Que no lancen más sueños al fondo del mar

El drama de los viajes ilegales en yola que no se detiene

Una de las caricaturas más emblemáticas y crudas de Boquechivo está enmarcada en la entrada de la redacción de Diario Libre. Muestra a dos tiburones con servilletas al cuello almorzando de una yola naufragada. Es una de las recreaciones magistrales que creó para este diario Harold Priego. Así retrató una tragedia con la que convive desde hace décadas la sociedad dominicana y que todavía hoy continúa regalando cadáveres a los peces.

Mientras en Haina esperan los restos de sus familiares y noticias sobre los desaparecidos, luego de que una yola zozobrara cargada de inmigrante ilegales hacia Puerto Rico, la Armada interceptó otra embarcación en Samaná con 59 personas.

Por suerte, esta vez, no hubo muertos desaparecidos ni apresados por las autoridades puertorriqueñas, que, en contraste, también enfrentan la emigración masiva de sus ciudadanos, apagones y crisis económica. Pero esa situación, las medidas cada vez más duras del gobierno de Trump contra los extranjeros ilegales y los riesgos del trayecto no frenan ese goteo de criollos lanzándose al mar que se reduce o incrementa, pero no para. 

Mientras tanto, los organizadores de estos viajes entran y salen de las prisiones sin que celebremos condenas ejemplares contra ellos. Ojalá que los responsables de la embarcación interceptada en Samaná, sobre la que hay 59 fuentes de información, sí vayan largo tiempo a la cárcel y no tengan la oportunidad de volver a llenar de incautos yolas que terminan cargadas de sueños truncados en el fondo del mar.

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