Cultura marrullera
¿Por qué esa necesidad de falsa trascendencia?
En un país donde la trampa es cultura, no avergüenza el espectáculo de mal gusto ocurrido con la visita de IShowSpeed a República Dominicana. No hablamos de los muchachos que salieron a verlo ni del barrio que lo recibió con vitilla, música y dominicanidad. Eso, al final, forma parte de la cultura de internet. Lo decimos por la marrulla.
Porque, hasta ahora, de todos los países visitados por IShowSpeed, el episodio en el que una transmisión aparece inflada con cifras irreales solo ha quedado asociado públicamente a un solo país: República Dominicana. No fue en Indonesia, que sí logró números históricos. Tampoco en un mercado gigante. Fue en RD. Donde se vendió como hazaña nacional una audiencia que luego el propio streamer desmontó al decir que YouTube le confirmó que había bots para dar y regalar.
¿Por qué esa necesidad de falsa trascendencia? En vez de disfrutar la exposición natural, alguien quiso fabricar grandeza o hacer quedar mal a terceros, porque en la viña del Señor nada se puede dudar. Había que gritar que “RD rompió YouTube”. Había que inflar el pecho, aunque fuera con aire comprado.
Esa es una mala costumbre nacional que aplica en todos los órdenes: confundir visibilidad con prestigio y bulla con éxito. Si algo no alcanza, se maquilla. Si el dato no da, se empuja. Si la realidad no produce portada, se le mete espectáculo. Y después, cuando se cae el montaje, viene el ridículo.
Lo ocurrido se puede ver como una monería de las redes sociales. Un evento de muchachos. Pero ¿por qué hay que meter la cuchara? ¿Por qué no se puede disfrutar el momento y seguir adelante?
La visita de IShowSpeed pudo ser una anécdota simpática: un streamer global en barrios dominicanos, el país convertido en escena viral, la cultura popular circulando por millones de pantallas. Pero terminó salpicada por una sospecha de trampa: igual que los esteroides, que las elecciones, que los turnos en las filas, que los exámenes para aplicar a un cupo. La marrulla está hasta el tuétano.