El espejismo de los apoyos

La falsedad del consenso digital frente a la realidad de la violencia

A veces los comentarios desaprensivos y manipulaciones en redes y otras plataformas digitales provocan espejismos. Se da como un hecho que una cuasi unanimidad de comentarios constituye una tendencia que desemboca necesariamente en aquiescencia generalizada. Un consenso forjado al ritmo de algoritmos.

Con ese acomodamiento de opiniones se ha pretendido implantar la noción de que la sociedad, en su gran mayoría, apoya la eliminación física de los delincuentes, ciertos o no. Que bastan las explicaciones policiales para que adquieran patente de veracidad las historias de los largos prontuarios, de lo peligroso de los perseguidos. En resumen, que se trata de escorias sociales a las que hay que acabar a tiro limpio.

La realidad es otra, como lo evidencia la encuesta de ACD Media. Ante la pregunta sobre los excesos policiales, casi el 68 % de los encuestados manifestó su rechazo. El dato contradice la idea, instalada en ciertos discursos y amplificada con frecuencia en las redes sociales, de que la sociedad dominicana respalda mayoritariamente la llamada «mano dura» policial.

La demanda legítima de seguridad ciudadana no faculta autorización social para cometer abusos, recurrir al uso desproporcionado de la fuerza o justificar muertes bajo la cuestionada fórmula de los «intercambios de disparos». Esa explicación cansina dejó de tener credibilidad tiempo ha.

Procede exigir una Policía eficaz, reclamar respuestas firmes frente al delito y, al mismo tiempo, rechazar los abusos de autoridad y defender el derecho a la vida. La encuesta sugiere, precisamente, que esas posiciones no son incompatibles.

Paradójicamente, esos medios tecnológicos que decretan unanimidad son los encargados de desmentir las versiones policiales. Se evidenció en el caso de Aneury Santiago Cabrera, cuando un video demostró claramente que un policía lo mató en una acción intercambiable con el sicariato. La mano dura no afloja conciencias.

Aníbal de Castro carga con décadas de periodismo en la radio, televisión y prensa escrita. Toma una pausa en la diplomacia y vuelve a su profesión original en DL.