La deuda pendiente de la electricidad rural
Comunidades que aún esperan electricidad en la cordillera Central
La historia de una comunidad de la cordillera Central que realiza colectas para obtener electricidad refleja dos realidades dominicanas: las brechas que aún persisten en zonas apartadas y la capacidad de organización de comunidades que se niegan a quedarse rezagadas.
Aunque República Dominicana ha avanzado de manera importante en la expansión del sistema eléctrico, con nuevas líneas de transmisión, proyectos energéticos y mayor impulso a las energías renovables, todavía existen áreas rurales donde la geografía montañosa dificulta llevar el servicio de forma rápida y sostenible.
En ese contexto cobra relevancia el Plan Nacional de Electrificación Rural, orientado a reducir desigualdades históricas y conectar comunidades tradicionalmente excluidas. Sin embargo, casos como este evidencian que aún hay poblaciones esperando respuestas más ágiles y soluciones definitivas.
La electricidad no es solo un servicio: representa educación, desarrollo económico, comunicación y bienestar. Por eso se entiende la urgencia de quienes buscan alternativas ante procesos que perciben demasiado lentos. Más allá de la crítica, también emerge un mensaje esperanzador: estas familias eligieron la participación comunitaria y el esfuerzo colectivo para mejorar sus condiciones de vida y reclamar acceso digno a servicios esenciales.
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