Formar a los docentes en el uso de los libros de texto
El docente como mediador entre libro e inteligencia artificial
La expansión de las tecnologías digitales y de la inteligencia artificial (IA) ha llevado a pensar que el libro de texto pertenece al pasado. Sin embargo, no se trata de sustituir el libro por la tecnología, sino de recuperar el valor de materiales curriculares estructurados y combinarlos con herramientas digitales bajo la conducción del docente. Esta perspectiva resulta pertinente para la colección Libro Abierto del Ministerio de Educación elaborada bajo la más rigurosa pertinencia curricular
En el proceso pedagógico el libro de texto puede ser acompañado de recursos de aprendizaje en abierto (REA) que pueden complementar y fortalecer el texto. Existen millones de recursos de uso libres de costo que los docentes pueden incorporar a la docencia para enriquecer la experiencia formativa.
Conviene precisar que el libro de texto cumple una función que ningún recurso tecnológico garantiza por sí mismo: ofrece una secuencia organizada de conocimientos, conceptos, actividades, fuentes y problemas vinculados con el currículo oficial. Organiza el proceso de aprendizaje de los discentes.
Pero su existencia en manos de los alumnos no asegura aprendizajes. Para que el texto se convierta realmente en instrumento de aprendizaje efectivo, los docentes deben recibir capacitación específica sobre su estructura, fundamentos pedagógicos, competencias, actividades, recursos digitales y adaptación.
El profesor necesita saber qué hacer en cada unidad; cómo seleccionar actividades; cómo atender distintos niveles; y cómo convertir las preguntas del texto en oportunidades para investigar, argumentar, comparar y resolver problemas. Darle vida, utilidad, al libro como base del aprendizaje.
Esta capacitación adquiere una dimensión nueva con la IA generativa, la cual puede ayudar al docente a preparar preguntas diferenciadas, crear ejercicios, explicaciones alternativas, adaptar textos, producir materiales de apoyo y analizar respuestas de los estudiantes.
Pero la IA no debe sustituir el juicio pedagógico ni convertirse en la fuente principal del conocimiento disponible a nivel de la escuela. El rol del docente es fundamental. La UNESCO, como precisamos en la entrega anterior, advierte que esta herramienta debe utilizarse desde un enfoque centrado en las personas y reclama formación docente, protección de datos y validación ética y pedagógica de la misma.
Para que el proceso de aprendizaje sea creativo e innovador el profesor debe recibir una formación adecuada para el uso del libro de texto, el cuaderno de trabajo del alumno y la IA. La relación correcta no es libro versus IA, sino libro + docente capacitado + IA. El texto proporciona un referente común curricularmente validado; el docente interpreta, contextualiza, y orienta el proceso aúlico y la IA puede ampliar, personalizar y enriquecer las experiencias de aprendizaje de cada alumno.
En Francia, el marco oficial de 2025 establece precisamente que la IA debe utilizarse cuando exista una verdadera plusvalía pedagógica y que su uso por los estudiantes debe estar acompañado y explicado por el profesor. El Ministerio francés también ha destacado el papel fundamental de los manuales y comenzó a introducirlos para garantizar materiales de calidad y apoyar la igualdad de oportunidades.
Finlandia ofrece una enseñanza importante, aunque debe evitarse una afirmación exagerada: Finlandia no ha decretado un regreso nacional al libro impreso. Allí son los profesores que suelen elegir los libros y otros recursos que utilizan. Sin embargo, los reportes hechos señalan una mayor concentración de los alumnos con el uso de los libros tradicionales impresos.
Este caso ilustra un ejemplo del equilibrio entre recursos digitales e impresos, no un rechazo de la tecnología.
Por tanto, hablar de un “regreso al libro” en Francia y Finlandia requiere precisión. Lo que se observa es una revalorización del material didáctico estructurado frente a una digitalización que, por sí sola, no garantiza mejores aprendizajes. Francia ha reforzado el papel de los manuales y Finlandia conserva una amplia autonomía docente para escoger materiales, mientras algunas comunidades recuperan el formato impreso. Vuelve el libro, pero sin descartar la tecnología digital
La discusión apunta, por tanto, hacia un modelo híbrido, pedagógicamente intencional.
La colección Libro Abierto del país, integrada por textos impresos y en versión digital
no debería terminar con la entrega física o digital de los ejemplares. Debe estar acompañada de un programa nacional de formación docente para su uso didáctico, articulado con la capacitación en IA ya que dicha colección tiene incorporada esta herramienta en su versión digital.
La formación del docente debería incluir planificación de clases con el libro, evaluación de actividades, uso crítico de fuentes, diferenciación pedagógica, integración de recursos digitales y empleo responsable de IA.
El objetivo no es que el docente siga ciegamente el libro ni entregue la enseñanza a la IA. Es formar un profesional capaz de utilizar ambos recursos con criterio. En la escuela del siglo XXI, el libro de texto puede recuperar su centralidad no como tecnología dominante, sino como columna vertebral del conocimiento previsto en el currículo, mientras el docente y la IA amplían sus posibilidades a nivel del aula.
Por tanto, conviene precisar que la producción editorial del MINERD podría convertirse no solamente en una colección de textos, sino en una plataforma pedagógica común para elevar la calidad, la equidad y la autonomía profesional de los docentes a nivel del aula.
Naturalmente, hay que garantizar que los libros que entrega el ministerio llegue a manos de los alumnos en tiempo oportuno. Hay mucha negligencia a nivel distrital y local. Por ello me vi obligado a suspender a varios directores por conservar los libros en almacén y no entregarlos a tiempo a los estudiantes. Hay que tener control efectivo de la producción editorial la distribución, la capacitación del docente y el uso de los textos para su efectividad en el aprendizaje de los alumnos.