El favor de Chú a David

Tres décadas de militancia bajo la lupa: el debate sobre el perfil partidario de David Collado

Las declaraciones de Jesús Vásquez Martínez tratando de demeritar el recorrido partidario de David Collado recuerdan una escena de la aclamada película A Few Good Men, cuando la impertinencia con que una abogada defensora pretendía incidentar el interrogatorio a un testigo de la parte contraria, obligó al juez a reivindicar frente al jurado la condición de experto del interrogado, fortaleciendo así los argumentos de la parte acusadora y provocando la reprimenda de sus compañeros de barra. 

Y es que el desatino de Chú, al afirmar que David Collado no es un dirigente perremeísta, que no ha hecho vida en ese partido ni ha desempeñado labores orgánicas en sus estructuras, no solo provocaron un rechazo prácticamente generalizado de la dirigencia de la organización, sino que además abrieron el espacio para que dirigentes de importancia que apoyan las aspiraciones del ministro de Turismo, recuerden y reconozcan su larga y exitosa trayectoria política. 

Porque aunque David prefirió no contestar y los miembros de su equipo hicieron un llamado a la moderación, también aprovecharon la ocasión para recordar que es fundador del PRM y miembro de su principal órgano de dirección, y que desde mediados de los años noventa del siglo pasado formaba parte del viejo Partido Revolucionario Dominicano, donde llegó a ostentar la secretaría de finanzas de sus estructuras de juventud.

También sus campañas como aspirante a diputado por el Distrito Nacional, con una primera candidatura arrebatada en el 2006 y otra electoralmente exitosa en el 2010, resultando el candidato más votado en la circunscripción uno de la Capital. Y el rol desempeñado en cada una de las elecciones presidenciales realizadas en este siglo. 

Y muy especialmente su victoriosa candidatura a alcalde del Distrito Nacional, obtenida en un escenario de extrema dificultad, desde la oposición y con un partido de reciente formación y, por lo tanto, con estructuras aún debilitadas. Además de lo que significó alcanzar una posición de tanta relevancia, no solo para el ánimo de un partido en dificultades que acababa de perder unas elecciones, sino también para una militancia que en ese momento avizoraba dieciséis largos años en la oposición.  

La imprudencia del amigo Chú hizo que el presidente de la República y del partido, Luis Abinader, hiciera un llamado a la prudencia recordando que no es necesario demeritar a otros aspirantes para promover una candidatura, y que el vicepresidente ejecutivo, Deligne Ascensión, desligara al Partido Revolucionario Moderno de ese tipo de planteamiento.

Y es que, salvo algún coquito huero, ningún dirigente o persona ligada a otros proyectos presidenciales se ha sumado ni respaldado esas declaraciones, y quienes han elevado la voz lo han hecho para garantizar la unidad partidaria.

Así que al final, lo que a todas luces fue un lapsus de Vásquez, en lugar de dañar a Collado o afectar sus aspiraciones, brindó el escenario ideal para recordar a las bases perremeístas el arraigo y los años de activismo, trabajo y lealtad partidaria que ha demostrado a lo largo de más de tres décadas de militancia. 

Y es que, tal vez sin quererlo, en lugar de perjudicarlo, todo indica que Chú le hizo un gran favor a David.