¿Qué hace Abinader en Dubái?

La ubicación dominicana como ventaja en el comercio global

Viajar doce horas en avión no es un capricho cuando lo que está en juego es el posicionamiento estratégico del país. El presidente Luis Abinader está en Dubái haciendo exactamente lo que corresponde a un jefe de Estado en el siglo XXI: promover la República Dominicana donde están los capitales, donde se decide buena parte del comercio global y donde la logística es una práctica cotidiana.

La pregunta no debería ser por qué Dubái, sino por qué no hacerlo. Los Emiratos Árabes Unidos son una potencia en cadenas de suministro, puertos, zonas francas y hubs logísticos. Saben —mejor que muchos— que el comercio ya no se gana solo produciendo, sino moviendo mercancías con eficiencia, rapidez y seguridad. Y ahí está la apuesta dominicana.

Tenemos ubicación, estabilidad, conectividad aérea y marítima, y un marco jurídico que puede resultar atractivo si se comunica bien. Pero nada de eso se vende solo. Hay que ir, explicarlo, insistir. La diplomacia económica no se ejerce desde el escritorio.

Abinader habla de hub logístico porque entiende que ese es uno de los caminos más directos para crear empleo, atraer inversión y generar bienestar. Hacerlo en Dubái, donde ya existen inversiones en suelo dominicano y conocimiento probado, es un cálculo correcto. Sobre todo, es visión.

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