Revolución tecnológica de las finanzas: Fintech
El auge de las fintech transforma las finanzas en la era digital
La relación simbiótica entre el sector de la tecnología y el de las finanzas viene de lejos. Se reafirma cada día y la vemos en nuestro diario vivir en las plataformas bancarias disponible en nuestros celulares que ahora permiten hasta el cierre de cuentas según las disposiciones ultimas dispuesta por la Superintendencia de Bancos.
La desregulación ha contribuido mucho y la inclusión financiera también como motores del crecimiento exponencial del sector en los últimos 50 años. La actividad financiera, básicamente consiste en reunir, almacenar y procesar para intercambiar informaciones sin limitaciones geográficas.
Ya se menciona el uso extendido de un nuevo tipo de empresas hibridas las llamadas fintech que llegaron para quedarse y transformar el sector financiero. Indudablemente, el uso innovador de tecnologías disruptivas beneficia a los clientes al facilitar transacciones on line mediante aplicaciones automáticas y el manejo de tarjetas crédito y débito que son ya de conocimiento generalizado por la población que utiliza estos servicios por ser user friendly.
El impacto que la tecnología financiera ha logrado son posibles gracias a una mayor capacidad para recopilar y procesar los datos a través de redes de almacenamiento masivo (big data) y el enorme progreso que se verifica en el área informática.
El teléfono móvil ha jugado un gran papel debido al acceso a servicios financieros en la llamada inclusión financiera de miles y miles de usuarios en todo el mundo que disfrutan del sistema de manera amplia y formal. El futuro se abre con las llamadas fintech y otras firmas implicadas en el comercio electrónico.
Las diversas aplicaciones que impulsan nuevos procedimientos para abarcar más transacciones suelen ser conocidas en el país con nombres como t-pago del Grupo Popular enfocada en pagos móviles, QiK el primer neo banco digital del país, Billet, especializada en pagos y códigos QR, para comercios, y Rexi que funciona como un comprador de productos bancarios en línea.
Los esfuerzos globales hacia la inclusión financiera a gran escala han inducido a las autoridades a alentar el uso de las fintech y a la creación de tecnologías orientadas a estos segmentos de mercado que están en crecimiento constante.
La confianza que inspiran por la rapidez y facilidad han influido en el énfasis y la dependencia de una mayor y mejor comunicación digital. Así como en los años 70 la desregulación allanó el camino para la innovación financiera la tecnología impulsó esta nueva ola de las fintech
Las diversas plataformas cuyo uso extendido permite a los depositantes administrar directamente préstamos además de otros instrumentos el crédito e interactuación entre pares para inversionistas.
Los riesgos tecnológicos de algunas de las vulnerabilidades en la aplicación de las tecnologías son bien conocidas. Por el lado del cliente llegan a incluir la violación de la privacidad. El fraude electrónico, y los marcos de protección al consumidor unido también a los fallos en la protección de las redes. La tecnología promueve la desigualdad incluso si como sabemos promueve la inclusión.
Todo aquel que no maneja los aspectos básicos de las plataformas queda fuera de ese mundo.
A pesar de los grandes avances que las instituciones financieras presentan en la confiabilidad de las transacciones utilizando las fintech se presenta los potenciales riesgos operativos de las caídas del sistema creados por problemas técnicos y operativos de los sistemas y sus procedimientos, en fin, de los riesgos que plantea la dependencia de la tecnología de terceros como son los proveedores de servicios de esas plataformas.
Este riesgo relacionado con la tecnología es mejor conocido como “ciberriresgo” que surgen porque los sistemas interconectados basados en computadoras tienen vulnerabilidades que los hackers pueden explotar.
Finalmente, los organismos reguladores tienen un rol fundamental que cumplir. Su misión es formular y hacer cumplir normas prudenciales aplicables a bancos autorizados y otras entidades financieras, así como gestionar entrada y salida por fallas y minimizar las perturbaciones que puedan surgir en el sistema financiero. La idea es crear productos útiles bajo estricta fiscalización de los reguladores.