La Navidad y sus bombillitos
Ya se percibe la atmósfera del tiempo venidero
He visto casas y apartamentos que ya han puesto sus bombillitos navideños en los balcones o en las partes estratégicas de sus estructuras. Quien visita la ciudad se da cuenta de la gran cantidad de personas que entiende que la navidad llegará a ritmo acelerado. Poner los bombillos bien temprano (y los árboles navideños) es algo que ocurre en octubre y noviembre. Me decía alguien de otro país: “aquí todavía estamos en otoño”.
La navidad se acerca con su compendio de celebraciones. Es una época para pasar balance. Lo interesante es ver cómo la ciudad se llena de bombillitos. Una señora me ha dicho: “a mí me gusta ponerlos bien temprano”. Todo el mundo recuerda que Hugo Chávez quiso que la Navidad entrara por decreto mucho tiempo antes de la fecha acostumbrada, algo que al parecer hizo también Delcy Rodríguez, adelantarla (vamos). Pero no se pueden atraer las fiestas si la gente está en carestía. Las cifras económicas dadas por Donald Trump son tema de conversación. Otra persona me espetaba: “Trump tiene razón cuando habla de Zelensky”. No es cierto que tenemos que estar en guerra en tiempos pascueros. Habría que esperar a que este tiempo sea de confort y meditación de muchos líderes.
Uno se encuentra con la seguridad de nociones compartidas o sopesadas durante un largo tiempo, toda una vida. Pero hay aprendizajes que ocurren a fin de año. El nuevo año es un renacer y el lado espiritual, así como el económico, exige resiliencia. Es determinante entender cómo marchamos en la economía, aquí y en otras partes. Me decía alguien: “mirémonos en los espejos de otros”.
Al final de la historia, sabemos que las cifras económicas no son un documento muerto. Nos permiten entender cómo hemos ido a través de todo el año. Y con esto es fácil refocilarse, esperar a que el año nuevo traiga noticias positivas. De lo que se trata es de entender lo que dice el PIB y el ingreso per cápita, la política monetaria del gobierno, el nivel de la presión fiscal, la balanza de pagos, el tipo de cambio, las tasas de interés, y el nivel de demanda global de la economía, por ejemplo. En el extranjero, ansían estar aquí y mucha gente hace planes para venir a fin de año. Alguien me decía: “uno siempre quiere venir, pero todo se hace costoso”.
Es cierto, pensé. Lo demás es interpretación como la de los romanos Tito Livio y Plutarco, para no hacer la esencial pregunta: ¿Marguerite Yourcenar habló de las fiestas navideñas en la Roma de Adriano? Adriano gobernó entre los años 117 y 138 d. C, mucho antes de que el cristianismo fuera la religión oficial del imperio romano o que se instituyera el 25 de diciembre como el día del nacimiento de Cristo. Buscar el libro publicado en 1951, se nos hace interesante; comprender más allá de las cifras y entender la postura de los políticos, será un plus.