Experto Joan Barata advierte sobre riesgos de regular internet desde el “pánico tecnológico”
El jurista español, especialista en libertad de expresión, analizó en Funglode los desafíos de las grandes plataformas y la moderación de contenidos
"Las redes sociales y el internet son un reflejo de nuestro mundo y de nuestras carencias, de lo que todavía no tenemos cuantificado el impacto del mundo digital en el mundo real".
Esta reflexión fue externada por el experto internacional en libertad de expresión, regulación de medios y responsabilidad de intermediarios, el español Joan Barata.
Barata dictó la conferencia “Libertad de expresión, grandes plataformas, regulación y moderación de contenidos” en el auditorio de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode), con la presencia del expresidente de la República y presidente de la institución, Leonel Fernández.
Ante un aforo lleno compuesto de profesionales de la justicia, comunicadores y personalidades políticas, Joan Barata advirtió este jueves sobre los riesgos de crear regulaciones impulsadas por el “pánico tecnológico” frente al crecimiento de internet y las grandes plataformas digitales, al considerar que este tipo de medidas puede terminar afectando derechos fundamentales.
Durante su exposición, el jurista explicó que la libertad de expresión reconocida en los tratados internacionales también protege lo que ocurre en internet, sin necesidad de interpretaciones especiales, y que esto forma parte de los principios jurídicos sobre libertad de expresión en el entorno digital.
“No hace falta nada para entender que la libertad de expresión se aplica también a internet como parte de la vida”, afirmó. El especialista subrayó que las nuevas tecnologías no eliminan a los medios tradicionales, sino que se superponen a ellos y amplían sus posibilidades de difusión.
“Radio es radio aunque se difunda por internet, y televisión es televisión aunque se transmita por plataformas digitales”, explicó.
Riesgo de la “tentación autoritaria”
Subrayó que es una tarea pendiente de los gigantes tecnológicos y el estado juega un papel en velar por el ecosistema digital. En el plano de los fake news y la difusión de noticias de odio, explicó que, como elemento generacional, la generación joven distingue muy bien 'el grano de la paja', es decir, analiza lo fundamental de lo irrelevante, contrario a la generación más adulta.
Barata también advirtió sobre lo que definió como la “tentación autoritaria” de algunos Estados y países que han respondido a los desafíos digitales con leyes que penalizan conductas ambiguas como “difundir rumores” o “alterar la paz pública” en internet.
Según indicó, este tipo de regulaciones suele tener efectos negativos para la libertad de expresión y no resuelve los problemas que pretende combatir. Indicó que en los Estados Unidos en muchas plataformas no se puede difundir discursos de odio y, de hecho, recordó cómo al presidente Donald Trump lo vetaron de Twitter. Aunque tempo después regresó a la red tras convertirse en presidente.
- "Un cierto nivel de regulación es necesario. Pero hay que tener cuidado de que esto no se convierta en una puerta de atrás para que haya censura", dijo Joan Barata.
Para ilustrar los riesgos de legislar desde el miedo al cambio tecnológico, el jurista recordó el caso de la llamada “Red Flag Act” del Reino Unido en el siglo XIX.
Esa norma obligaba a que los primeros automóviles circularan acompañados por una persona que caminara delante con una bandera roja para advertir a los peatones de su presencia.
A su juicio, ese ejemplo demuestra cómo las regulaciones motivadas por el temor a una innovación pueden terminar frenando el desarrollo tecnológico.
- Hizo referencia a que hubo resistencia a la llegada de la imprenta, el telégrafo, el teléfono, la radio y la televisión. Pero todos estos inventos se impusieron en el mundo.
Plataformas y responsabilidad
Joan Barata explicó que el debate internacional se orienta hacia la idea de “deberes sistémicos”, según la cual las plataformas tienen libertad para establecer sus políticas de moderación de contenidos, pero estas deben respetar los derechos fundamentales de los usuarios.
- Al mismo tiempo señaló que no tiene sentido monitorear todo lo que se puede decir por internet, pues se perdería tiempo y recursos y en el mayor de los casos "son personas que hablan y no generan un riesgo real".
"Los deberes de los estados es de respetar, proteger y hacer cumplir los derechos humanos. Y las responsabilidades de las plataformas son las de repetar los derechos humanos", concluyó Joan Barata.
La conferencia con el jurista en la sede de Funglode cerró con una ronda de preguntas y respuestas. Barata es afiliado del Programa de Regulación de Plataformas en el Cyber Policy Center de la Universidad de Stanford.