El junte therian en el parque Independencia: ¿búsqueda de identidad o moda? Tú decides

Psicológicamente se vincula a identidad y apoyo emocional

En el ámbito sociológico se atribuye a la policrisis global y negación simbólica de lo humano

Lexi, un joven argentino que se identifica como zorro, posa con su máscara durante una salida con su manada, una práctica que describe como parte de su forma de conexión personal con la naturaleza. (Infobae)

La convocatoria a un “junte de therians dominicanos” para el próximo 27 de febrero a las 3:00 de la tarde en el Parque Independencia, coincide con el creciente debate sobre esta tendencia juvenil en redes sociales, que ya se manifiesta en espacios públicos del país y que, según especialistas, está vinculada a procesos de identidad, pertenencia y salud emocional.

La invitación, difundida en plataformas digitales, convoca a jóvenes a reunirse con máscaras, accesorios de animales y otros elementos asociados a esta subcultura, para expresar su “teriotipo” mediante actividades físicas como el quadrobics, en pleno Día de la Independencia Nacional.

Para la psicóloga clínica y terapeuta familiar Carmen Sosa, este fenómeno no debe verse de entrada como una patología. “Los jóvenes y adolescentes están en construcción de identidad y la gente busca pertenencia; y no necesariamente significa que están cayendo en un trastorno psicológico”, explicó. Sin embargo, advirtió que puede convertir en algo patológico si no se trabaja.

Según la especialista, muchos jóvenes encuentran en estas “manadas” un espacio de aceptación ante sentimientos de aislamiento, ansiedad social o dificultades familiares. “El ser humano siempre va a buscar dónde encajar. Si no lo encuentra en su entorno, siempre va a buscar un grupo donde sentirse aceptado”, señaló.

Sosa destacó que las redes sociales juegan un papel determinante al amplificar estas prácticas y facilitar la conexión entre jóvenes que comparten experiencias similares. “Las redes sociales son como un motor que le abren la puerta a los adolescentes para descubrirse, experimentar, atreverse a ser y a incursionar en este tipo de comportamiento porque encuentra un grupo que los va a aceptar”, dijo.

Señales de alerta

No obstante, indicó que hay señales de alerta que requieren atención profesional. Resaltó que los padres deben abordar el tema con cautela y evitar descalificarlo como un simple: “este muchacho se ha cogido con eso”.

Sosa explicó que es necesario observar el comportamiento del adolescente en su conjunto: si, además de identificarse con un animal, presenta aislamiento, dificultades para socializar, problemas para vincularse o atraviesa conflictos familiares, podría estar utilizando esa conducta de ser un therian “para escaparse de su realidad”.

Explicó que en esos casos no se trata solo de una tendencia, sino de una señal que requiere “apoyo psicológico, urgente”. Asimismo, recomendó que los padres no se limiten a ver el fenómeno como una moda, sino que evalúen el contexto individual de cada joven para determinar si necesita acompañamiento profesional. “Cada caso hay que evaluarlo de manera individual”, sostuvo.

También insistió en la necesidad de ofrecer referentes positivos y espacios de escucha. “Estos jóvenes están diciendo que no se sienten seguros ni aceptados. Necesitan figuras humanas que les devuelvan la confianza y los ayuden a construir su identidad sin depender de tendencias”, concluyó.

Negación a los seres humanos

De su lado, el sociólogo Cándido Mercedes explicó que en algunos países este ya es un fenómeno social desde los años noventa, vinculado a la incertidumbre que vive la humanidad en medio de una “policrisis” marcada por conflictos geopolíticos, crisis económicas, tecnológicas, climáticas y de confianza.

Señaló que ese contexto genera miedo e incertidumbre, lo que lleva a parte de la juventud, especialmente generaciones milenial y de cristal, a buscar respuestas “iconoclastas” y fuera de lo convencional, como la identificación con animales, interpretada sociológicamente como “una negación a los seres humanos” que han construido la sociedad actual.

Indicó que estas expresiones comenzaron en redes sociales como una forma de ocultamiento y que ahora se manifiestan públicamente como parte de la identidad de algunos jóvenes. No obstante, sostuvo que en República Dominicana aún no constituye una subcultura, sino un “esnobismo”, presente sobre todo en sectores de clase media y media alta que invierten recursos en este tipo de prácticas.

Lo “peligroso” de la conducta therian

Afirmó que el papel del sociólogo no es juzgar ni condenar, sino explicar por qué ocurren estos hechos sociales y qué condiciones los producen. Advirtió que el riesgo aparece cuando la identificación con animales sustituye la convivencia humana y debilita valores como la empatía y la solidaridad.

Asimismo, reveló que ha observado casos en los que algunas personas muestran una respuesta emocional más intensa ante la pérdida de una mascota que frente a la muerte de un familiar, lo que, a su juicio, “es peligroso desde el punto de vista psicosocial, antropológico y sociológico”, expresó.

  • También planteó que, en contextos de inseguridad, el uso de disfraces podría ser aprovechado para ocultar identidades, por lo que consideró necesario regular ciertas prácticas en espacios públicos.

En ese sentido, opinó, no como sociólogo sino como ciudadano, que la convocatoria de un encuentro el 27 de febrero en el Parque Independencia, fecha y lugar de alto valor patriótico, podría generar rechazo social por tratarse de un día “sagrado” para la identidad nacional.

Señaló que esta conducta puede ser pasajera si se regulan y se abordan desde políticas públicas y referentes sociales más sólidos. “Es probable que se quede en esnobismo. Porque como nosotros tenemos República Dominicana, una cultura todavía tradicional, es probable que eso lo veamos con muy malos ojos”, expresó.

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