voluntarias a la exportación, como en el caso de Japón en la década de 1980 para gestionar el flujo de automóviles hacia Estados Unidos, indicó.
Un ejemplo más reciente es el acuerdo de "Fase Uno" que Washington firmó con Pekín durante la primera presidencia de Trump, que representó una tregua en su guerra comercial, añadió Bown.
En el acuerdo, China aceptó importar 200.000 millones de dólares adicionales en productos estadounidenses durante dos años, aunque no cumplió ese compromiso.
¿Por qué ha generado inquietud?
"En lugar de quitar regulaciones, bajar aranceles y facilitar que los clientes y las empresas decidan qué venden y a qué precios, (sería) algo más mecánico", dijo Joerg Wuttke, socio de la firma consultora DGA-Albright Stonebridge Group. "No es una buena señal", añadió en declaraciones a la AFP.
"¿Dónde están las fuerzas del mercado?", se preguntó.
Tal enfoque tampoco favorece la competitividad y podría alimentar la preocupación de otros socios comerciales, advirtió Wuttke.
Un líder empresarial radicado en Estados Unidos, que habló bajo condición de anonimato, dijo que gestionar el comercio suscita dudas sobre cómo decidirá Washington qué industrias priorizar y qué sectores se beneficiarán.
¿Ayuda a la relación?
Bown, del PIIE, considera que un acuerdo de comercio gestionado entre Estados Unidos y China podría tener más éxito que intentos previos de resolver conflictos económicos.
La pregunta es si esto conduce a "una relación más sostenible y de más largo plazo" que sea mejor que "un constante vaivén de conflictos", dijo.
"Está claro que el sistema anterior no funcionó. ¿Podríamos probar un sistema nuevo que quizá funcione?", se preguntó.
Pero cualquier acuerdo comercial tendría que ser realista y aceptable para ambas partes. "Tendría que haber un compromiso sincero de ambos lados para que funcione", añadió. "Incluso así, va a ser realmente, realmente difícil", concluyó.
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