Levántate
Venezuela enfrenta el desafío de reconstruir sus ciudades y su confianza institucional
Venezuela está frente a dos reconstrucciones al mismo tiempo. La primera es la de los edificios colapsados, familias desplazadas, servicios interrumpidos y una emergencia que todavía no termina de medirse. La segunda es más difícil: reconstruir la confianza en un país que llegó a esta tragedia después de años de fractura institucional, crisis política y deterioro de la vida pública.
Se teme que las pérdidas humanas se cuenten en decenas de miles, además de los heridos y personas que quedarán con lesiones para toda la vida. En daños materiales, Copernicus, el programa de observación de la Tierra de la Unión Europea, identificó 434 edificios totalmente colapsados y otros 1,304 con posibles daños. Organismos humanitarios han reportado miles de estructuras afectadas en la zona cero. También se han informado problemas en servicios eléctricos, presión sobre hospitales, afectaciones en zonas portuarias y revisiones en infraestructuras estratégicas como Maiquetía y La Guaira. Y a esto hay que añadir los comercios desaparecidos.
Frente a ese cuadro, la pregunta trasciende el quién manda mañana. La pregunta es quién reconstruirá Venezuela, con qué reglas, bajo qué controles y con qué nivel de transparencia.
La tragedia ocurre en un momento político decisivo. Venezuela ya había iniciado 2026 marcada por la captura de Nicolás Maduro y por la pregunta sobre el futuro del poder. Pero los terremotos cambiaron la escala del debate. La transición no será solo electoral ni palaciega. También tendrá que responder dónde vivirán los desplazados, cómo se levantarán las zonas destruidas, quién manejará los fondos internacionales y qué instituciones tendrán autoridad creíble para fiscalizar.
En 2024, el Consejo Nacional Electoral proclamó un resultado sin publicar las actas completas por mesa; el Centro Carter no pudo verificarlo y el Tribunal Supremo terminó validando la versión oficial. Ese mismo circuito no puede ser el encargado de administrar sin controles la reconstrucción de un país devastado.
Venezuela necesita ayuda, pero también está ausente de reglas, aunque el régimen actual ya cuenta con el apoyo del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Venezuela necesita técnicos, alcaldías, universidades, gremios, comunidades y organismos internacionales participando en el proceso. Necesita contratos públicos, censos verificables de daños, registro claro de víctimas y auditorías reales.
Levántate, Venezuela. Pero no para volver al mismo sitio. Levántate para que cada pared reconstruida tenga también un cimiento institucional distinto.