Bad Bunny trasciende la música y agita el debate social
Las profesoras Vanessa Díaz y Petra R. Rivera-Rideu analizan el impacto del exponente urbano en la cultura y la música, resaltando su capacidad para unir a las personas a través de sus letras y ritmos
La dimensión social, política y musical del cantante Bad Bunny no comenzó con 'Debí tirar más fotos', sino que viene de lejos, como explican dos profesoras estadounidenses de origen puertorriqueño en un libro sobre el artista boricua.
"Bad Bunny no va a cambiar el mundo, pero lo está uniendo con estos temas", dicen a EFE Vanessa Díaz, profesora asociada de Estudios Chicanos y Latinos de la Universidad Loyola Marymount, y Petra R. Rivera-Rideu, profesora asociada de Estudios Americanos en Wellesley College.
Sin ocultar sus contradicciones, el libro 'P FKN R. Bad Bunny y la música como acto de resistencia' destaca lo que representa su éxito y poder transformador.
Autoras ambas de ensayos previos sobre la incidencia de los latinos en la cultura y en la música, comenzaron a comprobar en 2018 el tirón creciente de este artista entre los trabajos de sus alumnos, y en 2022 hablaron por primera vez de la posibilidad de escribir juntas sobre él.
Solo unas semanas después de terminarlo, apareció por sorpresa 'Debí tirar más fotos', su último disco y primer Grammy de la historia como álbum del año por un trabajo en español.
"Fue muy natural incorporarlo porque, aunque la suya es una carrera aún breve, siempre ha estado muy enfocada en las mismas cosas, en hablar de lo que pasa en Puerto Rico. Así que ese disco fue para nosotros algo así como: 'Ay, sí, todo lo que decimos fue correcto, solo que él lo está enseñando de otra manera", se felicitan.
Así como su "dios" Tego Calderón llevó el reguetón a lo más alto hace años, Bad Bunny lo ha conseguido con géneros tropicales tradicionales y afropuertorriqueños como la plena, y también ese conglomerado de la salsa, cuando lo que más vende es el reguetón.
"Pero no es solamente la diversidad de la música, sino de los temas, porque habla de gentrificación, de destrucción del medio ambiente, de desplazamiento y migración forzada, cosas que se están experimentando en una gran parte del mundo", describen las investigadoras.
Opinan que Bad Bunny ha puesto sobre la mesa asuntos sobre los que apenas se ponía el foco antes con los éxitos de otros puertorriqueños como Ricky Martin y Luis Fonsi con su 'Despacito'.
Contradicciones
Según Díaz y Rivera-Rideau, muchos artistas anteriores tuvieron que existir para que pudiera llegar un fenómeno como Bad Bunny, especialmente el caso del dúo Calle 13.
Sobre las razones por las que el grupo no alcanzó la posición de Bad Bunny, apuntan que este es "un momento bien diferente", con una generación que "ha experimentado la deuda, la crisis económica de una manera fortísima, el huracán María y los problemas en la universidad y sin médicos".
Sus asociaciones creativas con productores como Tainy y MAG y el hecho de que "con él nunca se sabe lo que va a hacer" en sus próximas aventuras también han contribuido sobremanera a darle ese número uno en la música global, consideran las autoras. La última Super Bowl que él protagonizó con su actuación durante el descanso ya se denomina la 'Benito Bowl', por su nombre de pila.
Frente a los que desmerecen su influencia, una de las tesis del libro es que en Puerto Rico el baile es una forma de supervivencia. "El baile es para sobrevivir, para sentir algún tipo de alegría", destacan.
- También se sorprenden por los reproches que generan sus actuaciones de estos días en Madrid, especialmente por la paradoja de luchar contra el capitalismo, pero participar de él con el precio de las entradas por zonas del estadio y perpetuar la división de clases con la "casita" instalada en sus conciertos, llena de famosos y donde, además, se cosifica a las mujeres, según las críticas.
"La contradicción es existir en este sistema. Uno puede tratar de manejarse en diferentes maneras en el capitalismo, pero al final hay que comprar para vivir. Bad Bunny como artista tiene sus límites y él solo no va a cambiar el sistema. El propio libro es una contradicción, porque sentimos que hay que desenfocarlo de él", alegan.