Pedro Santana también es RD

Desarrollar la frontera dominicana requiere más presupuesto y menos discursos

Hay lugares del país que solo aparecen en el mapa cuando ocurre una tragedia, una visita presidencial o un operativo militar. El resto del tiempo parecen condenados al olvido. Pedro Santana, en la provincia Elías Piña, es uno de ellos.

El pasado fin de semana tuve la oportunidad de regresar a ese municipio fronterizo después de más de dos décadas. Encontré un pueblo limpio, ordenado y bien cuidado. Sus calles transmiten la sensación de una comunidad que se esfuerza por avanzar. Detrás de esa realidad está el trabajo del alcalde Starlin Contreras, un joven que demuestra pasión por su tierra y un evidente compromiso con la gestión municipal.

Pero basta conversar unos minutos con las autoridades locales para comprender que el mayor obstáculo para el desarrollo de Pedro Santana no es la falta de voluntad, sino, la ausencia de recursos.

Con poco más de seis mil habitantes registrados en el último Censo Nacional de Población y Viviendas, aunque las autoridades locales estiman que la población supera los ocho mil residentes, el municipio también soporta diariamente la presencia de una cantidad similar de ciudadanos haitianos que trabajan como empleados domésticos, jornaleros agrícolas y obreros. Es decir, los servicios municipales terminan atendiendo una población mucho mayor que la que reflejan las estadísticas oficiales. Pedro Santana tiene una extensión de 548 kilómetros cuadrados, conformado por extensiones territoriales de ciertas áreas rurales adyacentes o parques nacionales circundantes.

Sin embargo, el Presupuesto General asignado para este año apenas alcanza los RD$24 millones. Una cifra que resulta insuficiente para responder a las necesidades de un territorio fronterizo que requiere inversiones en infraestructura vial, drenaje pluvial, aceras, contenes, espacios públicos y programas sociales que contribuyan a mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

No se puede exigir desarrollo donde apenas existen los recursos para cubrir el funcionamiento básico de una alcaldía. Mucho menos cuando se trata de una comunidad que cumple un papel estratégico para la seguridad, la soberanía y la presencia permanente del Estado en la frontera.

Durante años se ha hablado de impulsar el desarrollo fronterizo. Se han aprobado leyes, diseñado incentivos y anunciado planes especiales. Pero la realidad demuestra que muchos municipios continúan esperando que esas políticas se traduzcan en obras concretas.

Pedro Santana merece mucho más que discursos. Merece inversiones que permitan aprovechar su potencial agrícola, fortalecer su infraestructura y ofrecer oportunidades a sus jóvenes para que no tengan que abandonar su tierra en busca de un futuro mejor.

Mirar hacia la frontera no debe limitarse al control migratorio o a la vigilancia militar. También implica garantizar condiciones dignas para quienes decidieron hacer patria desde esos rincones del país.

Porque fortalecer municipios como Pedro Santana no es un acto de generosidad. Es una inversión en el desarrollo equilibrado de la República Dominicana y un compromiso con una población que, pese a las limitaciones, sigue creyendo en el futuro de su comunidad. 

Ahora le corresponde al Gobierno demostrar que esa confianza tiene respuesta. 

Profesional del periodismo egresada de la UASD. Cuenta, además, con concentración académica en Comunicación Corporativa, Marketing Digital, Español, Lingüística y Literatura.