Jake Kheel: “La IA ayudará pero no reemplazará a la capacidad de mantener un animal vivo”
La Fundación Puntacana inaugurará en abril el Centro de Innovación Marino
La República Dominicana conserva apenas el 1 % de los corales que bordeaban sus costas no hace tanto tiempo. En los años 90 del siglo 20 (o sea, anteayer) se empezó a monitorear este complejo ecosistema ante la evidencia de su deterioro.
Pero empecemos por aclarar algo: los corales son animales. Nacen, crecen, se reproducen y mueren. Son animales que no se mueven, con un ciclo de vida complejo. No son plantas ni rocas, como se cree demasiado frecuentemente.
¿Un 1 % marca la hora de oficiar un sentido funeral? No si se trabaja por su restauración. Por eso, los esfuerzos para rehabilitar los corales, conseguir su reproducción e implantación, son indispensables. En las costas del Este, Fundación Puntacana en su Centro de Innovación Marino trabaja callada y denodadamente por salvar los que quedan y conseguir implantar nuevas colonias. Jake Kheel, vicepresidente de la Fundación Puntacana y a la cabeza del proyecto de restauración de corales, tiene muy claros los objetivos y las dificultades de esta batalla.
—¿Cuál ha sido la causa de la práctica desaparición de los arrecifes de coral?
El repliegue de los corales es evidente a nivel local, regional y mundial. Aquí registramos menos del 1 % de cobertura viva respecto a la barrera que había hace unos años. Las causas son muchas: enfermedades, aumento de la temperatura del agua, contaminación, sobrepesca, depredación por parte de yates…
—¿En cuántos años se ha perdido ese 99 %?
Tenemos estudios desde los años 90. Los hicimos con Rubén Torres antes de que existiera Reefcheck, y con Ricardo, también biólogo, que manejaba el centro acuático del antiguo hotel Punta Cana. Ellos hicieron el primer levantamiento científico sobre la situación de los corales en el país.
—¿El deterioro ha sido tan rápido en todo el mundo?
Han habido picos y mortandades masivas como la de los años 80, tanto en las acroporas como en los erizos. Ahora bien, la tendencia, si uno ve la curva desde lejos, es que la velocidad se ha acelerado por factores locales y globales. En Florida y en muchas partes del Caribe, viveros y zonas restauradas con más de 10 años murieron en semanas por un blanqueamiento. Murieron tras un esfuerzo de años.
—¿Cuándo empieza a trabajar el Grupo Puntacana en defensa del arrecife?
Realmente fuimos pioneros en los trabajos de restauración de corales en el Caribe. Fragments of Hope trabajaba en Bélice y había otro proyecto en Honduras. En un principio nos enfocamos en proteger dos especies en peligro de extinción, era un pequeño vivero artesanal en el agua. Hablamos de 2004.
—¿Cómo trabajan para salvarlos?
Los procesos ecológicos de muchos años no pueden ser remediados por iniciativas puntuales. Son importantes todos los proyectos de restauración de coral, de monitoreo para saber lo que está sucediendo, para identificar qué medidas pueden aportar un grano de arena. Al trabajar en el marco del Samar, el Santuario Marino de Arrecifes del Sureste, podemos avanzar coordinados. La Fundación Puntacana y Fundemar son socios estratégicos que están conformando el Marine Innovation Hub. Hemos venido trabajando desde hace más de diez años en coordinación.
—¿Realmente actúan como barrera?
Sí. Cuando se pierde un metro de arrecife de coral, la estructura física se va subsumiendo. Cuando no existe esa piel de coral que mantiene el fondo intacto, literalmente la piedra comienza a reducir porque la barrera coralina sujeta la roca y la arena. Sin corales el fondo queda más a riesgo de oleaje, de inundaciones, de los huracanes.
El Centro de Innovación Marino
En abril se inaugurarán las nuevas instalaciones del Centro de Innovación Marino, junto a Playa Blanca. Unas modernas instalaciones con 32 tanques en los que se crían los corales y con capacidad para llegar a 64 tanques. Laboratorios equipados y supervisión continua de los ejemplares. Contará además con un moderno espacio interactivo de vocación educativa para los visitantes. En el centro trabaja un equipo de 21 personas: científicos, biólogos, estudiantes, pasantes, voluntarios ...
—Apenas quedan dos meses para la inauguración del Centro…
Esa es la idea, iniciar en abril. Queríamos tener unos meses para aumentar las poblaciones que tenemos en custodia. Trabajamos con organismos vivos, queremos tener cosas que mostrar. Nos enfocamos en el trabajo científico de restauración de corales y de otros organismos marinos que benefician a los corales, pero el Centro viene con un enfoque muy grande en el público, tanto para los turistas como para las comunidades cercanas, colegios y universidades.
—¿Qué podrán ver los visitantes?
Estamos haciendo un muelle y viveros cerca del muelle donde puedan caminar, entrar al agua y estar cerca de corales. No será necesario ir en bote. Queremos que los visitantes pueden ver cómo funciona esa parte del proceso. Y estamos diseñando con Explora, una firma colombiana, un túnel con acceso a través de ventanas a todos los laboratorios y tanques. En 20 o 30 minutos el visitante podrá ver todo el proceso sin riesgo para los ejemplares.
—¿República Dominicana tiene más problemas que otros países del área?
El problema es común, y a nivel mundial. Ningún problema ambiental de esta envergadura puede tratarse si no es con una visión regional. La naturaleza no tiene fronteras. De hecho, Oceankind, una fundación de California, entendió que tenemos en República Dominicana una capacidad instalada que no tiene otra isla en el Caribe. Al ver cómo trabajamos, ofreció fondos para crear un hub y ayudarnos a levantar los dos laboratorios (el de Fundemar y el de la Fundación) y crear un punto donde pueden ser probadas nuevas tecnologías. La condición que pusieron Frank Elías y don Frank Rainieri para aprobar el proyecto en esta ubicación, Playa Blanca, fue que incluyera educación. Ahí viene la parte del museo.
—¿Qué se ha logrado?
No vamos a decir que hemos resuelto la situación de los arrecifes. Hay muchos temas que no controlamos localmente. Pero se ha creado un interés en el país, que no existía, y ya varias organizaciones están actuando. Creo que nuestro rol como empresa privada ha ayudado a que otros hoteles o grupos hoteleros se interesen. Algunos, más que otros, están reconociendo la importancia del problema, y eso es importante.
Y capacitación. Hemos tenido una cantidad de pasantes técnicos que han pasado por aquí y han seguido su carrera, o son ya PhD, o son profesores. Hay un grupo bastante grande que ha pasado por aquí.
—¿Se puede hablar de avances?
Sí, porque yo creo que hay una evolución en qué es la restauración. Antes se pensaba en restaurar hectáreas y sembrarlas como si fuera una plantación. Y creo que hemos aprendido que eso no es realista. Hay que tratar de recuperar secciones integrales de manera coherente. Que ellos, los corales, se sientan seguros y que vuelvan a funcionar.
Creo que la ciencia y la tecnología tienen la posibilidad de ayudar a acelerar el proceso. Hasta ahora hemos estado haciendo todo de manera muy rudimentaria, muy artesanal.
—¿La Inteligencia Artificial puede ayudar?
Yo creo que la tecnología en general va a tener un rol. Ya hay mucho uso de drones para el monitoreo, por ejemplo. Hay potencial de utilizar machine learning para identificar indicadores de salud de corales en el mar, pero también en el vivero, lo que crea eficiencia. Hay personas que están tratando de hacer arrecifes 3D impresos, buscando diferentes formas de construir arrecifes. Pero no va a reemplazar el conocimiento de biología, la experiencia, la capacidad de mantener un animal vivo.
—¿Qué relación mantienen con la academia, con las universidades?
Tenemos relación con INTEC, enfocada en el tema del sargazo. Pero el sargazo para nosotros es relacional. Mantenemos más relación con la UASD, principalmente con candidatos a ocupar posiciones disponibles. Pero hay una carencia de biólogos marinos locales; hemos tenido posiciones para las que se han presentado hasta 50 aplicaciones y solo dos eran de dominicanos.
—¿Y con universidades norteamericanas?
Generalmente son proyectos de investigación o prueba de tecnología. Por ejemplo, la Universidad de Wilmington, en Carolina del Norte, está desarrollando una línea de suplementos probióticos. Y hay exportación de pruebas que se mandan al laboratorio. Hay todo un trabajo.
El Santuario Marino Arrecifes del Sureste es una reserva natural creada mediante el Decreto 571-09, cuyo propósito es conservar el hábitat natural y los ambientes especiales que se forman a lo largo de la plataforma continental del sureste de la isla la Hispaniola.