Movimientos políticos

El estanque cerrado de la política dominicana frente al auge de los independientes

Mientras en América Latina los independientes marcan rutas, en República Dominicana, marchando a contracorriente como hacen los salmones para desovar y morir, cerramos esa válvula funcional de la democracia que nos puede salvar de naufragar en el estanque cerrado de partidos y liderazgos renuentes a renovarse.

Una consulta a la IA sobre la materia respondió rauda: “Las candidaturas independientes ya no existen en la República Dominicana. El presidente Luis Abinader promulgó la Ley núm. 13-26, la cual eliminó definitivamente esta figura del sistema electoral al derogar los artículos 156, 157 y 158 de la Ley núm. 20-23 del Régimen Electoral”. Este recurso compilatorio de uso universal me informó que con esta disposición se consagra un “monopolio político: las candidaturas a cargos de elección popular quedan reservadas exclusivamente a los partidos, agrupaciones y movimientos políticos reconocidos”. Sumando ahora 41 inscritos en la JCE.

Desde los 60, cuando abrimos cauce a la democracia electoral tras Trujillo, las candidaturas independientes y las agrupaciones accidentales han figurado en nuestra legislación como alternativa de participación política abierta al ciudadano, aprovechada en especial para canalizar candidaturas municipales.

Con visión inteligente, los grandes partidos han cooptado en el pasado a figuras notables con popularidad y arraigo propios. Como Corporán de los Santos por el PRSC, Johnny Ventura por el PRD a la sindicatura del DN y Roberto Salcedo por el PLD, 14 años alcalde. El caso de los hermanos municipalistas Lulo Gitte en Moca es emblemático con 5 períodos al frente del ayuntamiento.

Al congreso, Héctor Acosta el Torito, senador por Monseñor Nouel por el PRM, Sergio Vargas, diputado por Villa Altagracia por el PLD. Yaqui Núñez postulado al senado por el DN y el exrector de la UASD Roberto Santana por Ocoa, en la boleta colorá del PRSC. Freddy Beras Goico fue pieza codiciada por los partidos para candidatearlo.

Jorge Blanco, tras visitar Alemania y conocer la Iniciativa Electoral del Nobel de Literatura Gunther Grass que agrupaba independientes a favor del SPD, impulsó la Avanzada Electoral integrada por personalidades prestantes de origen socialcristiano como los galenos Bernardo Defilló y José Joaquín Puello, y los juristas Antonio Rosario y Enmanuel Esquea, así como el maestro Rafael Solano. Desde entonces, el llamado sector externo ganó carta de ciudadanía en los procesos electorales como un carril alterno de participación de los independientes a favor de una candidatura.

El pasado domingo 21 de junio, los colombianos eligieron en segunda vuelta al candidato outsider disruptivo, el abogado Abelardo de la Espriella (El Tigre), del Movimiento Defensores de la Patria, de derecha, superando al candidato de la izquierda en el poder, senador del Pacto Histórico Iván Cepeda. Y antes, en la primera ronda, a los abanderados de los partidos tradicionales de derecha, a la cabeza Centro Democrático del expresidente Alvaro Uribe. En un cierre de suspense, el tablero marcó: 49.65 % (12,95,856 votos) para de la Espriella y 48.7 % (12,703,886) para Iván Cepeda.

En 2025 tocó el turno al economista e internacionalista Rodrigo Paz en Bolivia, sobrino nieto del 2 veces presidente (1952/56 y 1985/89) Víctor Paz Estenssoro del Movimiento Nacionalista Revolucionario, promotor en los 50 de la reforma agraria y la nacionalización minera. A su vez, hijo de Jaime Paz Zamora, fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionaria y presidente de la República (1989/93). Rodrigo Paz, graduado de American University en Washington, ganó en 2da ronda con el 55 %, corriendo como independiente catapultado por Alianza Patria formada ese mismo año, frente Jorge “Tuto” Quiroga, de Alianza Libre.

En Chile, tras el descalabro de los partidos políticos que representó el llamado estallido social de 2019/20 que iniciaron estudiantes en Santiago ante la subida de tarifa del Metro y que se extendió como señal violenta de insatisfacción bajo la 2da administración de Sebastián Piñera, irrumpió la candidatura del exdirigente estudiantil universitario Gabriel Boric por el Frente Amplio. Clasificando en primera ronda en 2021 frente a los grandes partidos establecidos e imponiéndose con 55.8 % en el balotaje a José Antonio Kast, del emergente Partido Republicano, escisión de Unión Democrática Independiente, que junto a Renovación Nacional, reivindicaban el legado de Pinochet, quien gobernó en dictadura durante 17 años.

En un ejercicio de persistencia democrática, el abogado neoconservador fundamentalista católico José Antonio Kast ganó en 2025 en 2da vuelta con 58 % de los sufragios. Tanto Boric como Kast, lo más parecido a candidatos disruptivos en Chile, registraron los mayores niveles de votación de su historia republicana. Devaluando el peso de los partidos tradicionales de la Concertación Democrática y de las agrupaciones políticas de la derecha que sustentaron sendos gobiernos del fenecido empresario Sebastián Piñera, gran amigo de nuestro país.

El economista Javier Milei en Argentina, con un movimiento denominado La Libertad Avanza fundado en 2021, alcanzó la presidencia en 2da vuelta en 2023 con el impensable 81 % de los sufragios, derrotando en toda la línea a los partidos del peronismo y el radicalismo históricos con gran arraigo en ese enorme país del Cono Sur. Que visitaba anualmente durante mi estancia universitaria en Chile, cruzando la maravilla de Los Andes, la prodigalidad frutal de Mendoza y la inmensa pampa gaucha hasta llegar a Bs. Aires. Patria de Gardel, Borges y Piazzolla, y ahora que estamos en Mundial de Futbol, de Maradona y Messi. 

Más cerca de nosotros, en El Salvador, el empresario Nayib Bukele, bajo la Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA) de centroderecha, arribó a la presidencia en 2019 con el 53 %, renovando mandato en 2024 con el 84 % de los votos en primera vuelta, desbancando a los protagónicos ARENA y FMLN, actores gobernantes que llevaron al Pulgarcito de América casi al abismo de la disolución como Estado, con las maras salvatruchas haciendo de las suyas en las calles.

La imposición de un régimen de excepción y el encarcelamiento masivo de las bandas ha restablecido la normalización en El Salvador. Hoy Bukele, con fuerte liderazgo carismático, encabeza junto a la Sheinbaum de México, los índices de aprobación presidencial en Latinoamérica. Seguidos por Luis Abinader.

Desde enero 2024, el sociólogo y diplomático guatemalteco Bernardo Arévalo gobierna su país al alcanzar la presidencia aupado por el movimiento político Semilla. Antes, había ocupado una diputación en el congreso, desempeñándose como embajador ante el Reino de España, obteniendo sendos títulos universitarios en la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad de Utrecht en Holanda, doctorándose en sociología y antropología social.

Hijo del presidente Juan José Arévalo, educador y líder de la izquierda democrática centroamericana y caribeña que combatió a Trujillo a finales de los 40, cuando patrocinó con determinación la expedición de Luperón, bajo el tenaz esfuerzo del general mocano Juancito Rodríguez y la comandancia del puertoplateño Horacio Julio Ornes y el general sanjuanero Miguel Ángel Ramírez Alcántara. Cibao, Norte y Sur, unidos en un haz luminoso de valientes.

En Ecuador el empresario Daniel Noboa Azin, ecuatoriano estadounidense de 35 años, llevado a la presidencia en 2023 por el movimiento Acción Democrática Nacional (ADN), y reelecto en 2025 con el 55 % de los votos en balotaje, encarna esta tendencia que se irradia como un fantasma que recorre el mundo de la política, extendiendo acta de defunción a partidos vueltos insolventes.

De familia super afluente y emparentado con el afable Gustavo Noboa, abogado y catedrático que ejerciera la presidencia entre 2000/03, residente por un tiempo en Santo Domingo con quien hice buenas migas gracias al fraterno José Calzada León. Egresado de Kellogg, Harvard y George Washington, su padre, considerado uno de los empresarios más poderosos del Ecuador, intentó fallidamente alcanzar la presidencia en cinco ocasiones.

En todo este relato que hoy singularizan triunfos de opciones de derecha y centroderecha como la de Keiko Fujimori en Perú, suele olvidarse que entre los fenómenos disruptivos que despedazaron el régimen de partidos existentes figura el comandante Hugo Chávez y su revolución bolivariana en Venezuela, cuyo arribo al poder en 1999 inició un ciclo de 27 años de modelo populista autoritario ahora en fase de extinción por la intervención política y militar de Estados Unidos. La irrupción del comandante Chávez representó la liquidación de Acción Democrática y COPEI, los dos partidos principales del Pacto de Punto Fijo, que junto a URD de Jóvito Villalba garantizaron gobernabilidad democrática tras la caída del dictador Pérez Jiménez en 1957.

Ni hablar de la deriva absolutista del régimen Ortega/Murillo en Nicaragua con copresidencia de alcoba, impensable en la prédica mesiánica del sandinismo romántico de los Ernesto Cardenal, Sergio Ramírez y otras celebridades, que ya lleva dos décadas sobre el lomo paciente del pueblo de Darío. Formando liga con el estalinismo caribeño que hace aguas por todas partes en la Isla Fascinante -como titulara Bosch su obra homónima destinada a resaltar las bondades y belleza de Cuba, enamorado de Carmen Quidiello y su sonrisa cautivante- tras 67 eneros de euforia socialista bajo los hermanos Castro.

Justamente Juan Bosch, arrojado a una celda de la Torre del Homenaje de la Fortaleza Ozama en 1933/34, se inspiró en el vuelo libre de la gaviota para enhebrar versos que cantan a la libertad, fundamento lírico de la criolla homónima a la que Julio Gautreaux puso alas musicales. Asomado junto a la reja, el bardo vegano veía “cómo se alza la gaviota/ y vuela como afanosa de volverse luz”.  Esa es la luz de la Libertad que se despliega en vuelo, por la cual salimos a luchar mozuelos a la plaza pública tras el aldabonazo nacional de Unión Cívica, cuando el armazón de la dictadura se hallaba intacto. Que Munditos de ocasión no podrán contener prevaliéndose de opacas triquiñuelas antidemocráticas desde las bisagras anónimas del poder de turno.

José del Castillo Pichardo, ensayista e historiador. Escribe sobre historia económica y cultural, elecciones, política y migraciones. Académico y consultor. Un contertulio que conversa con el tiempo.