Las Terrenas: cuando el desorden desplaza la convivencia

Cuando el ruido y el desorden amenazan la industria del turismo

Las Terrenas ha pasado de ser un refugio de paz a un escenario de anarquía. (Fuente externa)

Lo vivido durante el Viernes y Sábado Santo en el municipio de Las Terrenas es evidencia del colapso de una localidad.

La Semana Santa, concebida en la iglesia Católica para evocar la pasión, muerte y resurrección de Jesús, ha pasado de ser una fecha religiosa a un tiempo de “chercha” y “tigueraje” que convierte a una de las zonas más hermosas de la República Dominicana en un escenario de anarquía para el disfrute de unos pocos.

Tras la pandemia del COVID-19, Samaná —y en particular el municipio de Las Terrenas— se ha convertido en uno de los destinos preferidos por el tigueraje y los nuevos ricos con dinero, pero sin educación, que arrabalizan esta bella localidad.

El ruido, la basura, los motores y las peleas se han convertido en una constante en los últimos tiempos en Las Terrenas, arrebatando la tranquilidad y la paz de los munícipes, quienes viven un verdadero infierno en un supuesto tiempo de recogimiento.

Desde las redes sociales, las quejas no se hicieron esperar y, en un grito desesperado, muchos ciudadanos externaron su inconformidad por el desorden y la bulla, así como por el caos en sus vías, que les arrebata el activo más valioso de Las Terrenas: su paz.

Surge la pregunta: ¿previnieron las autoridades el desorden en Las Terrenas? Tal parece que no. Y es que los barrios del Gran Santo Domingo parecen vaciarse en este municipio, llevando consigo lo peor de nuestra gente: falta de educación, respeto y, sobre todo, de orden, lo cual impera gran parte del tiempo.

Lo vivido en esta localidad durante la Semana Santa parece una rebelión de las masas que reclama espacio y se hace sentir a su manera, con ruido y bulla que destruyen la paz y la tranquilidad de una zona de gran valor turístico.

Las autoridades deben tomar el control de esta zona y evitar que lo peor de nuestra sociedad dañe la imagen de un país alegre, transformándola en una de desorden y caos, en momentos en que el turismo necesita mostrar su mejor cara.

Si no controlamos el desorden en Las Terrenas, la amenaza estará latente en todos los polos turísticos del país y, con ella, en la principal industria de la República Dominicana: el turismo.

Encargado del departamento de Relaciones Públicas y Prensa del Defensor del Pueblo.