¿Estás en la cuesta de enero o con enero a cuestas?
Tener dinero para vivir el primer mes del año tranquilo, después de haber disfrutado diciembre, es una buena vida
Es una diferencia semántica que nos muestra nuestra actitud a la vida. No es lo mismo encontrarse con una realidad desagradable que hacerse cargo de la realidad construida.
Cada año escucho con insistencia las expresiones antienerianas. Desde considerarlo largo hasta verlo como un obstáculo que la vida nos pone en el camino.
En mis cursos y conferencias bromeo mucho al respecto, solo para ganar empatía y luego demostrarles a las personas que es individual lo que cada uno vive. Más importante aún, es solo una consecuencia del comportamiento de todos los días.
¡Mejor no ahorres!
–¿Cómo así, Diego Sosa?
Nuestro comportamiento es lo que nos lleva a los resultados que tenemos. Como explico por extenso en mi libro Arco Iris Financiero, donde también doy las soluciones para cada tipo de comportamiento.
Un enero sin dinero viene quizá desde gastar en diciembre más de lo que podíamos. Pasamos para el primer mes del año las cuentas que quedaron pendientes. A pesar de recibir más dinero en el último mes del año, el dinero no alcanzó. ¿Lo habíamos gastado antes? Eureka, descubrimos el inicio del círculo vicioso.
Nuestro problema no viene de un mes en específico, sino de un comportamiento perenne. No gastar menos de lo que recibimos es la verdadera causa… el resto son consecuencias.
Mis recomendaciones para la cuesta de enero
Muy bien, ya estamos en medio del problema, vamos a la solución:
–¡No tiene!
Es demasiado tarde. Ahora solo se pueden tomar medidas para que, al mediano y largo plazo, salga lo menos caro posible.
Podemos buscar rápidamente un crédito más económico. Si debemos financiar las tarjetas, mejor buscar un préstamo personal o un desembolso rápido, por ejemplo. Claro, para esto debemos tener un buen historial de crédito. De no ser así, la solución es más dolorosa y a más largo plazo.
De una u otra forma, hay que apretarse el cinturón para que no suceda más esta situación que no queremos tener. Si no cambiamos nada, decir que el próximo enero lloraremos otra vez es una predicción fácil de acertar.
Un primer paso es desviar parte de lo que recibimos, inmediatamente llega a la cuenta, a una cuenta de inversión. Así no lo tendremos a mano… por lo que no lo gastaremos.
Ya sé, me dirán que no alcanza para vivir, mucho menos guardando algo. Te diré que sí te alcanzará. Bueno, no a todo el mundo, pero al 98% de las personas sí. El 100% de los que he analizado en detalle lo logran. ¿O no sabes de personas que viven con menos?
El truco está en que no podremos malgastar lo que no tenemos a mano. Por lo tanto, algunos tendrán que cancelar sus tarjetas de crédito. “A grandes males, grandes remedios”.
No quiero que vivan peor, sino todo lo contrario. ¿O tener dinero para vivir enero tranquilo después de haber disfrutado diciembre no es una buena vida?