Entre maquinarias y arena: así va el rescate de un tramo del río Haina

De ser exitoso, este plan piloto podría replicarse en otros ríos que presenten un impacto similar

Estiman que las labores de restauración podrían tomar entre dos y cinco años

Se declaró de urgencia ambiental la intervención del río Haina debido al colapso morfológico y funcional de ese afluente. (Neal Cruz/Diario Libre)

El Ministerio de Medio Ambiente declaró en enero pasado de urgencia ambiental la intervención del río Haina debido al colapso morfológico y funcional de ese afluente, provocado por la extracción irregular de agregados, situación que agrava las inundaciones en comunidades cercanas, específicamente en la provincia Santo Domingo.

En marzo pasado, las autoridades iniciaron una intervención piloto orientada a devolver a un tramo de 14 kilómetros del río, uno de los más afectados, un cauce definido y profundo que reduzca los riesgos de desbordamientos.

Reporteros de Diario Libre acudieron a la zona donde se realizan los trabajos, entre las localidades de Palavé y Lechería, en Santo Domingo Oeste. Allí se observan montículos de arena y cavidades que han deformado el río y maquinarias operando en el citado tramo.

Los desarrolladores del proyecto han estimado que las labores de restauración en el Haina podrían tomar entre dos y cinco años; sin embargo, reconocen que ese cronograma está sujeto al ritmo de ejecución y a la apertura de nuevos frentes de trabajo en el área.  

El tramo intervenido del río abarca áreas como Lechería y Palavé. Por (Neal Cruz)
Taludes construidos con neumáticos reciclados para estabilizar zonas erosionadas. Por (Neal Cruz)

Los encargados de la obra enfatizaron que la intervención no se limita a un dragado convencional. “Un dragado soluciona momentáneamente la parte del movimiento hidráulico del agua, pero aquí se está haciendo una restauración ambiental”, indicó Davis Aracena, viceministro interino de Suelos y Agua del Ministerio de Medio Ambiente.

El funcionario citó una serie de acciones destinadas a garantizar la sostenibilidad de la intervención a largo plazo. Entre ellas figura la recuperación de una franja de protección de 30 metros establecida para las riberas, la reforestación con especies adecuadas para controlar la erosión y el desarrollo de áreas verdes que permitan integrar a las comunidades en la conservación del entorno.

Protección contra inundaciones

Las autoridades sostienen que una de las principales razones para iniciar los trabajos en este tramo es la vulnerabilidad de comunidades como Palavé y otras cercanas al río, que albergan a más de 10,000 familias amenazadas por las crecidas.

Indicaron que durante eventos de lluvias intensas el río suele desbordarse debido a la pérdida de profundidad provocada por años de extracción de materiales.

“En abril, cuando hubo una gran crecida, el agua rodeó completamente a los soldados que están aquí y, para poder evacuarlos, tuvimos que entrar por una empresa y sacarlos con una soga y palos para que la corriente no se los llevara”, indicó el teniente coronel Pedro Payano Castillo, encargado de la seguridad en la zona, al citar un ejemplo de las consecuencias del descontrol en el río.

Con lo expresado por Payano coincide la directora del Departamento de Aguas Superficiales de Medio Ambiente, Rosa Almonte. “La zona de Hato Nuevo y otras áreas se inundan desde que caen dos gotas de agua, porque el cauce del río Haina se desborda al no tener nada que lo contenga”, indicó. 

Davis Aracena, viceministro interino de Suelos y Aguas de Medio Ambiente. Por (Neal Cruz)
El teniente coronel Pedro Payano junto al ingeniero Dwanny Victoriano. Por (Neal Cruz)

¿Quién ejecuta la intervención?

Davis Aracena sostuvo que, para el desarrollo de este piloto, la entidad acordó la estrategia de restauración con cinco industrias con operaciones en las inmediaciones del afluente. El funcionario explicó la ley manda a las entidades que han dejado algún pasivo ambiental a restaurar esos espacios. 

Dichas empresas conformaron un consorcio de remediación para el río Haina denominado COREHA, que asume los costos de la intervención, supervisada por el Ministerio

“Este es un proyecto autosustentable e imposible de costear para el Estado dominicano debido a la complejidad del proyecto y la magnitud del gasto”, explicó Dwanny Victoriano, director de Operaciones de COREHA, sobre la motivación detrás del consorcio. 

Uso de taludes y tecnología de vigilancia

El proyecto de restauración incluye la construcción de taludes cerca del río con neumáticos reciclados, empleados para estabilizar zonas erosionadas y proteger los márgenes del río frente a futuras crecidas.

Los responsables de la obra aseguran que esta solución ofrece ventajas frente a estructuras tradicionales como gaviones o muros de piedra, debido a su menor costo y mayor resistencia ante procesos erosivos.

Además, destacan que permite reutilizar miles de neumáticos fuera de uso, convirtiéndolos en un componente de infraestructura ambiental. Dwanny Victoriano indicó que se prevé que posteriormente estos taludes sean cubiertos con tierra, gravilla y vegetación para integrarlos al paisaje y que las raíces fortalezcan su estabilidad. 

En cuanto a la seguridad, las autoridades explicaron que personal del Servicio Nacional de Protección Ambiental (Senpa) opera en varios puntos de control distribuidos en áreas consideradas críticas para las extracciones ilegales.

A esto se sumará la instalación de cámaras de vigilancia en la zona para fines de monitoreo

Otras presiones sobre el río

Las autoridades señalan que la contaminación es otro frente que genera presión sobre el Haina. Aracena explicó que han encontrado personas vertiendo aguas residuales y aceites en el río.

“A la hora de restaurar y reforestar, la gente lo piensa más y la misma comunidad lo protege”, indicó al citar otro beneficio que, según se estima, dejaría la iniciativa. 

¿Y el Nizao?

A finales de mayo pasado, Medio Ambiente emitió una resolución que declaró de urgencia ambiental e hidrológica la intervención del río Nizao, un recurso hídrico que, al igual que el Haina, ha sido afectado durante años por actividades de extracción irregular.

Davis Aracena aseguró que, en el caso del Nizao, la intervención sería similar a la que se lleva a cabo en el Haina, aunque el tramo a intervenir es más extenso (22 kilómetros).

“Se está haciendo lo mismo que se hizo aquí, en el Haina. Ya sostuvimos una reunión con las principales empresas de la zona y se les explicó el espíritu de la resolución y que el mandato de la ley es restaurar”, sostuvo.

“El Ministerio tiene dos opciones: o las empresas conforman un grupo que vaya a trabajar en esa restauración, según los lineamientos y criterios técnicos que el Ministerio está estableciendo, o abrimos el proceso para que cualquier empresa que quiera participar lo haga”, indicó.

Más sobre el río Haina 

La cuenca del río Haina tiene una superficie de 564.15 kilómetros cuadrados. El 83.22 % está dentro de la provincia San Cristóbal, concentrándose casi en su totalidad en el municipio de Villa Altagracia y una pequeña proporción en el municipio de Bajos de Haina y en parte de la cabecera de esta provincia. El 16.78 % restante del territorio de la cuenca está dentro de la provincia Santo Domingo e incluye parte de los municipios de Pedro Brand, Los Alcarrizos y Santo Domingo Oeste.

Egresada de la UASD de la carrera de Comunicación Social, mención Periodismo. Ha participado como colaboradora en programas radiales y como periodista en El Nuevo Diario y Diario Libre.