A la cárcel, ¿de paso?

Estar preso de manera injusta no es un fenómeno exclusivo de la República Dominicana

Imagina que te acusan de un delito. Te presentan ante un juez y este determina que, mientras se establece si eres o no inocente, no debes volver a tu casa con tu familia, ni trabajar, ni estudiar. Nada. Ese juez ordena tu prisión preventiva porque considera que, si permaneces en libertad durante la investigación, podrías fugarte del país o esconderte en un lugar donde nadie pueda encontrarte para continuar el proceso.

El juez fija una cantidad determinada de meses. El tiempo pasa. Mientras esperas recluido, conoces personas intimidantes, acusadas de cometer crímenes mucho más graves que el que te imputan. Pero también conoces a otras como tú, que permanecen tras las rejas esperando que la justicia determine si son culpables o inocentes.

En la prisión unos salen y otros entran. Los meses prometidos se convierten en años. Hasta que un día un grupo de abogados descubre que existes y se da cuenta de que llevas casi 20 años preso de manera preventiva. ¿Injusto?

Pues esta semana supimos que eso le ocurrió a un hombre recluido en el Centro de Corrección y Rehabilitación Beller, en Dajabón. Permanecía allí desde el 2006 sin una sentencia. En ese tiempo desarrolló problemas de salud mental que, según los abogados de la Oficina de Defensa Pública del Departamento Judicial de Montecristi, terminaron por hundir su caso en un limbo judicial. Fue en febrero de este año cuando se ordenó su libertad.

Estar preso de manera injusta no es un fenómeno exclusivo de la República Dominicana. Casos similares se han documentado en otros países. Pero aquí existe un agravante: el 65 % de los privados de libertad en nuestras cárceles está “de paso”, bajo prisión preventiva. Mientras esperan una decisión judicial, el tiempo sigue corriendo. Los años pasan, la vida continúa sin ellos y el Estado los mantiene con los impuestos de todos.

La prisión preventiva se ha convertido en el talón de Aquiles del sistema de justicia de este, nuestro país en desarrollo. 


Jefa de Redacción de Diario Libre. Anteriormente, editora de Economía desde 2021. Se ha especializado en periodismo de investigación, multimedia y de datos, y ha sido docente de periodismo. Ganadora de una Mención Honorífica en el Premio a la Excelencia Periodística de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), entre otros reconocimientos.