Antes de la Revolución de Abril (II)

Juan Bosch y las reformas liberales que atemorizaron a los sectores poderosos

En 1963, durante el gobierno constitucional del PRD, Juan Bosch aplicó una política de respeto a los derechos humanos y del ciudadano. Al mismo tiempo fue tolerante con la oposición política, tanto conservadora como izquierdista.

Algunas de sus ejecutorias fueron impulsar un programa de reforma agraria en beneficio de campesinos sin tierra; proyecto que atemorizó a muchos terratenientes quienes, erradamente, creyeron que sus propiedades serían confiscadas.

Por otro lado, inspirado en la escuela hostosiana, favoreció la educación laica; política que disgustó al clero católico cuyas relaciones nunca fueron cordiales con el Gobierno de Bosch.

El sector empresarial, entonces en pleno desarrollo y que comenzaba a operar sin las limitaciones a la competencia impuestas por la dictadura, también sintió temor ante la actitud liberal y tolerante del Presidente respecto de los izquierdistas.

Al igual que la Iglesia católica, gran parte de la oligarquía, los conservadores y la cúpula militar -moldeada según el esquema de dominación trujillista, desconfiaban de Bosch y temían que gobernara más inclinado hacia el lado de la izquierda liberal. Bajo esa errada percepción, pronto se comenzó a conspirar para sustituir el nuevo orden político vía el golpe de Estado. Así, en marzo de 1963, se creó una organización no partidista llamada Acción Dominicana Independiente (ADI), que realizó numerosas manifestaciones contra el Gobierno.

En el plano internacional, por ejemplo, se produjo un grave incidente con Haití, en abril, después de que la embajada dominicana en Puerto Príncipe fuera rodeada por militares haitianos pretextando que en dicha sede se habían escondido varios conspiradores contra el dictador Francois Duvalier. Las fuerzas armadas dominicanas, incluso, fueron alertadas en caso de que hubiese sido necesario defender la soberanía territorial dominicana en el país vecino; pero, la oportuna intervención de la OEA evitó que la crisis degenerara en un casus belli.

El 31 de julio, el Episcopado protestó públicamente denunciando una campaña contra la Iglesia católica, impulsada por grupos alegadamente comunistas. Concomitamente, en todo el país se organizaron manifestaciones, llamadas de “Reafirmación cristiana” y, en las que, en lugar de venerar a Dios, se acusaba al Gobierno de pro comunista.

A principio de septiembre, la crisis había llegado a niveles insospechados, generándose una atmósfera de inseguridad nacional. Semejante coyuntura fue aprovechada por grupos de comerciantes, industriales y empresarios que decidieron apoyar una huelga general que duró dos días y estremeció los cimientos del gobierno constitucional.

En la madrugada del 25 de septiembre de 1963, un grupo de militares, encabezado por el entonces secretario de las Fuerzas Armadas, mayor general Víctor Elby Viñas Román, ejecutó un golpe de Estado que derrocó el gobierno constitucional presidido por Juan Bosch, a quien apresaron y luego deportaron con destino a Puerto Rico.

Los militares golpistas, que contaron con el respaldo de la CIA, de poderosos sectores oligárquicos y de políticos conservadores, dispusieron la formación de un gobierno de facto llamado Triunvirato, que asumió funciones casi dictatoriales y, de inmediato, declaró fuera de la ley a los partidos políticos calificados de izquierdistas o pro comunistas, disolvió el Congreso Nacional, suprimió la Constitución de abril de 1963 y restableció la del Consejo de Estado de septiembre de 1962.

De esa manera terminó el primer ensayo liberal en República Dominicana, después de una horrible tiranía. Sobrevino, entonces, una época de sostenida inestabilidad política y social hasta que, después de 1978, el pueblo dominicano comenzó a construir la verdadera democracia.

Historiador y ensayista. Especialista en historia dominicana.