¿Por qué generó debate el voto del papa León XIV en Estados Unidos?
La participación del pontífice en las elecciones de EE.UU. generó una discusión sobre la neutralidad política de la Santa Sede y el ejercicio de sus derechos ciudadanos
La confirmación del Vaticano, el 30 de octubre de 2026, de que el papa León XIV había votado por correo en las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre abrió un debate sobre los límites entre sus derechos como ciudadano y sus responsabilidades como máxima autoridad de la Iglesia católica.
Por primera vez se confirmó públicamente que un pontífice en funciones participaba en unas elecciones generales de Estados Unidos. El hecho adquirió especial relevancia por las tensiones entre León XIV y el presidente Donald Trump, quien ha cuestionado reiteradamente el sufragio por correo.
La Santa Sede defendió la decisión como el ejercicio legítimo de un derecho ciudadano. León XIV, nacido en Chicago con el nombre de Robert Francis Prevost, conserva la nacionalidad estadounidense y también posee la peruana. Según el Vaticano, había votado anteriormente en ambos países.
Un precedente histórico
El diario francés Le Monde publicó el 31 de octubre un análisis en el que Massimo Faggioli, especialista en historia del papado, calificó la participación electoral como una revolución.
El experto advirtió sobre el riesgo de politizar la figura del pontífice y de que distintos sectores partidistas intentaran atribuirse simbólicamente su respaldo.
La controversia no se centra en el candidato que recibió su voto, información protegida por el secreto electoral, sino en las implicaciones de que el jefe de Estado del Vaticano participe en una contienda política nacional.
La neutralidad del Vaticano
La discusión también tiene una dimensión jurídica y diplomática. La Santa Sede mantiene una posición de independencia frente a las rivalidades entre Estados, sustentada, entre otros instrumentos, en los Pactos de Letrán de 1929.
Sin embargo, esa neutralidad institucional no implica necesariamente que el papa tenga prohibido ejercer los derechos derivados de su nacionalidad.
Un análisis jurídico de Edmarverson A. Santos, publicado en Diplomacy and Law, examinó esta distinción y señaló que el artículo 24 del Tratado de Letrán no establece una prohibición expresa de votar en elecciones extranjeras.
Desde esta perspectiva, la controversia se relaciona principalmente con las consecuencias políticas y diplomáticas del sufragio, más que con una infracción jurídica demostrada.
Las tensiones con Trump
La participación electoral se produjo en un contexto de diferencias públicas entre León XIV y la administración estadounidense.
Según The Washington Post, el pontífice había cuestionado las operaciones migratorias de Estados Unidos, criticado la guerra contra Irán y rechazado la utilización de argumentos religiosos para justificar conflictos armados.
Trump, por su parte, respondió con críticas al papa, al que acusó de debilidad frente a la criminalidad y cuestionó por sus posiciones internacionales.
Estas diferencias contribuyeron a que el voto fuera interpretado desde una perspectiva política, aunque no existe información pública que permita determinar a qué candidatos apoyó León XIV.
- Otro elemento que llamó la atención fue el mecanismo utilizado. El pontífice votó por correo en Illinois, precisamente una modalidad electoral cuestionada reiteradamente por Trump.
The Washington Post destacó esta circunstancia en su cobertura del 30 de octubre. No obstante, se trata de un procedimiento legal y su utilización no demuestra que el papa pretendiera enviar un mensaje político al presidente.
El respaldo de los obispos
La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos defendió la participación del pontífice como una manifestación de responsabilidad ciudadana.
En declaraciones recogidas por la agencia católica OSV News, Chieko Noguchi, directora ejecutiva de asuntos públicos de la conferencia episcopal, sostuvo que León XIV estaba dando ejemplo sobre la importancia del compromiso cívico.
La organización recordó que los católicos deben ejercer el sufragio conforme a su conciencia, considerando la dignidad humana y el bien común.
Esta postura contrasta con las preocupaciones sobre la neutralidad institucional de la Santa Sede y presenta la decisión como una expresión de participación democrática, sin que constituya un respaldo de la Iglesia a una organización política.
Así, el debate dejó planteada una cuestión que trasciende las elecciones estadounidenses: hasta dónde puede ejercer sus derechos políticos personales un pontífice sin comprometer la independencia que exige su posición al frente de la Iglesia católica.