La voz de la conciencia social
José Antonio Mármol Peña, una voz indispensable en el pensamiento dominicano
José Antonio Mármol Peña es una rara avis. Con el impulso de su espíritu creador, se eleva por encima de las mezquindades y menudencias de estas latitudes caribeñas, hogar de liviandades y representatividad escasa. Desde esa altura nos ilumina con las reflexiones de un poeta, un filósofo y un esmerado cultor de nuestro idioma.
Sus palabras durante la investidura como doctor honoris causa en Humanidades por la Universidad APEC justificaron con creces el homenaje. El discurso se hizo corto, pero bastó para asomarnos a la hondura de su pensamiento. Tres temas, tres análisis de enjundia hermanados por la belleza de la palabra maestra de ese gran intelectual dominicano. Su habitual humildad contrasta con la riqueza de su discurrir y lo ajustado de su pensamiento a la solvencia indispensable para explicar y entender estos momentos críticos.
La educación es “el pulmón de la democracia” y, sin embargo, en nuestro país apenas respira. Nos hemos convencido de que la cantidad engendra calidad, y de ahí el espejismo del 4 %. Difícilmente emergeremos mientras carguemos con una escuela insuficiente, plagada de mediocridad y domesticada por la ley del menor esfuerzo.
A ese lastre se suma, en otro plano, el potencial peligroso de la IA, artificial como su calificativo. Su influencia puede debilitar el pensamiento crítico y el raciocinio: facultades que nos hacen humanos y aportan savia para una vida fecunda, dentro y fuera del ámbito material.
Y, por último, ¿por qué escribe Mármol? Porque escribir es su manera de vivir. En el ejercicio de la palabra ha encontrado una y mil razones para ser, un camino hacia la utilidad colectiva y una forma de alentar las causas que conmueven su alma de poeta y comprometen su vocación de ciudadano. ¡Enhorabuena!