No son cuentos de tres tristes tigres… “che diversi!”

Las memorias de periodistas dominicanos rompen el silencio histórico sobre el ejercicio del oficio

(Cedidas)

Hasta hace pocos años, no era usual que periodistas dominicanos reconocidos o influyentes publicaran memorias, contando detalles que quedaron fuera de sus crónicas, reportajes, artículos o editoriales. Que yo sepa (pregunté a varios “cognoscenti”), Rafael Herrera, Germán Ornes, Mario Álvarez Dugan, Miguel Adriano Tejada, Virgilio Alcántara ni Radhamés Gómez Pepín escribieron relatos autobiográficos. Algunos dejaron obras como la de Ornes sobre Trujillo o las memorias de Cucho Álvarez Pina que realmente compuso su hijo Cuchito. Rafael Molina Morillo publicó en 1955 su ensayo de 175 páginas “La prensa y la ley en Santo Domingo”, luego una biografía de Pedro Santana (“Gloria y Repudio”, Editorial Olimpo, México, 1959, 254 páginas) y en 2013 su autobiografíaMis Recuerdos Imborrables”. El economista e historiador Bernardo Vega, director de El Caribe de 2001 a 2003 y opinador de prensa y televisión, publicó en 2002 su “Diario de una Misión en Washington”, contando sus peripecias como embajador dominicano. Pero hay relativamente pocos libros importantes sobre sus propias vidas escritos por periodistas del país.

Las Grandes Ligas

En los Estados Unidos, al contrario, la autobiografía por escritores o periodistas es uno de los subgéneros más populares. Curiosamente, entre las diez memorias o biografías de periodistas más vendidas recientemente en Amazon y librerías de piso y techo, ocho son por mujeres. Entre ellas: la biografía de Anna Wintour, editora de la revista “Vogue”, por Amy Odell; “Starry and Restless”, por Julia Cooke, sobre las periodistas Martha Gellhorn, Emily Hahn y Rebecca West, cuyas crónicas de mediados del siglo XX desde cinco continentes las hicieron inolvidables; “Book of Lives”, por Margaret Attwood, que el “Boston Globe” calificó como “la autobiografía más espectacular, hilarante y generosa del último cuarto de siglo, o quizás de todos los tiempos…”; y “My Russia” por Jill Dougherty, ex jefa del buró de CNN en Moscú.

Otra obra no tan reciente es “How to Stand Up to a Dictator: The Fight for Our Future” (Cómo oponerse a un dictador…; Harper Collins, Nueva York, 2022, 320 páginas), por la periodista estadounidense-filipina María Ressa (Manila 1963), ganadora del Nóbel de la Paz en 2021, narrando su lucha por la libertad de expresión durante el gobierno autoritario de Rodrigo Duterte en las Filipinas, entre 2016 a 2022. La autora es una activista contra la corrupción. Una de las más fascinantes memorias de periodistas es “Personal History” (Historia Personal; Alfred E. Knopf, N.Y., 1997, 624 páginas; hay edición española por Vintage/PRH Grupo Editorial, Madrid, 2018, 560 páginas), por Katharine Graham (N.Y., 1917-2001), quien enviudó en 1963 al suicidarse su esposo, propietario de “The Washington Post”. Tras asumir su liderazgo convirtió al diario en un influyente medio, logró en 1972 que la empresa cotizara en bolsa y fue la primera mujer presidente de una compañía de las Fortune 500. Su descarnado relato sobre cómo tomó delicadas y valientes decisiones editoriales durante la guerra de Vietnam, el escándalo de Watergate, la renuncia de Nixon y otros eventos, le ganó el premio Pulitzer. “Quante donne di talento!

Estrella oriental

Quizás es apropiado que un activista social de profesión periodista tome prestado, para titular sus memorias, un verso del poeta español León Felipe (Tábara 1884-México 1968), que desde la guerra civil española pasó el resto de su vida exiliado en México, el mismo país en que Juan Bolívar Díaz Santana (Batey Consuelo, 1945) vivió varios años extrañado de su país por motivos políticos y donde ahora es embajador dominicano. “Voy con las riendas tensas y refrenando el vuelo, / porque lo que importa / no es llegar solo ni primero, / sino llegar con todos y a tiempo”, es un retrato poético de la vida del autor de “Con las Riendas Tensas” (Editora Corripio, S.D., 2026, 641 páginas), autobiografía del veterano Díaz Santana. Felipe fue farmacéutico titulado, hijo de un notario, de ajada y fatigada vida, cuya poesía emotiva y casi mística, asuntando la protesta social sin asumir disonancias ideológicas ni partidistas, lo ha convertido en un referente para numerosos hispanoamericanos que fueron jóvenes durante las décadas de los sesenta y los setenta, cuando a muchos deslumbraba la posibilidad de revolucionar al mundo o al menos sus propios países. Díaz Santana es miembro fundador de Participación Ciudadana, militante anti balaguerista y antiguo activista del gremialismo de prensa que creó (con apoyo del PRD tras 1978) al Colegio Dominicano de Periodistas.

En sus memorias, Diaz Santana relata la mudanza de su familia desde la zona cañera del ingenio Consuelo, en San Pedro de Macorís, hasta Santo Domingo, pues sus padres deseaban que los hijos pudieran instruirse bien. La apuesta funcionó. Muy jovencito laboró como reportero de radio y por su combativo estilo contra el presidente Balaguer decidió irse al extranjero tras padecer un atentado. A su retorno, con Balaguer aún en el poder, fue director de influyentes noticieros radiales afines al PRD, director del opositor diario El Sol y miembro fundador de El Nuevo Diario, hasta que pasó al Grupo de Comunicaciones Corripio cuando éste adquirió la televisora Teleantillas, donde por casi cuatro décadas condujo el programa noticioso matutino “Uno + Uno”. Aparte de su desempeño como periodista, fue embajador en Perú y Bolivia durante la presidencia de Salvador Jorge Blanco; en España, concurrente en Andorra y Guinea Ecuatorial, de 2021 a 2025; y desde 2025 en México. Recibió el premio de periodismo de la Fundación Corripio en 2013; el Premio Nacional de Periodismo del Ministerio de Educación, en 2014 y este año el galardón mexicano Flores Magón, por “medio siglo de periodismo militante”.

Esta autobiografía contiene muchísimos detalles y puntos de vista sobre la muy exitosa carrera de Díaz Santana, durante más de seis décadas en la prensa y la docencia universitaria uasdiana, participando en la política, ejerciendo como diplomático y liderando campañas de opinión. Merece leerse, aunque tomando con un grano de sal algunos severos juicios sobre personalidades a quienes no perdonó ni post mortem. El libro lo prologó otra excelente periodista, Margarita Cordero. Fue presentado por el abogado Pancho Álvarez y el periodista Fausto Rosario Adames (quien también publicó recientemente un libro resaltando a izquierdistas que entrevistó).

Liceista de Gascue

De la generación posterior a la de Díaz Santana, el abogado y escritor José Báez Guerrero (S.D. 1958) publicó “¡Más es usted!” (Arte Tuto/Editora Búho, S.D., 2023, 588 páginas), sus memorias en ocasión de celebrar 45 años ininterrumpidos de ejercicio periodístico, principalmente como articulista de opinión y analista político. El libro lo presentó don Aníbal de Castro, director de Diario Libre. En 64 capítulos con excelentes descripciones y dramáticas confesiones sobre aspectos personales, Báez Guerrero lleva al lector desde su infancia, educación dentro y fuera del país, sus pininos en el periodismo y su larga trayectoria como reconocido asesor empresarial, hasta anécdotas inéditas de sus encuentros con Trujillo, Balaguer, Bonnelly, Reid Cabral, Bosch, Peña Gómez, Guzmán, Majluta, Jorge Blanco, Jacinto Peynado, Leonel Fernández, Hipólito Mejía, Danilo Medina, Luis Abinader y muchos otros.

Báez Guerrero se revela como un fino analista que desde 1984 ha escrito otros 30 libros en los géneros de ensayo, historia, novela, cuento y poesía. Su biografía “Guzmán, vida, gobierno y suicidio” (Montalvo, S.D., 2009, 408 páginas) fue premio nacional de historia en 2009; “Buenaventura Báez” (Arte Tuto/Búho, S.D., 2014, 818 páginas) fue premio FIL León Jimenes 2015. Ambas obras llevan ocho reimpresiones. Me sorprendió que este laureado periodista incluya entre sus obras unos versos que me parecen formidables, elogiados por José Mármol. El Listín Diario calificó sus cuentos “Siete Gotas de Arena” así: “en nueva edición trilingüe, Báez Guerrero entrega esta colección de historias escritas en una prosa ejemplar, que revela su dominio del género, su veteranía en el oficio de narrador culto que maneja con destreza los intrincados misterios de la memoria, la fatalidad del destino, los exorcismos para conjurar el olvido, las delicias del sexo, pero, sobre todo, con elegancia insuperable, los escabrosos pasadizos de la historia y la política continentales…”. Me falta leer varios libros suyos, entre ellos el reciente “Padre Nuestro” (Búho, S.D., 2025, 120 páginas), un emotivo ensayo existencial y teológico, muy distinto a sus usuales debates periodísticos o libros sobre historia, “una obra íntima escrita desde la vulnerabilidad, la madurez y la búsqueda espiritual”. Más adelante deberé referirme a mi hallazgo de este multifacético artista y pensador dominicano. En cuanto a sus memorias, hay que leerlas. Para mi fueron un deleite. “Che fenomeno!”.

Muy distinto

Muy diferente del “periodismo militante” y comprometido con causas sociales del embajador Díaz Santana y del poliédrico gozo literario del abogado Báez Guerrero, un tercer autor, Ruddy L. González (S.D. 1950), que toda su vida ha sido exclusivamente periodista, presentó hace pocos días su ópera prima, “Prensa versus Poder: de Bosch a Abinader, 60 años de democracia” (Editora Corripio, S.D., 2025, 666 páginas). El propio autor confiesa que se trata de una narración sin mayores pretensiones que la de un simple observador, sobre su vida profesional, profusamente ilustrada y con interesantes anécdotas involucrando a importantes personalidades, en su mayor parte políticos y militares.

A falta de uno, el libro tiene tres prólogos, por distinguidos colegas que el autor define como sus hermanos: Miguel Franjul, actual director del Listín Diario; Manuel A. Quiroz, exdirector de El Caribe; y el abogado Ricardo Rojas León, antiguo compañero de labores de González en el vespertino Última Hora (que años después González dirigió). Franjul afirma que la obra “ayuda a comprender el clásico conflicto entre la prensa y el poder público a la hora de difundir informaciones”. Desde sus inicios como fotógrafo de El Caribe en 1967, con posteriores estudios de periodismo en la UASD, González logró acumular experiencia y fogueo, bajo el padrinazgo de Mario Álvarez Dugan, subdirector de El Caribe, de cuya mano llegó a ser corresponsal de la importante agencia noticiosa estadounidense The Associated Press.

El capítulo para mi más asombroso, por cándido y revelador, es el titulado “Frank Cabral Calcagno, un hombre de Estado”. Aparte de su amistad y relación con Cabral, por admisión propia el más notorio especialista privado en la interceptación de telecomunicaciones, González explica que “la historia dominicana del poder político-militar postdictadura no se puede escribir sin dedicarle un espacio a un personaje que gravitó en muchos de los episodios y sus desenlaces, en que fueron protagonistas sectores del más alto nivel político, militar y empresarial”. Esta reveladora autobiografía, aun sea por motivos extraliterarios, también merece leerse. “Che grande giornalista!”.

¡Ah! Realmente no se si el título de hoy es por la novela de 1967 de Cabrera Infante, que ganó el premio Biblioteca Breve o el viejo trabalenguas “tres tristes tigres tragaban trigo en un trigal en tres tristes trastos”, aunque, ¿qué clase de tigre vegetariano come trigo?