(Des)virtudes dominicanas

El afán de aprobar reformas a última hora revive la cultura dominicana de dejar todo para el final

Una sesión de la Cámara de Diputados. (Archivo)

El dominicano (o la mayoría) no tiene la virtud de ser puntual. Si recibe una invitación para una hora determinada, su cultura le susurra: “A esa hora convocan, pero comenzará más tarde”.

El dominicano (o la mayoría) tampoco tiene la virtud de cumplir sus pendientes a tiempo. Cuando llega la fecha límite, esa misma cultura lo empuja a correr para cerrar el compromiso y cumplir como sea, aunque no sea bien.

Al dominicano (o la mayoría) también le encantan los chances. Si algo está a punto de ocurrir, siempre aparece la esperanza de conseguir una excepción que le permita salir beneficiado.

El Gobierno dominicano representa dignamente esa cultura. Sus actividades no siempre comienzan puntuales; los plazos suele cumplirlos al borde del vencimiento —cuando los cumple— y, cuando la presión aprieta, también busca sus propios chances.

En esa prisa de último momento nos ha metido a todos. Tuvo un año para pulir el nuevo Código Penal, pero ahora pretende aprobarlo a la carrera antes del 3 de agosto. Tuvo dos legislaturas con la reforma policial guardada en una gaveta, pero ahora también hay que sacarla adelante antes de que termine el mes.

Y en medio de esta carrera, de las impuntualidades y de los chances, entraron unos personajes que volaron hasta las alturas: los influencers. De pronto, el Gobierno parece escucharlos más que a los cerebros brillantes consultivos, como si la cantidad de seguidores, los views, el verbo irreverente y los dedos que deslizan una pantalla fueran la mente que dirige este país en desarrollo.

Un viejo dicho popular sentencia: “Hay que estar vivo para ver cosas”. Y, mientras sigamos respirando, no dejarán de aparecer nuevos ingredientes para esta batida dominicana. Lo que cambia no es la receta, sino quién le echa el próximo ingrediente.

Jefa de Redacción de Diario Libre. Anteriormente, editora de Economía desde 2021. Se ha especializado en periodismo de investigación, multimedia y de datos, y ha sido docente de periodismo. Ganadora de una Mención Honorífica en el Premio a la Excelencia Periodística de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), entre otros reconocimientos.